'The office', la alegría de ir a la oficina

El equipo al completo de ‘The Office’. / R.C.

Ricky Gervais impulsó en la televisión británica una comedia, que luego fue adaptada en otros países, sobre el día a día de los empleados de la sucursal de una empresa papelera

MIKEL LABASTIDA

Tal vez les suene su nombre, Ricky Gervais. Hollywood lleva años riéndole las gracias, pero a la vez temiéndole. Porque su sentido del humor no distingue de clases, ni de condiciones, ni de géneros. Nunca se sabe por dónde va a salir. Disecciona a todos y es capaz de sacarle punta casi a cualquier cosa. Llega a los Globos de Oro y se burla de Mel Gibson (y sus problemas con el alcohol), de Angelina Jolie (y sus adopciones), de Tom Cruise (y su religión), de Johnny Depp (y sus relaciones sentimentales y su ambigüedad), de Charlie Sheen -bueno, este último forma parte de los chistes y monólogos de cualquier cómico estadounidense de los últimos años-.

Ha hecho ‘sketches’ en los que parodia distintas realidades estadounidenses y de los peores vicios de las grandes estrellas del celuloide. Y si hay algo que lo caracteriza es que sabe mofarse como nadie de él mismo. Por eso después tiene carta blanca para hacerlo de cualquiera. La risa es muy sana en general, pero cuando se aplica a uno mismo funciona de maravilla.

A Gervais lo descubrimos gracias a ‘The Office’. O tal vez fue al revés. Y debemos a Gervais haber podido disfrutar ‘The Office’, posiblemente uno de los títulos más estimulantes que ha parido la televisión inglesa en los últimos años, y no son pocos los que se han visto por esos lares.

¿El secreto de esta telecomedia? Encierra poco misterio. Narra las vidas cotidianas de un grupo de empleados de una oficina, su día a día, sus rutinas, complejos y problemas. Todo ello, con una acidez capaz de hacer sonreír a personas bien diferentes, pero a la vez también con mucha verdad con la que cualquiera puede identificarse y sentirse retratado. Esa quizá ha sido la clave de que la producción se haya exportado a tantos países del mundo, y eso que en sus primeros pases en la BBC sus audiencias fueron poco prometedoras y a punto estuvo de ser cancelada. Afortunadamente, no fue así. A veces el olfato de los programadores prevalece.

Lo que no sabías...

Conexión a la red. No sabemos si esto lo copió el equipo estadounidense del británico, pero sus impulsores han asegurado que todas las computadoras y ordenadores de los decorados que se usaban para la serie tenían acceso a internet, por lo que los miembros del elenco navegaban por la red mientras estaban detrás de cámara o incluso rodando.

Estados Unidos hizo su propia versión, que no está mal, pero que tiene un virus bastante común en los productos americanos. Se alargó excesivamente. Mientras que la británica consta únicamente de dos temporadas, la adaptación yanqui contó con nada menos que nueve. Se dice pronto. Detrás de ella estuvieron el propio Gervais, como productor; nombres como J. J. Abrams, como director; y actores como Steve Carell, Rainn Wilson o Angela Kinsey, entre otros muchos. Consiguió un par de Globos de Oro y una audiencia estable. No es mal balance.

La versión original

Pero volvamos a la original, a la inglesa, a la que puso en marcha Gervais y le sirvió de trampolín para darse a conocer a la industria audiovisual. ¿Qué tenía esta comedia para convertirse en tan especial? El formato ayudó, y de hecho ha sido bastante imitado. Se trata de un falso documental en el que los personajes se dirigen al espectador, la cámara los sigue y algunas escenas se desarrollan con una naturalidad que no parece ensayada (aunque lo esté). ‘Parks and recreation’ o ‘Modern family’ siguen esa fórmula -’mockumentary’ lo llaman- y en cine ‘Borat’ es otro buen ejemplo.

Martin Freeman y Mackenzie Crook formaban parte de un elenco que se caracterizaba por su ironía y por el humor negro al que recurrían los guiones a los que debían dar vida. En ocasiones era desternillante, otros podía incomodar a cualquiera. Los personajes daban lástima unas veces y otras resultaban despreciables. Como la vida misma. Por lo demás, en la peculiar sucursal de esta empresa papelera sucedían tramas que podrían reproducirse en otras muchas oficinas: líos amorosos, rivalidades entre compañeros, abusos de los jefes, escaqueos de trabajadores... Pocas acciones de cuantas se relatan en los doce episodios (más dos especiales) que pudimos ver en la serie no resultarán reconocibles a cualquiera que haya trabajado en ese ámbito.

Gervais dio el salto al cine después y en televisión hizo bastante ruido también con ‘Extras’, una telecomedia que se aproximaba a los figurantes en distintos rodajes. Entre lo último ha estado ‘Derek’, que se centra en un geriátrico en el que el guionista y actor interpreta a un enfermero. Además de eso, ha probado suerte en otros asuntos, como la música (tuvo su propio grupo), los videojuegos (ha prestado su voz y su imagen) y los libros (llegó a lanzar una publicación para niños). Y aunque es políticamente incorrecto y siempre se termina pasando de la raya, ha conducido ya varias ceremonias de entrega de galardones y tiene en su haber un puñado de Globos de Oro y de Emmys.

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