Baloncesto

El Araski sigue firme en su camino hacia la Copa

Izaskun García avanza con el balón ante la rival Hall, en el partido de ayer. /Hugo Madariaga
Izaskun García avanza con el balón ante la rival Hall, en el partido de ayer. / Hugo Madariaga

Las vitorianas vencieron con algún apuro al Campus Promete para sumar su tercera victoria consecutiva en el mejor partido de Tudanca

OLGA JIMÉNEZ

Con paso firme y un rumbo claro camina el Lacturale ART Araski en este sprint final por colarse en la Copa de la Reina. Aunque Made Urieta sigue fiel a su «partido a partido», desde el parón FIBA su equipo continúa sumando elementos para ganar partidos de diferentes tonalidades. Tocó grisáceo el de ayer en Mendizorroza, acorde con el cielo plomizo de Vitoria y el ambiente frío que también se vivió en la grada. La calentura la puso Vanessa Gidden en pista, con exceso de motivación ante su exequipo, cargado de algún gesto feo e impropio, fruto quizás de la impotencia. La jamaicana llegó a Campus Promete hace tres jornadas para sacar del lío en que se han metido las riojanas, con solo una victoria y desde ayer nueve derrotas. A pesar de sus 12 puntos, 15 rebotes y 18 de valoración, llegó sin oxígeno a los minutos cruciales, quizás también sobrepasada por la buena defensa que le realizó por momentos Laura Pardo.

La vitoriana es la capitana perfecta para este Araski que piensa en plural, juega en plural, se esfuerza en plural y lo celebra en plural, con baile incluido. Urieta ha conseguido que el yo sea un nosotras, una orquesta casi perfecta donde cada una interpreta a la perfección su partitura. Y si Marta Tudanca tuvo, por fin, su partido y se marchó como máxima anotadora con 11 puntos, 8 rebotes y 16 de valoración, la segunda unidad con Molinuevo, Agirre, Aldalur, García y la propia Pardo mantuvo el tono defensivo y la disciplina necesaria para ser clave en su esfuerzo de contención. El detalle es que cuatro de estas jugadoras, salvo Izaskun García, protagonizaron el ascenso a Liga Femenina.

66 Lacturale ART Araski

Van Den Adel (9), Tudanca (11), Diallo (4), Silva (9), Forster (9) -quinteto inicial-, García (3), Molinuevo (4), Etxarri (7), Aldalur (4), Agirre y Pardo (6).

57 Campus Promete

Estebas (5), Knezevic (8), Jovanovic (4), Da Silva (10), Gidden (12) -quinteto inicial-, Knigth (11), Aponte, Herrera y Hall (7).

Parciales
17-21, 20-8 (37-29 al descanso), 16-17 y 13-11.
Árbitros
Asier Quintas y Jesús Marcos.

De un inicio frío e inconstante de las vitorianas, a la reacción, reafirmación y remate final. Ese sería el resumen, con un inicio prometedor y nunca mejor dicho de las riojanas, cuya escuadra una por una es de un talento superior, pero a la que la falta compenetración y algo de alma. Con las rocosas Gidden y Da Silva reinando en la pintura, el dominio del rebote ofensivo, hasta un total de 15, el 2-10 provocó un esfuerzo añadido para las locales. Pero si de algo está sobrado este equipo es de dar sin medir, generoso en su empeño de no dar nunca un balón por perdido. Un triple de Tudanca, la decisión de Izaskun García en dos penetraciones de deseo a canasta, arañaban la desventaja para el 17-21 del primer cuarto.

La insaciable Gidden abría el segundo cuarto con una canasta a media distancia. Fue la única en cinco minutos para las suyas, porque el 17-23 fue el punto de inflexión para la reacción con rabia de las vitorianas. De la mano de Pardo, la pelea y el músculo de Forster, los robos de Silva, todo sumó para un vuelco preciso con un parcial 16-0 que desintegró al equipo rival, borrándolo de la pista para sumar una ventaja de ocho puntos al descanso (37-29).

El quinteto de casa

El Araski bajó el ritmo de juego, y por tanto sus porcentajes de tiro, por encima del 50 % en tiro de dos. En escena de nuevo Gidden y Da Silva se pusieron manos a la obra para con firmeza recortar diferencias (46-40). Las rotaciones de la entrenadora vitoriana siempre encontraron soluciones a los problemas. Etxarri se reencontró con su jugada en penetración para sumar seis puntos consecutivos, Aldalur se unió para aprovechar dos tiros liberados, Molinuevo aprovechó bien sus minutos.

El quinteto de jugadoras de casa en cancha apretó atrás para al menos contener la reacción riojana, provocando pérdidas (20), una de las vías de escape de las visitantes. El camino parecía despejado, pero el Araski no acababa de rematar, incómodo con la defensa en zona propuesta por el técnico Jorge Elorduy. Ante semejante tela de araña, las prodigiosas muñecas de Van Den Adel y de Tudanca para, con dos triples fundamentales, romper uno de esos partidos de más sombras que luces, donde lo coral se impuso a lo individual. La propuesta de Urieta le sigue dando la razón. Ya son seis victorias, tres consecutivas. Lo que queda por delante siguen siendo tres finales para una Copa que está más cerca.

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