El nuevo feminismo de 'juego de tronos' (en el que los hombres dan pena)

En la serie, la guerra de sexos tiene un claro vencedor: las mujeres, que se han emancipado de su condición de víctimas y han pasado a un primer plano

Jon e Ygritte, en uno de los escasos momentos románticos de la serie.
Jon e Ygritte, en uno de los escasos momentos románticos de la serie. / HBO
O. B. DE OTÁLORA/ S. VÁZQUEZ

La guerra de sexos en 'Juego de tronos' tiene un claro vencedor: las mujeres. El rol que la ya mítica serie de la HBO está asignando a los hombres cada capítulo que pasa es el de perdedor, desequilibrado y desconcertado héroe de pacotilla. Las mujeres, sin embargo, son un ejemplo de resiliencia, capacidad de liderazgo y pensamiento estratégico. En el mundo de las series de televisión resulta sencillo establecer una división, siempre discutible, entre series femeninas -'Orange is the new black', entre las nuevas, y 'Sexo en Nueva York', entre las clásicas- y sagas masculinas -desde 'Hermanos de Sangre', por ejemplo, o 'Vikingos'-. Y una de las claves del éxito de 'Juego de tronos' puede estar en haber sabido convertirse en una serie 'unisex', que atrae a todos. Sin embargo, tras una serie de acusaciones de haber utilizado demasiada violencia contra las mujeres, en las últimas entregas es ya evidente que son las reinas, las herederas, las aspirantes a serlo, las que se han hecho con el poder y la iniciativa. Así, los guionistas están convirtiendo una saga de espada y brujería en una defensa del empoderamiento femenino y de una narrativa en la que las mujeres pueden estar en primer plano y ser las protagonistas indiscutibles en un mundo violento y maquiavélico. Esta batalla de géneros se encontraría en este estado:

Representación femenina

Ser mujer en 'Juego de tronos' en los primeros compases de la serie era un pasaporte a la desgracia. Incluso las de buena cuna estaban sometidas: las había obligadas a aguantar a maridos despectivos y alcoholizados (Cersei), casadas a la fuerza (Daenerys)... eso las que tenían suerte. Las que no, como las hermanas Stark, eran arrancadas de sus cómodas y felices vidas y se quedaban a merced de todos los malvados de los Siete Reinos. Unas y otras poco podían hacer para zafarse de sus miserables destinos... hasta que fueron avanzando las temporadas, se sacudieron su condición de víctimas y tomaron las riendas de sus vidas... y de las de los demás. Estos son los atributos que exhiben las mujeres de 'Juego de tronos' y que hacen que la caduca expresión 'sexo débil' les sea muy, muy ajena.

Nacidas para mandar

La serie presenta una casta de mujeres que no quiere estar a la sombra de ningún hombre y que ambiciona el poder. Las dos máximas exponentes son Cersei Lannister y Daenerys Targaryen, tan distintas y tan iguales en algunos aspectos. En las últimas temporadas, para ellas -bellas e inteligentes-, los varones son seres con los que casarse para crear alianzas ventajosas o amantes (prescindibles). Ahí están Jaime Lannister y Daario Naharis, enamorados hasta las trancas y sometidos a sus 'reinas', que no parecen tener tiempo para el amor, una 'debilidad' que sería un obstáculo para sus elevadas pretensiones. De hecho, en la serie, las que han sucumbido al romanticismo no han salido bien paradas, como Ygritte, la madre de Jon Nieve o la propia Sansa Stark, que empieza bebiendo los vientos por Joeffrey y que, tras muchos varapalos, ya no está para lances amorosos. Ahora, convertida en una intrigante y sin asomo de sus ñoñerías pasadas, está sentada junto a Jon Nieve, el Rey en el Norte. ¿Cuánto tiempo va a aguantar como mera acompañante? Parece que muy poco y que es otra de las mujeres que va a apuntar muy alto.

