La última proeza de Gotzon en 'El Conquistador'

Gotzon./
Gotzon.

El concursante disputó una prueba imposible logrando salvarse por los pelos, mientras sus dos compañeros eran expulsados a las puertas de la final

JOSEBA FIESTRAS

Ya está todo el pescado vendido… ¡o casi! La gran final de 'El Conquistador del Caribe' estaba a un paso, pero era una zancada compleja (y bastante asquerosa). Y es que los siete concursantes que continuaban en la lucha, Aiora, Eider, Gotzon, Meltxor, Odei, Seleta y Zuriñe, se jugaban el primer pase a la final en el juego de inmunidad en un reto que ya era un viejo conocido para todos: el laberinto. De forma individual, los aspirantes debían acceder al enredo con los ojos vendados, dejándose guiar a ciegas por el sonido de una campana que tocaba Julian Iantzi desde el centro. Y una vez allí se enfrentaban a la parte más nauseabunda del reto, zamparse un gusano de generoso tamaño y bastante peludo.

Meltxor comenzó con mal pie al desorientarse y no encontrar la entrada al recorrido, retrasándose más de lo debido, lo que le costó quedar en la última posición. Eso significaba que se convertía en el primer duelista. «Todo el concurso esperando comer una larva y encima no me la dan», se lamentaba el de Hondarribia con rabia. La otra cara de la moneda era Seleta, que con ímpetu y arrojo alcanzó el primero la ikurriña, con Gotzon pisándole los talones. «Terco, cabezón, hipermotivado y, además, con gasolina extra», le definía el presentador antes de darle el primer pase a la final.

Tocaban votaciones y esta vez las estrategias fueron más que evidentes. Viéndose en desventaja y con la soga al cuello, Odei trató de seducir a Zuriñe y Aiora para que le apoyaran y que su nombre no apareciera en la cesta maldita, pero fue peor el remedio que la enfermedad. Sus tácticas eran demasiado explícitas y se volvieron en su contra. Gotzon, por su parte, apelaba al pacto que tenían los verdes para no nominarse entre ellos, pero tampoco surtió efecto su maniobra porque Seleta, desde el campamento rico, lo escogió a él como segundo duelista.

La asamblea estaba cantada y no hubo sorpresas. Odei fue el tercer condenado y, de rebote, el trío femenino pasó a la final. Antes del reto definitivo, los participantes recibieron un regalo muy especial: cartas y fotografías de sus seres queridos que motivaron los momentos más tiernos del programa. Y es que los vascos también lloran (sobre todo de emoción).

La última prueba era «inhumana», según los tres duelistas. Se trataba de trepar por varias guaguas hasta llegar a unos banderines que ondeaban en su punta. Había que coger cinco para ganar. Pero llovía a mares y el agua dificultó al máximo la contienda porque subir con los palos mojados se antojaba imposible. Gotzon, haciendo un esfuerzo sobrehumano, logró alcanzar uno. Podrá caer mejor o peor, pero a estas alturas nadie puede dudar de que es un titán. La proeza le salvó y le brindó el visado a la ansiada final, quedándose Meltxor y Odei a las puertas por no haber conseguido el mínimo establecido. La pareja, triste y con una gran impotencia, se despidió del reality con suma dignidad. El quinteto finalista, Gotzon, Zuriñe, Aiora, Eider y Seleta, gozaron de una última sorpresa (esta vez grata). La organización les invitó a pasar la noche en el campamento rico con comida y cervezas. Ya solo queda el desafío definitivo, el que aupará al podio al próximo 'conquistador'. Solo hay que esperar una semana para disfrutarlo y despejar las dudas.

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