Y el otro, pochando

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Aunque se traten de manera seria, las revelaciones sobre agresiones sexuales en el cine y televisión están siendo un espectáculo informativo. 'Gran Hermano' no ha hecho nada distinto. Ha aprovechado el filón. El programa de Telecinco empezaba el jueves con la polémica sobre el presunto abuso sexual ocurrido en la casa. Inciso. Lo mejor fue cuando conectaron con Pedro Piqueras, este dio la noticia de la prisión de Forcadell y se le coló el sonido del plató de 'GH' (aplausos, olés y vivas a España). Vuelvo del inciso. Habían expulsado al tipo que se aprovechó de su novia borracha. Tiene narices que estos tíos se tengan que ganar la comida. ¿Y la bebida? Carlota, la novia, también se fue, pero volvió porque quiso. Y confirmó que había pasado algo («Estoy de acuerdo con la expulsión de José María. Se dio un hecho grave y desagradable estando inconsciente»). Le habían enseñado las imágenes. También dijo que ya no tienen relación, que había decidido no denunciarlo y que volvía a 'GH' porque es su sueño. Lo extraordinario es que los espectadores, al contrario de lo que pasa con las víctimas de Weinstein, Spacey o el marrano de Louis C.K., han tenido la oportunidad de criticarla en directo por no denunciar. Qué gente más pesada, hombre, que no está para estas cosas. Cada uno elige sus prioridades. 'Gran Hermano' es su sueño.

La productora, curándose en salud, había denunciado el asunto a la Guardia Civil y esta había contestado que ese tipo de delito debe ser denunciado por la víctima, según el art. 191 del Código Penal. Curiosamente, ha coincidido esto con otro ejemplo de espectáculo sexual televisivo: el programa holandés '¿Violación o no?', que recrea agresiones sexuales con actores y luego se debate. Sólo falta que nos enseñen las imágenes de 'GH' para que el pueblo soberano decida. ¿O no eran para tanto?

Quizá el ejemplo de 'GH' no sea bueno para los jóvenes. Pero el de 'MasterChef ' es peor. «Le rogaría que me dejara salir porque estaba en un curso de cocina. Estaba pochando», dijo El Bigotes en una declaración de Gürtel. Es el nuevo «Estábamos dándonos un descanso» de Ross Geller.

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