'Juego de Tronos' Euskadi

También con madera de líder, a pesar de su corta edad, está la joven Lyanna Mormont, esa niña canija y valiente que es capaz de lanzar unos discursos que encogen las gónadas a los guerreros más curtidos. Mucho mayor que ella, pero también cortante y con ganas de dejar a los hombres a la altura del barro, se encuentra Lady Olenna Tyrrel, la Dama de las Espinas, un personaje adorado por los fans. No ha dudado en mofarse de la capacidad intelectual de su difunto marido y de su hijo. Pero su fuerza no sólo es verbal: posee recursos económicos y militares y su mano está detrás de algunas conjuras que han cambiado el rumbo de la serie, como la muerte de Joffrey.

Guerreras fieras

Las mujeres de 'Juego de tronos' son fuertes a nivel político, pero también en el campo de batalla. El padre de la saga, el escritor George R. R. Martin, no se ha limitado a presentarlas con capacidad intelectual pero sin aptitudes físicas, como tiernas amapolas que deben ser protegidas por varones fuertes. Brienne de Tarth -colosal, leal y luchadora temible-, Yara Greyjoy -comandando flotas, dura como ella sola, lesbiana y desafiante-, Meera Reed -cargando con el discapacitado Bran Stark- y las mortíferas Serpientes de Arena son algunas de las grandes guerreras de la serie. Ninguna aparece vestida de 'princesita' y a menudo son ellas las que ganan en combates cuerpo a cuerpo con varones o 'salvan' a algún personaje masculino, invirtiendo el papel que tradicionalmente se ha asignado a las mujeres. En esta categoría de chicas duras hay muchas más que han ido 'cayendo' a lo largo de las temporadas: Ygritte, la salvaje que 'espabiló' a Jon Nieve -en todos los sentidos- y que se mofó de él con esa mítica frase -cariñosa y burlona apartes iguales- de 'Tú no sabes nada, Jon Nieve'. Y también Osha, otra salvaje, que cuidó de los benjamines Stark, Bran y Rickon.

Con la magia de su parte

Otro atributo que da más fuerza si cabe a las mujeres de 'Juego de Tronos': la magia. La ignífuga Daenerys es la única capaz de dominar dragones, pero hay otras que se valen de este tipo de poderes para cambiar el rumbo de los acontecimientos. La Bruja Roja, Melisandre, anda de aquí para allá y lo mismo organiza sacrificios humanos, que mata reyes convertida en sombra o resucita a algún incauto, como Jon Nieve, que no vio venir -¿cómo es posible?- la traición que acabó con su vida. ¿Alguna mujer más con dones sobrenaturales? Una fundamental: Ayra Stark. Empieza la serie como una niñita rebelde, pero los palos que le da la vida la convierten en una consumada asesina, fría y con una sed de venganza implacable. Totalmente sola, se está llevando por delante a los responsables de haber masacrado a sus seres queridos y para ello cuenta con una determinación férrea y con las habilidades mágicas que ha aprendido, a base de golpes y sufrimientos, en la Casa de Blanco y Negro, el templo del Dios de Muchos Rostros.

Representación masculina

Frente a esa épica femenina, la representación masculina de 'Juego de Tronos' no puede ser más lamentable. Tras la ejecución o asesinato de representantes de la violencia machista y el sadismo más nauseabundo -cuyo ejemplo serían los torturadores Joffrey Baratheon o Ramsay-, la representación masculina ofrece ahora la imagen de machos alfa desorientados, a quienes la gestión de la violencia ya les ha demostrado que es incapaz de garantizar su supervivencia y que necesitan colocarse a la estela de una mujer para salir adelante. Además, los guionista no han perdonado a casi ninguno de los representantes masculinos de forma que a una gran mayoría les han adjudicado una tara física que les debilita. Es como si las cicatrices ya no fuesen heroicas, sino el pago en sangre que han tenido que realizar por intentar dirigir un mundo que les ha superado. Estos son algunos de los ejemplos de la debilidad masculina que se aprecian en la serie:

