'Juego de Tronos' 7x02: La gran guerra ha comenzado

Jon NIeve en una escena del segundo capítulo de la séptima temporada..
Jon NIeve en una escena del segundo capítulo de la séptima temporada.. / HBO

Tras un arranque tibio, la serie de HBO vuelve con doble ración de su marca de la casa: batallas épicas, alianzas, «fuego y sangre»... y desnudos gratuitos

EIDER BURGOS

‘Juego de Tronos’ siendo ‘Juego de Tronos’, en toda su esencia. De esta manera puede definirse el segundo capítulo de la séptima temporada de la serie de HBO que, tras un arranque tibio, ha vuelto otra madrugada con su doble ración de conspiraciones y épicas batallas -y, sí, también desnudos y muy gratuitos- que se han convertido en marca de la casa. Y al fin, el famoso «fuego y sangre» que prometía la Khaleesi, aunque ahora se le haya vuelto en su contra.

Al fin, la tan cacareada gran guerra por el Trono de Hierro ha comenzado. Si en el primer episodio los contendientes tomaron sus marcas, el segundo ha sido el pistoletazo, cañonazo más bien, de salida. Espectaculares combates y prometedoras alianzas que analizamos a continuación:

A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS

Aún a falta de ver la potencia de los dragones en pleno combate, la serie deleitó anoche al espectador con una lucha naval de una epicidad solo comparable a la Batalla del Aguasnegras y que poco más y acaba como la Boda Roja (ya solo queda una Serpiente de la Arena y su madre). En esta ocasión, sin embargo, las llamas no vinieron del agua sino del cielo, en una suerte de repentino apocalipsis que vino a torcer el perfecto discurrir que hasta el momento seguía la poderosa alianza femenina que busca conquistar el Trono de Hierro: tenían las tropas, los barcos y una perfecta estrategia de conquista obra del astuto enano Lannister, pero Euron lo estropeó todo. Y Theon abandonó a su hermana.

Minutos después de que ella le nombrase su protector, y presa del pánico, el joven Greyjoy saltaba por la borda abandonando a Yara con su tío y un hacha en el cuello. ¿Fue inteligente dejándola ir? ¿Qué hubiese pasado si se hubiese abalanzado sobre su tío? ¿Habrían muerto los dos hermanos, Yara degollada y Theon de un hachazo? Seguro que ella, al menos, habría disimulado el terror de su rostro. Parecía que por un momento Theon retomase el papel del cobarde ‘Hediondo’.

En este episodio, una vez más, fueron ellas las que dieron el golpe en la mesa. Impacta asistir al potente y atípico consejo de guerra que ahora ocupa Rocadragón (nuestro San Juan de Gaztelugatxe): una joven que fue vendida como moneda de cambio a un salvaje a caballo; una bisexual nada glamurosa; otra que sí lo es, pero también libertina; y una anciana. Mujeres todas ellas que deberían ser parias al ojo de una sociedad sobre la que, sin embargo, gobiernan. Y con Daenerys Targaryen a la cabeza, que aterra con sus puntuales desvaríos al estilo de su padre el Rey Loco (cuando amenaza a Lord Varys con quemarlo vivo si lo traiciona).

Juego de Tronos Euskadi

Al inicio del capítulo Daenerys Targaryen recitaba que pretendía gobernar un reino, no sus cenizas. Olenna Tyrell, más escéptica y vengativa, opinaba al contrario que el secreto para gobernar está en infundir miedo. «No te obedecerán si no te temen», le advierte la Reina de Espinas Olenna Tyrell. «¿Eres una oveja? No, eres un dragón. Sé un dragón». Media hora después, la flota de la Khaleesi no era más que eso, cenizas. Que se prepare Poniente para el contragolpe de la Madre de Dragones.

Diferentes escenas del segundo capítulo de la séptima temporada de Juego de Tronos. / HBO

Ella, que ahora además puede que sea el Azor Azhai. La de anoche fue, gracias a la llegada de Melisandre a Rocadragón, la primera mención explícita a esta figura, esencial en el futuro desarrollo de la trama: el príncipe prometido que, según una profecía valyria, llegará con un arma de fuego para destruir a la oscuridad ( a los Caminantes Blancos, se entiende). Aunque, como bien apunta Missandei, la palabra ‘príncipe’ en esta lengua antigua no tiene género, así que podría estar hablando de una princesa. La bruja roja ya no se la juega a la hora de apuntar un candidato (el anterior acabó muerto y con una niña quemada viva): solo un encuentro entre Daenerys Targaryen y Jon Nieve despejará dudas sobre este advenimiento. La alianza con el Norte, además, le vendrá de perlas a la Khaleesi, ahora que Euron ha aparecido para trastocarle todos los planes.

Y mientras Jon se dirige a Rocadragón a pactar con la dragona, el Norte ha adoptado nombre de mujer… al menos, de momento. Sansa Stark tiene al fin lo que en el fondo deseaba: el control de Invernalia, ser la Reina en el Norte. Y no puede ocultar su emoción cuando su hermano le hace el traspaso de poderes. Le correspondía, ella cree, por derecho, como heredera de su nombre y por salvar a su hermano en la Batalla de los Bastardos. Aunque Petyr Baelish también se adjudique la victoria y pida su mano como recompensa. En nombre del ‘amor’, Meñique quiere hacerse con los hilos del castillo de los Stark. Lo que parece no apreciar es que, de seguir igual, acabará siendo él el títere de la pelirroja, curtida en hombres que han hecho de ella lo que han querido. Ya advirtió la joven leona que aprendió de la mejor: Cersei Lannister.

La que jamás se dejará doblegar, la pequeña Arya, vivió un emocionante encuentro con Nymeria, su loba huarga, desaparecida desde la primera temporada cuando tuvo que ser abandonada para que no fuera asesinada a manos de Sandor Clegane por orden de Joffrey. -«parece que hace ya una vida», como admite Meñique en cierto momento-. Las dos lobas se encuentran, se miran fijamente, se reconocen… pero ya no se conocen. Ni ella es Arya ni el animal es Nymeria. Como quien ha vivido durante demasiado tiempo fuera de casa y ya no pertenece a ningún lugar; tampoco a ninguna persona. La niña y la loba sigue conectadas por un espíritu salvaje, pero ya no son las que eran. Nymeria ha formado su propia manada; ahora Arya debe reencontrarse con la suya.

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