Esther, ganadora de 'MasterChef Junior 5' con un gazpacho «sobresaliente»

Esther, ganadora de 'MasterChef Junior 5'./TVE
Esther, ganadora de 'MasterChef Junior 5'. / TVE

La pequeña María logró la ‘plata’ en una final llena de sorpresas, ritmo, invitados especiales y momentos entrañables

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Es para quitarse el sombrero. Que dos niñas de 9 y 10 años elaboren platos dignos del mejor restaurante del mundo y lo hagan a solas, sin complejos, arriesgando, sonriendo, llorando y manejando técnicas vanguardistas incomprensibles para muchos adultos es milagroso. Ayer Esther, la granadina que, además de cocinar, le gusta leer, dibujar y bailar flamenco, se alzó con el triunfo en la quinta edición infantil del concurso 'Masterchef Junior'. Pero María, una pequeña que necesitaba un alzador para llegar al mostrador, no ganó porque no podía haber dos vencedoras. Ambas demostraron clase y talento diseñando un menú que sorprendió a los jueces habituales y a Dabiz Muñoz, el chef de DiverXo, que calificó de increíble el trabajo de las pequeñas. «Es sorprendente que una niña como tú haga un plato como este por sabores, por gusto estético… Esto solo se entiende porque vivimos en una sociedad en la que llevamos mucho tiempo haciendo un programa que divulga la gastronomía entre gente muy joven. Sin el trabajo de estos señores (Pepe Rodríguez, Samantha Vallejo-Nájera y Jordi Cruz) y el equipo que hay detrás sería imposible», proclamó el único tres estrellas Michelin de Madrid. Y hablamos de un profesional vinculado a otra cadena. Es decir, que bien podría haberse ahorrado elogios si no los sintiera de verdad. Quizá sus palabras no lo pretendieran, pero sonaron a un ‘zasca’ por todo lo alto a Argiñano, que no hace mucho declaraba que no veía este espacio “porque no es un programa de cocina, es un reality y yo no puedo con los realities”. Por cierto que Muñoz desveló que ya planea abrir un nuevo restaurante en España el próximo verano, “algo totalmente distinto que nunca se ha visto”, contó el chef dejando al personal con la incertidumbre.

Además de una realización impecable, una escenografía brillante y una producción mayúscula, Masterchef Junior transmite unos valores que deberían sentar cátedra. Los pequeños concursantes, lejos de 'sacar los cuchillos' y seguir paradigmas como el de «al enemigo ni agua», demuestran un compañerismo absoluto, sin grietas. Celebran la victoria del contrario porque es su amigo, ayudan al rival en lugar de ponerle trabas, animan al adversario cuando le ven decaído en vez de aprovechar la ventaja… «Sois un ejemplo a seguir», sentenciaba la presentadora, Eva González, refiriéndose a sus conocimientos culinarios, pero bien podría aplicarse la máxima a su modo de aplicar la empatía.

La última gala reunió a las pequeñas finalistas con sus ex compañeros y sus familiares, y estuvo plagada de ritmo, emoción y momentos entrañables, como cuando la vencedora dedicó el triunfo a su hermana Teresa, que padece autismo, y su progenitor no pudo evitar derramar unas lágrimas. «Tu padre ha llorado un poco», le chivaba su competidora. «¡Qué bonito!», respondía la niña. Dos amigas que se llamaban ‘mamá’ y ‘bebé’ la una a la otra. Dos participantes que lo mismo bordan unas patatas con chorizo que aprendieron de su abuela que realizan esferificaciones con nitrógeno líquido.

La diversión tampoco faltó. De las risas se encargaron los participantes en la última edición del ‘Celebrity’, que fueron los invitados a la prueba de exteriores, realizada en el Palacio del Infante Luis Antonio de Borbón en Boadilla del Monte. Allí fueron eliminados Lucía y Gonzalo, no sin dejarse la piel en el intento. Anabel Alonso y Bibiana Fernández, siguiendo la estela rebelde que firmaron en su concurso, se saltaron la orden de no acercarse a los 'peques' y acudieron a los fogones para animarles y dibujarles varias sonrisas. Y ya puestos, la docena de famosos se autoinvitaron al bautizo del hijo de Eva González, que recogió el guante con complicidad. Antes, Dani García ya había ‘coronado’ con la primera chaquetilla de finalista a Esther gracias a un gazpacho sobresaliente. ¡Ah! y no olvidemos a la gran revelación de esta edición, Juan Antonio, el dicharachero murciano de diez añitos que no da puntada sin hilo. Ayer, desde la grada, dejó constancia de su ingenio inocente reflexionando sobre la utilización del nitrógeno líquido, según él, algo absolutamente prohibido. «Juan Antonio quiere meternos a todos en la cárcel porque el nitrógeno líquiso es ilegal!!! Jajajaja… Qué grande eres», tuiteaba Eva González en ese instante. Qué mejor final que una buena carcajada.

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