Los verdes también caen en 'El Conquis'

Los verdes también caen en 'El Conquis'

Ana elimina a Félix y rompe el maleficio de los Wüi, que pierden a su primer integrante antes de la unificación

JOSEBA FIESTRAS

Tras el fracaso colectivo de la semana pasada (ninguno de los tres equipos logró ganar el juego de inmunidad), los aventureros de 'El Conquistador del Caribe' llegaron al nuevo juego con energías renovadas y una rabia contenida que podía pasar factura. Y lo malo es que en esta ocasión no iban a poner a prueba su resistencia física, sino la mental. Los cangrejos fueron los grandes protagonistas del reto. Bueno, los animalitos y, sobre todo, sus pinzas. El carácter sádico de quienes imaginan los retos no tiene límites, a sabiendas de que el espectador disfruta cuanto más sufren los aventureros. Y esta vez tenían las manos atadas, literalmente, y solo podían usar la boca para transportar cangrejos salvajes a través de un recorrido con distintas trabas. Y cuando califican de feroces a los animalitos no se quedan cortos. Pellizcos a porrillo, podrían haber titulado la ocurrencia, en la que participaron en pareja Andrea y Telmo, por los azules; Jass y Meltxor, por los verdes; y Ana y Gorrotxa, en nombre de los rojos.

«Gente sin escrúpulos», solicitaba la organización de 'El Conquistador'. Y fuera los dejaron todos los concursantes, a tenor de las 'heridas de guerra' que mostraban cuando acabó. Los azules ganaron por un kilo y lo celebró especialmente su capitán, que estaba «hasta las narices» de las críticas hacia su grupo. Eso sí, el gafe se les fue a medias, porque la recompensa del campamento rico se la jugaron a la ruleta y se fueron de manos vacías. Las 'sonrisitas' de los contrarios fueron inevitables.

De retirada llegó el momento de los reproches. Gorrotxa hizo autocrítica: «Lo hemos dado todo, pero no ha sido suficiente». Pero entre los 'colorados' había más 'miga'. Ana y Maritxu tienen a Unai en el punto de mira y la gasteiztarra insiste en que el de Sopela «no lo da todo». Lo malo es que su plan de nominarlo se chafó porque los Samulu le otorgaron la inmunidad. Así que los líderes Puyuii eligieron a Ana y los conquistadores, a Lorea, decisión que no gustó demasiado a Julian Iantzi que recriminó a la de Aizarnazabal que no alzara la voz. «Yo no he venido aquí a protestar», respondió la joven sin separarse de su eterna sonrisa. «Igual por eso te siguen nominando», ironizó el presentador.

En el equipo verde no hubo discusiones porque Félix, de nuevo, se prestó voluntario para el duelo final. «Mi deterioro está siendo peor de lo que yo esperaba», argumentaba el educador de menores, «y creo que puedo ganar, pero no quiero ser un lastre». Eneko aceptó la oferta, a pesar de señalar que es consciente de que algunos de sus pupilos «se esconden detrás de los que se ofrecen voluntarios». La competición fue entre Félix y Ana, y consistía en golpear una guagua con otra hasta tirar una pieza que se encontraba en la vertical. Y se rompió el maleficio. El decaimiento del vitoriano se hizo patente –la sensación era que venía ya derrotado- y aunque procuró el triunfo cayó en desgracia. «¡Por fin un verde!», exclamaban eufóricas las rojas. Lo que parecía misión imposible resultó no serlo.

Félix no pudo evitar las lágrimas al verse eliminado y Eneko se retiró 'tocado' de la prueba. «Yo me considero fuerte», se justificaba el expulsado. «Fuerte… y un poco suicida», zanjó Iantzi, reprobando que fuera tan 'voluntarioso'.

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