Leb Oro

El Araberri firma el estreno soñado

El base Alec Wintering intenta una entrada a canasta ante el TAU. / Blanca Castillo

Un juego alegre aliñado con una gran puntería exterior zanja la incertidumbre de un Sáenz Horeca aún en proceso de formación

OLGA JIMÉNEZ

La incertidumbre de cómo respondería este Araberri en construcción quedó despejada en apenas cuarenta minutos, tras un brillante debut en Mendizorroza, con un juego alegre y veloz que dio paso a un recital de triples para rematar a un rival descolocado. Con pocos entrenamientos y sistemas en la cabeza, el Sáenz Horeca supo resolver las situaciones de partido desde el compromiso defensivo y una velocidad en transición digna de admirar. Quien quiera divertirse este año, deberá acudir al feudo vitoriano, donde varios jugadores empiezan a postularse para dar espectáculo, caso del eléctrico Wintering, el sobrio Dee o el versátil Edwards. Sumados a Uclés y Araujo, el quinteto alavés sumó 71 de los 82 puntos de su equipo.

82 Araberri

Wintering (13), Dee (16), Edwards (19), Uclés (14), Araujo (9) -quinteto inicial-, Agirre, Gordo, Buesa, Lorenzo, Cizmic (8) y Mitola (3).

74 TAU Castelló

Rowley (2), Bas (15), Faner (10), Sabonis (12), Ott (8) -quinteto inicial-, Steinarsson (7), López, Gatell (12), Nacho García (2), Sabate, Nkaloulou (6) y Juan José García.

Parciales
18-22, 16-12 (34-34 al descanso), 22-23 y 26-17.
Árbitros
José María Terreros y Jaime Gómez.
Incidencias
Cerca de 500 personas en el pabellón Mendizorroza.

De un inicio de tanteo, donde el TAU Castelló tomó el mando gracias a sus interiores versátiles como Gatell (12 puntos) o Sabonis (12, hijo del mítico jugador lituano), los castellonenses estiraron el marcador a los once puntos de ventaja (18-29, minuto 12). Un tiempo muerto de Antonio Pérez fue providencial para ajustar la defensa local, dar un paso más y convertir esa agresividad en línea de pase en una virtud para reconvertir la situación.

Si a eso sumamos dos triples de Dee y Mitola, los buenos minutos en las rotaciones de los vitorianos Buesa y Lorenzo, el trabajo tan serio del joven cedido del Betis Cizmic, el resultado fue un equilibrado marcador al descanso (34-34). Fue en la segunda parte cuando los triples que se negaron en la primera empezaron a ser vitales. Aunque fue el jugador de Guayana Kedar Edwards quien rompió cualquier defensa, siempre de fuera hacia dentro, aprovechando su mejor físico para sacar ventajas sobre sus pares más lentos.

Si los de Antoni Ten tiraron de la puntería exterior de Bas, en la escuadra local hasta los interiores Uclés -gran trabajo e inteligencia en pista del pívot almeriense- y Araujo rompían la defensa rival desde esa distancia para dar la vuelta al marcador de Mendizorroza (55-51, minuto 28). El dominicano se metía en problemas con la cuarta falta al filo del tercer período, mientras los levantinos vivían del tiro libre para mantener la igualdad en el choque (56-57).

La muñeca de Dee

El Araberri le puso una revolución más al choque, con Wintering al mando de las operaciones con transiciones rápidas y contraataques de libro, además de puntos. El base procedente de la Universidad de Portland está llamado a ser una de las estrellas de esta LEB Oro. El domino del rebote local, con 45 capturas, 16 de ellas ofensivas, permitía ese juego alegre e imparable. Nadie se quiso dejar nada dentro y las varias guindas para encarrilar el choque vinieron de la muñeca prodigiosa de Dee, jugador completo en todas las facetas de juego, con una intensidad defensiva y habilidad en el robo dignas de elogio.

Tres triples del norteamericano en el último período, además del buen trabajo de Araujo en la pintura, propiciaron el despegue definitivo, tras un parcial 12-4 que colocaba la máxima renta de 11 puntos para los araberritarras, a cinco minutos del cierre. Lejos de la realidad de un equipo aún verde en algunos aspectos, la sorprendente solvencia y fiabilidad para mantener la ventaja y atrapar la victoria, dejó tan buenas sensaciones como en el global del choque. Un arranque que da un margen de mejora, pero también la tranquilidad para engarzar las piezas de un equipo al que todavía le faltan un ‘cinco’ referente y un alero. Cuando esos jugadores lleguen, este Sáenz Horeca Araberri puede ser aún más compacto. De momento, firmó el estreno soñado.

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