Fariña, una serie que engancha

Fariña, una serie que engancha

Antena 3 cerró ayer la ficción del año con un capítulo en el que no faltaron giros argumentales y los personajes se dieron de bruces con la realidad

JOSEBA FIESTRAS

Valiente, oportuna y eficaz. Todos estos adjetivos definen 'Fariña', la serie con la que Antena 3 sorprendió a su audiencia de la noche a la mañana. El secuestro de un libro por parte de la Justicia ('Fariña', de Nacho Carretero) motivó la precipitación en su estreno, demostrando una vez más que las censuras suelen provocar el efecto contrario al deseado. Han sido diez capítulos con un estilo narrativo arriesgado, no es una serie para todos los públicos, pero sí una ficción que engancha. Sobrevolar la realidad con nombres y apellidos no es fácil, y menos si dejas la amabilidad aparte. Aquí se ha hecho un esfuerzo encomiable para que la producción sea lo más auténtica posible. Con licencias narrativas, sí, pero salvaguardando una historia cuyos mimbres conocimos en los Telediarios. Y precisamente los informativos fueron los protagonistas de los títulos de crédito del capítulo final. A eso se le llama cerrar el círculo.

Se han dado muchos pasos últimamente (y curiosamente Bambú ha protagonizado varios) para que la ficción española se despojase de prejuicios y abordase terrenos inhóspitos. Desde 'Hispania' a 'La casa de papel', pasando por 'El ministerio del tiempo' o 'Vis a vis', las series españolas ya no necesitan ser 'toleradas'; cada una está pensada para una franja de la audiencia y evita prostituciones en pos del share. Y, de nuevo, ha sido Antena3 la que ha apostado fuerte por una producción que hace años hubiera sido impensable en una generalista. Un proyecto con las dosis justas de intriga, violencia y emoción, con una dirección adecuada, una fotografía impecable y una banda sonora con 'hits' gallegos ochenteros que casaban a la perfección con el metraje. «Yo nací en el barrio de al lado y nunca he tenido mucha suerte, y crecí con mis amigos tirado por las calles. Ahora soy el tipo más buscado. Pero mi madre se equivoca, piensa que algun día caeré», cantaban Los Cafres, una banda efímera con aires rock, punk y garage. Y al final mami no se equivocaba, no.

Explicar el laberinto de ciertas cuestiones delictivas, políticas, judiciales y sociales que condujeron al narcotráfico de nuestro país es una tarea compleja. Y se nota cuando unos autores gozan de una dilatada experiencia en televisión episódica. Saben dosificar la acción y medir el ritmo, dotando a cada capítulo de entidad propia, pero sin perder la columna vertebral de una historia cruenta. Otro acierto osado es la utilización sin ambages del gallego. Palabras sueltas, expresiones y hasta frases completas que enriquecen en lugar de ralentizar.

Actores de altura y cuidado técnico

Si a lo dicho sumamos un elenco de altura, el resultado roza la 'matrícula'. Javier Rey ha crecido y evolucionado con Sito Miñancos. Tristán Ulloa muestra con arte la desesperación y tozudez del sargento Darío Castro. Y qué decir de Antonio Durán Morris, que rivaliza con Robert De Niro o Pacino en su encarnación del patriarca Charlín -pocas veces una sonrisa dio tanto miedo- e Isabel Naveira, que da vida a su hija Pilar de forma brillante.

Un enorme cuidado técnico ha bañado esta obra, cuya trama ya formaba parte de nuestra historia y, desde ahora, la producción ya forma parte de la historia de nuestra televisión. Lo malo es que la 'Fariña' engancha y se han acabado las descargas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos