Iñaki López: «Fui un niñato de adulto»

El selfie del periodista Iñaki López./
El selfie del periodista Iñaki López.
EL SELFIE

El presentador de La Sexta Noche va aprendiendo la técnica «para saber callarse»

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Iñaki López subió a Urkiola con su niño para hacerse el selfie y meditar las respuestas.

– De periodista a periodista, póngase un titular.

– «López abandona la televisión para girar con John Fogerty». Es un viejo anhelo con pocas posibilidades de cumplirse... pero no me pediste sinceridad.

– Conteste lo que jamás ha contestado.

– Aún me falta dar con la pregunta correcta.

– ¿Nadie le puede tocar una coma?

– De hecho invito a que me muevan las comas, los puntos y hasta las diéresis.

– ¿Habla en público más que en privado?

– Todos en privado somos más exagerados en nuestros vicios y virtudes. Todos, excepto Boadella. Él es la desproporción total todo el rato.

– ¿De mayor quiere ser Francisco Marhuenda o Eduardo Inda?

– El planeta solo está preparado para un Inda y un Marhuenda. No rompamos ese delicado equilibrio natural.

– ¿Sabe callarse?

– Todavía tengo que mejorar la técnica. Pero voy aprendiendo.

– ¿Aspira a ser el mejor?

– Aspiro a que mis carencias pasen desapercibidas.

– ¿Disimula bien?

– Llevo cinco años en "La Sexta Noche" y 25 de profesión. Sin duda, disimulo de maravilla.

– ¿Por qué apostaría todo lo que tiene?

– Soy muy de apostar por la gente que me rodea. Nunca lo harán peor que yo.

– ¿Uno se acostumbra a su cara?

– No es tan difícil. La faz propia no es la cara que uno ve más a menudo en su día a día.

– ¿Prefiere sentirse querido o mejor pagado?

– ¡Ojo! Que te paguen mejor también te hace sentir más querido.

– ¿Sabe perder?

– A perder se aprende a fuerza de insistir. Hace tiempo que domino ese arte.

– ¿Es feliz con poca cosa?

– El dinero no da la felicidad absoluta, pero proporciona un gustirrinín que se le acerca mucho. No tengo espíritu de eremita.

– ¿Quiere enterarse de todo aunque duela?

– Sobre todo si es información política.

– ¿Nunca desiste?

– Tampoco soy Leónidas en las Termópilas, pero procuro insistir más allá de lo razonable.

– ¿De quién será el futuro?

– De quien se lo trabaje.

– ¿A qué superhéroe se parece más?

– No tengo nada de superhéroe, ni ganas de ponerme un slip encima de los leotardos. Además, soy más de supervillanos.

– ¿Está enamorado de sí mismo?

– He intentado abandonarme varias veces, pero siempre acabo encontrándome. ¡Estoy condenado a soportarme!

– ¿Qué le da apuro?

– Bailar. Soy un compendio de espasmos y calambres descoordinados cuando lo hago. Han llegado a confundirlo con epilepsia.

– ¿Es un tío vivo?

– Cobro vida a partir del cuarto café. Hasta entonces mis movimientos son tan rápidos como los de un koala.

– ¿Se debería hacer mirar algo?

– Ya lo he hecho... ¡y no son optimistas!

– ¿Fue un niñato?

– Sí. Ya de adulto.

– ¿Cuida su cuerpo pero se olvida de su cabeza?

– Aireo mi cabeza viajando y nutriéndola con buena música y abundante lectura. Ella me devuelve el favor manteniendo este pelazo.

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