El domingo es para Carlota, la jugadora cántabra de baloncesto que emocionó con su carta a Yeray

Carlota Egusquiza, en el centro, recibe el cariño y el apoyo de sus compañeras./DM
Carlota Egusquiza, en el centro, recibe el cariño y el apoyo de sus compañeras. / DM

Regresa hoy a las canchas de baloncesto la jugadora cántabra que tuvo que retirarse por un cáncer al igual que el jugador del Athletic

JAVIER MUÑOZ

Será entre las 12.30 y las 14.30 horas de hoy, en el pabellón SAGE 2000 de Alcorcón (Madrid). Una jugadora de baloncesto de 29 años vivirá «el instante más feliz» de su vida. Porque ha sido convocada para jugar con el equipo local, el Olímpico 64, contra el Valencia Basket en la Liga Femenina 2. Todo el mundo adora a Carlota Egusquiza, una joven de Torrelavega radicada en Madrid que cuando se recuperaba de un cáncer de cuello de útero que le detectaron en 2015, y que había combatido con una operación y sesiones de radioterapia, sufrió una recaída en agosto de 2016, esta vez con metástasis pulmonar, frenopatía en la ingle y quimio. Conocida en el País Vasco por la conmovedora carta que escribió al jugador del Athletic Yeray Álvarez en junio pasado, cuando éste también recayó en su proceso cancerígeno en un testículo, Carlota mantiene a raya su dolencia, fiel a una máxima: «Un día de llorar, de decirte que no me lo merezco y de quedarte en casa es un día perdido».

El domingo es para Carlota. «No estoy en plenas facultades; más o menos al 60%, pero mi propósito es continuar y alcanzar el ritmo de competición. Quedan once partidos de liga y veremos lo que puedo hacer», declara la jugadora cántabra, para quien el simple hecho de haber sido convocada en un choque de la liga representa un triunfo. No jugaba con el Olímpico 64 desde el 8 de abril de 2017, cuando salió a la cancha ante el Leganés tras haberse recuperado de la primera intervención y después de 19 meses de parón. «Anoté un triple, pero fue fortuito», recuerda.

Quienes presenciaron el partido aseguran que fue algo más que eso. El entrenador, José Luis Hernández, la sacó a falta de un par de minutos del final y, cuando ella se despojó de su gorro de lana, el público del pabellón SAGE 2000, escenario del duelo de hoy contra el Valencia, la agasajó en puesto en pie. Carlota intentó dos lanzamientos de tres y anotó uno, superando a la rival que se puso delante, Estela Núñez, que también regresaba ese día a la competición tras haber sido madre. Aquella jornada, el Leganés se impuso a domicilio, pero Carlota ganó el partido que importaba. «Hasta ese día fue el momento más bonito de mi vida. Mañana (por hoy) volveré a experimentar esa sensación», recuerda.

La cántabra cerrará ante el Valencia Basket, en el grupo B de la Liga Femenina 2, un capítulo que arrancó a los cinco meses del partido contra el Leganés, cuando el cáncer reapareció y volvió a poner a prueba la resistencia de Carlota. «No estoy curada, pero he mejorado. Estoy muy bien», relata. Desde agosto toma unas pastillas y su dolencia ha remitido.

La familia y los amigos

No oculta la jugadora que en un TAC realizado hace unas semanas le detectaron otro ganglio en el pulmón que habrá que tratar con radioterapia, pero las expectativas son buenas y no ha tenido que cambiar sus planes. Nada frenará su sueño de regresar a las canchas. «Los médicos me han dicho que puedo volver, que no me va a afectar. La fecha del regreso la tenía marcada desde octubre. He entrenado y tirado a canasta todos los días con mis compañeras. La otra vez fue para jugar unos minutos, ahora se trata de regresar a la competición», proclama Carlota, que hoy estará arropada por su familia y por amigos que viajarán a Alcorcón desde Torrelavega.

Desde el principio fue consciente que tenía delante una carrera de fondo y había de encarar las secuelas de su enfermedad. La movilidad de un pie está limitada por una especie de hemiplejía que le produjo el tumor en la ingle, pero ese hándicap lo intenta superar con una férula. En su club han tratado de protegerla al máximo y han buscado el momento idóneo para devolverla a la cancha. Ella casi no resiste la impaciencia. «Jugaré un minuto o dos o veinte, pero ten por seguro que me vaciaré. Para mí representa una victoria».

A Carlota le preguntan siempre por su secreto para salir adelante, para superar los reveses de la terapia del cáncer, los momentos de debilidad. Como toda buena receta, la suya rebosa sencillez y sentido común. «Esto no lo eliges. Hay que mantenerse activa y contenta. Mirar más allá, marcarse metas día a día, pequeños logros. Mi objetivo era jugar a baloncesto, y ahora voy a recibir el premio»

Y mientras atiende a sus sobrinos pequeños, la jugadora recuerda al periodista. «No lo olvides, un día de llorar, de decirte que no me lo merezco y de quedarse en casa es un día perdido».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos