Rubén Cortada: «Sin Faruq no hubiese sido nada»

El actor regresa a Telecinco para interpretar a Tomy, un rockero trasnochado, en la comedia 'Ella es tu padre', en proceso de grabación. «Es un tarambana que no tiene bandera»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

De narcotraficante a ministro falangista, de guardia civil a rockero trasnochado. La carrera de Rubén Cortada (Isla de la Juventud, Cuba, 1984) no se ha estancado desde que llegó a España para participar en 'El Príncipe'. Ahora regresa a Telecinco y lo hace con una comedia, 'Ella es tu padre', que actualmente se encuentra en rodaje. Esta vez le ha tocado ponerse a dar clases de canto y guitarra para meterse en el papel de Tomy, el vocalista de una banda que no atraviesa su mejor momento. «No soy Paco de Lucía, pero sé mis acordes», confiesa.

- De guardia civil a rockero...

- Tomy es un tarambana que no tiene bandera, que huye de su miedo al compromiso de forma despavorida. La única persona a la que quiere de verdad es a su hermano (Carlos Santos), y aun así también le mete en líos. Todo porque arrastra traumas desde pequeño; fue abandonado por su madre y la única mujer con la que quiso contraer un compromiso le abandonó. Se refugia en el alcohol y la música, solo quiere recuperar la mejor época de su grupo de rock.

- En la serie canta y toca la guitarra…

- Estuve tomando clases de canto y de guitarra… Y, sorprendentemente, no lo hago tan mal (risas). No soy Paco de Lucía, pero sé mis acordes. Y mira que la guitarra me provocaba rechazo al principio, porque no me sonaba nada bien. Tampoco me considero buen cantante, eh.

- Eso lo juzgarán los espectadores.

- Ya estoy acostumbrado, ese es mi día a día.

- ¿Usted también es rockero?

- Me gusta, he tenido mis tiempos de 'rockanrolla', pero no soy tan excesivo como el personaje. Me van los personajes que se alejan de mí. Yo crecí en una casa con radio y enciclopedia, mi padre escuchaba a Bach. En mi época, el rock que sonaba era Linkin Park y Marylin Manson, luego pasé por la electrónica y el 'house'… Y ahí estoy, recuperándome de esa etapa con el 'indie'.

- ¿Sigue haciendo 'casting' o ya le fichan directamente?

- Sigo haciéndolos, pero en este caso me ficharon directamente, se la jugaron conmigo. Yo no estaba seguro de poder asumir este papel, sobre todo al lado de pesos pesados del reparto.

- ¿Qué tal con Carlos Santos?

- Es una estrella, está ya consagrado. Tenemos mucha confianza y nos burlamos el uno del otro. Hemos establecido un vínculo muy curioso y creo que lo que está haciendo él, interpretar a una mujer, es muy complicado. Tardan todos los días cuatro horas en maquillarlo.

«Mi carcasa no está mal»

- Ha hecho de Serrano Suñer, de guardia civil y de traficante. No se encasilla.

- Honestamente, la mayoría de los compañeros tiene que conformarse con lo que va llegando. Todo eso ha sido gracias a mi representante, Kalia Garzón. A veces no estoy de acuerdo con sus elecciones, pero siempre suele tener razón. Yo hubiera seleccionado otros papeles; ella, por ejemplo, me empujó a hacer de Suñer, que me parecía muy difícil y quise rechazar.

- Arriesgando es como se gana.

- Aunque el batacazo puede ser terrible también.

- ¿Su papel en 'El Príncipe' le dio el tirón necesario?

- Por supuesto. No nos engañemos, sin Faruq no hubiese sido nada. Luego 'Olmos y Robles' me puso a trabajar como mano derecha de Pepe Viyuela y mi carrera avanzó. La comedia, que es de lo más complicado, me alejó del encasillamiento.

- Del papel de galán…

- En Cuba no existe ese rol en la ficción; el de guapo está fuera completamente. Siempre te juzgan como actor cuando eres el galán.

- ¿Usted se considera guapo?

- (Risas) Por lo que me dicen, parece que mi carcasa no está mal, pero dentro de ella hay un tipo normal, como tú. No tengo ningún problema en reconocerlo.

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