La mayor exclusiva de Ana Rosa

Pantallazo del programa de Telecinco durante la difusión de la noticia. /R. C.
Pantallazo del programa de Telecinco durante la difusión de la noticia. / R. C.

«Cuando Comin se dio cuenta, su gesto lo decía todo, estaba desencajado», dice uno de los reporteros del matinal de Telecinco que captaron los mensajes enviados por Puigdemont

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

En plena batalla por las audiencias entre 'Espejo Público' (Antena 3) y 'El Programa de AR' (Telecinco), más igualada que nunca, Ana Rosa Quintana se apuntó ayer uno de sus mejores tantos, «la mayor exclusiva de mi carrera», según llegó a confesar en directo. El reportero Luis Navarro y el cámara Fernando Hernández, que trabajan para el matinal de Mediaset, lograron grabar los mensajes que Carles Puigdemont envió el pasado martes al móvil del exconseller Toni Comín durante un acto soberanista en Lovania (Bélgica) y en los que afirmaba que el procés «se ha terminado, los nuestros nos han sacrificado, al menos a mí». La exclusiva corrió como la pólvora entre los formatos de la competencia y todos los informativos abrieron con la noticia.

«Los compañeros se dieron cuenta cuando llegaron al hotel y comprobaron el material. A la directora la avisaron a las tres de la madrugada y todos los teléfonos empezaron a sonar. Yo me enteré a las cinco. Sabíamos que teníamos algo de gran trascendencia, pero había que verificar que era Puigdemont el autor de los mensajes, queríamos corroborar que era su número de teléfono austriaco, por eso hasta las 10.30 horas no lo lanzamos. No ha sido fácil», explicó la propia Ana Rosa a este periódico.

Por su parte, el reportero Luis Navarro recordaba ayer en su propia cadena cómo vivió el momento. «Recuerdo que eran las ocho y media de la tarde y empezaron a llegar a su móvil mensajes cada diez minutos. Luego comprobamos que cada uno era más demoledor. El objetivo de nuestra cámara estaba justo detrás y fuimos testigos de todo, incluso cuando el escolta de Toni Comín le advirtió y este empezó a disimular. Cuando se dio cuenta, su gesto lo decía todo, estaba desencajado».

Los propios implicados reconocían horas más tarde que los mensajes eran reales. «Soy periodista y siempre he entendido que hay límites, como la privacidad, que nunca se deben violar», escribía en Twitter el expresident Puigdemont. En La Sexta, la cadena de la competencia, Cristina Pardo (al frente de 'Al Rojo Vivo' en sustitución de Antonio García Ferreras) defendía a su compañera Ana Rosa frente a Gonzalo Boyé, abogado de Comín, antes de que este pusiera en marcha una demanda contra el programa de Telecinco por violar el derecho de privacidad de su cliente. «Estaba en un lugar público y lo escrito tiene un gran valor periodístico», le espetaba la periodista navarra.

Demanda en ciernes

En este sentido, y ante la posible demanda que se avecina, Ana Rosa se mantiene firme y defiende el trabajo de sus compañeros. «Había muchos periodistas allí, cualquiera pudo ver los mensajes, pero no soy abogada. Lo que a mí me preocupa cuando voy a dar una noticia es que sea verdad y ya está. Ahora también hablan de que Comín pudo mostrar voluntariamente los mensajes, pero se ha descuidado. Cuesta mucho reconocer un éxito periodístico», confesaba.

- ¿Cómo valora la dimensión de la noticia?

- No es solo una exclusiva, tiene mucha trascendencia para Cataluña y para España. El procés está muerto y esta noticia ha ayudado a desenmascarar lo que se estaba contando en público y lo que pasaba en privado. A la misma hora en la que Puigdemont mandaba mensajes a Comín se emitía un vídeo suyo diciendo lo contrario.

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