Los castrados y mutilados

Esta es la categoría más amplia. Ya no quedan personajes masculinos vivos que no presenten algún tipo de daño que los convierta en criaturas . El más obvio es Tyrion, que, al margen de su problema de crecimiento, está desfigurado por una cicatriz que le cruza la cara. Jaime Lannister, apodado el 'Matarreyes', es un manco al que le cortaron la mano derecha para convertirle en un espadachín inútil. En situación parecida se encuentra Ser Davos, el Caballero de la Cebolla, al que le fueron amputados los dedos de la mano izquierda. Entre los desfigurados están también los hermanos Clegane. Mientras que 'El Perro' presenta medio rostro arrasado por las llamas, 'La Montaña' es ya un monstruo deforme cuyo cara es la imagen del terror. Pero quizás los personajes más significativos, en ese castigo al hombre, son los castrados. Tres individuos claves en la trama han sido amputados en lo más íntimo: Theon Greyjoy, Gusano Gris (como todos los guerreros Inmaculados) y Lord Varys. Se cuentan con los dedos de la mano los hombres a los que la violencia en la que participaron no se les volvió en contra y se llevó una parte de su cuerpo como penitencia.

Los adictos al psicodrama

Otra categoría importante en 'Juego de tronos' es la de los individuos desequilibrados por no haber sabido gestionar sus sentimientos con respecto a las mujeres, una situación que en muchas ocasiones conlleva taras físicas. Esa falta de inteligencia emocional y de gestionar las complicadas relaciones entre la obediencia y el amor les convierte en unos personajes trágicos, adictos al psicodrama y con un horizonte en el que solo se advierte el sufrimiento y la soledad (muchos de ellos también han pagado con sangre sus errores). El héroe doliente por excelencia es Jon Nieve, cuyo verdadero amor, la pelirroja Ygritte, murió entre sus brazos... por culpa de sus propios errores. Desde aquella muerte, Nieve es un personaje trágico por excelencia, que sabe cuál es su deber, pero cuya vida personal es fría como el invierno. Con Jaime Lannister sucede algo parecido. Su amor por su hermana se está convirtiendo en algo con lo que es evidente que le cuesta ya convivir y por lo que, en ocasiones, se siente amenazado. Pero el intenso (y pagafantas) por excelencia en Ser Jorah Mormont. Este personaje está atrapado por su amor-devoción a la Khaleesi, que le lleva a convertirse en un vagabundo enfermo al que la propia Madre de los Dragones le tiene que ordenar que se cure para intentar que reaccione. Es la representación del amor romántico como enfermedad. Y algo parecido sucede con el mercenario Daario Naharis, abandonado en Bravos por la Khaleesi donde, según se intuye en su última aparición, se dedica a rumiar este desamor.

Los manipuladores

Hay una tercera categoría en 'Juego de tronos' que se podría calificar la de los tipos turbios, que no dudan en manipular y utilizar a las mujeres y que revelan un egoísmo malsano. El paradigma de todos ellos es 'Meñique'. Su rol es interesante. De su pasado se conoce su amor imposible hacia Catelyn Tully y que se casó con la hermana de ella, en un matrimonio de conveniencia. Desde entonces es un personaje intrigante y ambicioso capaz de utilizar a las mujeres sin ningún escrúpulo. En cierta forma, es como si el desprecio que sufrió en su juventud se hubiera convertido en una cicatriz interior que le convierte en uno de los individuos más peligrosos de los Siete Reinos. En un ámbito mucho menor, Bronn de las Aguas Negras, el mercenario, es alguien que solo busca una esposa que le eleve en la escala social y que no tiene otro sentimiento que la ambición y la supervivencia. Quizás ambos representan unos personajes que por miedo a sus emociones han decidido arrancárselas.

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