Jon, el vasco de 'Masterchef', salvado por la campana

Jon, en Masterchef 2018./
Jon, en Masterchef 2018.

El concursante bilbaíno cometió un error grave en la prueba eliminatoria que a punto estuvo de costarle la expulsión del concurso

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Nada está escrito en las cocinas de Masterchef, salvo las reglas de las diferentes pruebas. Si te dicen que no hay que levantar una campana, conviene no hacerlo, ni siquiera por error. Jon, el concursante bilbaíno de esta edición, en el 'fragor de la batalla', se saltó la norma y a punto estuvo de costarle la expulsión. Pero empecemos por el principio. Una ternera rubia gallega de 500 kilos fue la protagonista de la primera prueba del 'talent'. Cada aspirante debía escoger una caja que escondía una parte del animal con la que trabajar. Contaban con 75 minutos para cocinar un plato libre y esta vez fue el chef Luis Veira quien les dio algunas pautas para superar el reto.

A Jon le tocó la tapa y se quedó «a medio camino» de la receta que pensaba hacer porque se le olvidó coger la mantequilla. «Está crudo y chicloso, no creo que sea la mejor manera de aprovechar la tapa», valoró Pepe Rodríguez. Fue Ketty la que ganó el premio, un crucero por el Mediterráneo, aunque las risas las provocó Fabio. Al aspirante 'guaperas' le tocó cocinar el rabo de la ternera y los dobles sentidos de su plato lograron que la propia Samantha Vallejo se atragantara de la risa.

En la prueba exterior, los participantes se colaron en la sala de ensayos donde Pablo Alborán y su banda preparan la gira de su nuevo trabajo, 'Prometo'. Divididos en dos equipos, debían elaborar un menú diseñado por el chef Dani García para los músicos, el equipo técnico y algunos miembros de la discográfica. Para complicarlo más, los dos equipos trabajaban en todas las elaboraciones, ya que iban cambiando de cocinas cada veinte minutos. A pesar de que, para suavizar el juego, les dieron las recetas de cada elaboración, el cocinado fue un auténtico caos, tanto que Pepe, Jordi, Samantha y el propio Dani García tuvieron que ponerse las chaquetillas y tomar las riendas para lograr sacarlo adelante. La consecuencia de tanto desastre fue que el jurado decidió envíar a todos a la prueba de eliminación. Solo salvaron a Sofía, Daniel y Fabio por su buen hacer.

Arroz con marisco

Para superar sus problemas de comunicación, en la prueba de eliminación los delantales negros tenían que trabajar en grupos. Contaban con una hora para hacer un plato libre, pero cocinaban de manera individual y por turnos. Entre ellos no podían hablar, debían intuir o adivinar qué plato estaban haciendo solo viendo lo que hay en la cocina. Víctor Toni y Oxana bordaron un arroz con marisco, «está entre los tres mejores arroces de Masterchef», elogió Pepe. Ketty, Marta y Marina querían hacer un suquet que acabó en calderada, y con todo pasaron la eliminatoria. Los que se condenaron fueron Jorge, Ramón y Jon, que no dieron pie con bola. Para empezar, Jorge se equivocó al definir su receta y escribió merluza en salsa verde, cuando había elegido una lubina y se había olvidado de coger la harina para ligar la salsa. Y para rematar el asunto, el vasco, que era el último en cocinar, levantó la campana que escondía el nombre del plato antes de tiempo. Eva González le llamó la atención y el bilbaíno pidió excusas. «Estoy decepcionado conmigo mismo», aseguró.

El tribunal sentenció al trío a mejorar el arroz con marisco que habían elaborado sus compañeros y el peor parado abandonaría el programa. «No me parece justo, creo que he hecho una cantada del quince y debo marcharme yo», se postuló Jon. Pero el jurado informó que había un error de base y, con campana o sin ella, estaban perdidos. Ramón fue el que no coció bien el arroz y lo dejó crudo, siendo el eliminado de la noche. El vasco lo despidió entre lágrimas, «aunque no me siento culpable», aclaró.

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