Euroliga

La décima es de Pablo Laso y Fabien Causeur

La plantilla del Real Madrid al completo celebra su décima Euroliga, la segunda que lográ con el vitoriano Pablo Laso como entrenador./Andrej ISAKOVIC
La plantilla del Real Madrid al completo celebra su décima Euroliga, la segunda que lográ con el vitoriano Pablo Laso como entrenador. / Andrej ISAKOVIC

Un Real Madrid coral se aprovecha de un gran tercer cuarto del escolta francés para superar a un Fenerbahce en el que solo brilló Nicolo Melli

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

La gloria viaja a Vitoria. Pablo Laso ha vuelto a hacerlo. Contra esa absurda falta de confianza hacia el de la plaza de Santa Bárbara que pregonan los que en fútbol llamaríamos 'el entorno'. La décima es suya tras reponer a la plantilla de un sinfín de lesiones. Suya y de otro conocido del baloncesto alavés: Fabien Causeur. El que fuera capitán del Baskonia ascendió ayer al grado de Mariscal. Un espectacular tercer cuarto del escolta francés resultó clave para que el Madrid pudiera desequilibrar un choque que fue un continuo intercambio de golpes. Debería haber sido el MVP de la final con sus 21 créditos de valoración. Pero el espectáculo manda y se lo dieron al de siempre. A Luka Doncic

No es fácil ganar a Zeljko Obradovic. Se tienen que alinear los astros. Y eso es precisamente lo que propuso el entrenador vitoriano para superar la nómina casi infinita de alternativas que plantea el maestro de Cacak. Pablo Laso preparó algo tan sencillo como genial. Convertir su habitual fila de individualidades -las sucesivas tacadas anotadoras de sus estrellas- en una sólida línea ofensiva a la que mandó cargar al unísono. Como la caballería napoleónica. Y funcionó. Tras el descanso, al que se llegó con 38-40 a favor de los turcos, las tornas cambiaron.

La soledad de Melli

Se cambió el guión escrito por Obradovic para el disfrute de sus actores principales y la cámara empezó a mimar al coro blanco. Liderado por su niño cantor, lógicamente, pero propulsado por un profesional de la canasta, que aceptó el reto de jugar en el Real Madrid para demostrar su máximo nivel y que desde ayer puede presumir de haber sido clave en la décima Euroliga que logra el club de Concha Espina.

Tanto se sacudieron los cimientos del Ministerio del juego, de esa institución que bajo la camiseta estambulí vela por los fundamentos técnicos del baloncesto, que el que objetivamente es el mejor conjunto del Europa empezó a parecer un equipo agotado y sin recursos. Solo ante el peligro, el Maggiore Melli, defendió el fuerte hasta la extenuación. Del italiano vivían los turcos, que a falta de 20 segundos y solo tres abajo incluso pudieron llevarse el partido.

85 Real Madrid

Campazzo (-), Doncic (15), Causeur (17), Reyes (6) y Ayón (4) -quinteto inicial-. Randolph (3), Rudy Fernández (5), Carroll (9), Tavares (8), Llull (5), Thompkins (10) y Taylor (3).

80 Fenerbahçe

Wanamaker (14), Guduric (-), Kalinic (7), Duverioglu (8) y Vesely (3) -quinteto inicial-. Thompson (-), Melli (28), Sloukas (7), Nunnally (-), Muhammed (7) y Datome (6).

parciales:
21-17, 17-23, 25-15 y 22-15.
árbitros:
Lamonica (Italia), Ryzhyk (Ucrania) y Latisevs (Letonia). Eliminados: Llull, Doncic, Vesely y Datome.
incidencias:
Final de la Euroliga 2017-2018, disputada en el Stark Arena de Belgrado. 16.967 espectadores.

Fueron las únicas dos bazas ganadoras para Zoc en toda la partida. La evidente superioridad de Nicolo Melli sobre Walter Tavares y confiar en que la chispa de Ali Muhammed encendiera la mecha de una victoria agónica, como sucedió en la semifinal contra el Zalgiris. La primera fue un martillo. Los 28 puntos y 6 rebotes del interior de Emilia Romana lo demuestran. Fenerbahce es especialista en leer las ventajas y esta era demasiado evidente. Si el caboverdiano le flotaba, triple. Si salía, penetración y bandeja. A, B, C.

La segunda casi funciona. Pero el rebote defensivo condenó a los ya excampeones. Las 13 capturas ofensivas del Madrid fueron determinantes. Sobre todo la última, de Trey Thompkins, tras dos tiros libres fallados por Causeur, a 20 segundos del final, con 81-78. Anotó el americano. Y no falló el francés, el mariscal de Brest, cuando se repitió la situación ocho segundos más tarde. La Final Four viaja a Vitoria. En lo deportivo y en lo institucional. Lo vamos a pasar en grande.

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