Baloncesto

Aire nuevo para el Zuzenak

Martín Pérez y Beatriz Zudaire, capitanes del Zuzenak de baloncesto, posan antes de un entrenamiento./Blanca Castillo
Martín Pérez y Beatriz Zudaire, capitanes del Zuzenak de baloncesto, posan antes de un entrenamiento. / Blanca Castillo

Beatriz Zudaire y Martín Pérez, los capitanes del equipo de baloncesto en silla de ruedas, simbolizan la renovación e igualdad en la entidad alavesa

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

En los años 80 un grupo de amigos con diversidad funcional, término que se acuña hace poco tiempo y que sustituye al denostado «minusválido», necesitaron compartir la experiencia que les unía, su enfermedad o problema físico, a través del deporte. Julio Roca, presidente en activo y otros más, decidieron organizarse a través de una entidad que les diera voz y voto en la sociedad alavesa. El deporte fue su mejor argumento para crear el club Zuzenak y reivindicar un espacio que en aquellos años era prácticamente inexistente.

Tras una lucha incesante y un camino aún a medio recorrer que ha logrado cambiar el concepto de la discapacidad y convertirla en una oportunidad para las capacidades, el club vitoriano ha vivido transformaciones importantes. Fue hace siete años cuando la apuesta por la Escuela Zuzenak resultó un proyecto que cuajó de la mano de exjugadores como Iñaki Ibarreta y Ana Aguiriano, con la coordinación de los licenciados en IVEF Lander Lozano o Aitor Iturricastillo, que trajeron el conocimiento universitario aplicado a la entidad para retroalimentarse y fluir de la mano.

El tiempo ha dado la razón a estas apuestas, con la aparición de deportistas que han dado lustre y prestigio a la entidad. Si el mayor logro para el Zuzenak ha sido la medalla de bronce en los juegos paralímpicos de Río en 2016 del ciclista Amador Granados, otros sin tanto foco mediático se representan en jóvenes como Beatriz Zudaire o Martín Pérez, los actuales capitanes del equipo de baloncesto en silla de ruedas, «buque insignia del club», frase que repite Roca aunque añadiendo que la entidad se ha diversificado en otras disciplinas, como tenis de mesa, parabádminton, motocross, tiro con arco, ciclismo o rugby, último deporte incorporado. Además, su otro radio de acción es la campaña ‘Deporte para todos’ que realiza desde hace años con el Ayuntamiento de Vitoria, amén de innumerables iniciativas de sensibilización y divulgación del deporte adaptado.

Cuando se fraguó lo que es hoy el Zuzenak, Beatriz y Martín no habían nacido. La primera lo hizo en Pamplona hace 17 años, con una enfermedad neuromuscular que le debilita sus extremidades inferiores, lo que no le impide ser una excelente nadadora y una prometedora jugadora de baloncesto en silla, como lo demuestran sus convocatorias con la selección. Lleva solo tres años en el club y se ha convertido en una joven con talento y personalidad, capaz de armonizar un vestuario dominado por hombres. «Lo de ser capitana, más que mandar es ser el nexo de unión entre el cuerpo técnico y los jugadores. Damos nuestra visión sobre lo que le pasa a la gente, si los compañeros están a gusto, si hay cosas que mejorar. No decidimos, solo comentamos y ofrecemos una opinión. Para mí es un orgullo», recalca.

Veteranía y juventud

Martín nació en Mondragón hace 20 años con la enfermedad espina bífida. Desde su silla de ruedas contempla el mundo con ilusión, empeñado en ser un buen deportista y un futuro periodista. Pulido en la cantera del Zuzenak desde que tenía 15 años, es una de las perlas del baloncesto nacional que no ha pasado desapercibido para el seleccionador sub’22. Junto con otros cuatro jugadores –David Ramos, Adrián y Alejando García y Víctor Val– podría disputar este verano el campeonato de Europa en Italia.

Capitana y capitán son los representantes de una generación que deja atrás los estigmas de ser discapacitado. Viven y contagian vida, una más equitativa donde la convivencia y la igualdad forman parte de la normalidad. «Somos el ejemplo de inclusión, con la presencia de chicas en equipos mixtos. No somos tan potentes como los chicos, pero al final cada uno tiene que buscar su punto fuerte para sobresalir. Hay chicas que también destacan físicamente, pero no es mi caso. Yo intento hacerme un hueco en el equipo potenciando mis habilidades», afirma Beatriz.

Los dos defienden que la mezcla de veteranía y juventud es necesaria para afianzar un aprendizaje deportivo y personal. «Gonzalo y Reguero son los más veteranos del equipo. Nos llevamos casi 30 años de diferencia. Nos ayudan mucho porque para que los jóvenes mejoremos es necesaria su experiencia y que la puedan transmitir. Es lo ideal para formar un equipo», explica Martín.

«El tiempo es incierto»

Beatriz quiere ser psicóloga. Decidida en su camino académico, el vital es siempre una aventura. La lección de la menor de la familia Zudaire es diaria. Para ella, el tiempo es una absoluta quimera que maneja el capricho de su enfermedad. «Mi noción del tiempo es diferente. Al ser una enfermedad degenerativa, no sé cómo evolucionará y el tiempo es incierto. Sólo me centro en el aquí y el ahora». Para Martín, el deporte es su evasión, la manera de manejar su vida fuera del mundo, aunque solo sea en esas horas de entrenamiento o competición. «Hace casi dos meses que falleció mi madre. Recuerdo que el funeral fue un martes y yo el jueves ya estaba entrenando. Cuando entreno y juego, en mi vida solo está esto y me ayuda a evadirme».

Ninguno de ellos duda en señalar el «futuro prometedor» que tienen como deportistas y personas, empujados por un trasatlántico llamado Zuzenak que no deja de crecer. «Aquí somos» –destacan– «una gran familia».

Ocho jugadores del club, concentrados con España

Durante los días festivos de Semana Santa la selección española de baloncesto en silla de ruedas femenina y la sub’22 se concentrarán en León para preparar el Mundial y Europeo, respectivamente.

Tres jugadoras del Zuzenak, la propia Beatriz Zudaire, Agurtzane Egiluz y Miren Lanzagorta, han sido llamadas por el seleccionador, Abraham Carrión. En una decidida apuesta por la juventud que ha comenzado a dar sus frutos. Tras llevar al combinado español a un campeonato del mundo veinticuatro años después, además del quinto puesto conquistado en el último campeonato de Europa.

Por su parte Miguel Vaquero, seleccionador sub’22, ha llamado a las filas del combinado nacional a cinco jugadores del club alavés. Se trata de Martín Pérez, Adrián García, Alejandro García, David Ramos y Víctor Val, que se convertirán en la base de un equipo que aspira a subir al podio en el próximo campeonato de Europa que se disputará en la localidad italiana de Lignano Sabiadoro. Una cita que llegará al final del verano, durante el mes de septiembre.

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