Piratas, pero menos

Piratas, pero menos
OSKAR BELATEGUI

El hoy vilipendiado Enrique González Macho, la persona que más ha hecho por el cine de autor en este país, lo predijo hace años: cuando todos nuestros hogares contasen con conexión a internet, las operadoras comenzarían a cobrar los contenidos. Hasta entonces, la barra libre era la norma para que no nos doliera contratar el ADSL. Pagar una conexión mensual proporcionaba películas, música y libros gratis. Si tenemos en cuenta que en 2017 las descargas ilegales descendieron un 6% y que el consumo de televisión de pago llegó a su máximo histórico el pasado mes de abril con un 24,1%, concluiremos que el momento que vaticinó González Macho ha llegado.

Todavía estamos lejos de Europa, donde tres de cada cuatro espectadores de televisión pagan por verla (en España es uno de cada cuatro), pero algo ha cambiado. El salvaje territorio del Far West de internet en sus inicios ha ido regulándose y poderosas multinacionales han acotado el terreno del entretenimiento. Si la gente ya no se 'baja' tantas películas por la cara no es por un proceso de concienciación, sino por la facilidad de uso y los precios asequibles que ofrecen plataformas como Netflix, HBO, Amazon, Spotify y Filmin. Además, cualquier contrato con una operadora ofrece en el mismo paquete acceso a contenidos audiovisuales de pago.

Ya hay una generación de 'millennials' que siente estas plataformas como suyas, con el mismo apego que despiertan las marcas de ropa. Tienen absoluta libertad para consumir sus series y películas favoritas en cualquier momento y en toda clase de dispositivos, sin publicidad ni cortes y con una calidad impensable hace pocos años. Estas nuevas empresas, gigantes de internet, se mueven a sus anchas en las redes sociales y están permanentemente conectados con unos usuarios que no las consideran publicidad invasiva. Sirva como ejemplo el simpático vídeo en el que Paquita Salas visita a los niños protagonistas de 'Stranger Things', una pieza de Netflix que se ha hecho viral y que no deja de ser un anuncio. En resumen, ya no vale la pena piratear y bajarse 'torrentes' toda la noche -incluidos virus- cuando prácticamente todo está en nuestro mando a distancia.

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