Un 'fama' más pijo

Los primeros 15 concursantes de 'Fama, a bailar'./Cero
Los primeros 15 concursantes de 'Fama, a bailar'. / Cero
Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

'Fama, a bailar', el 'reality' de bailes que tantas alegrías le dio en su día a Cuatro, ha regresado a la pantalla. Y luce como nuevo. Los concursantes de esta edición –que llega años después– demuestran sus dotes con el movimiento en una especie de fábrica modernísima que bien podría ser una de esas galerías enormes que te encuentras cuando caminas por el barrio de Chelsea en Nueva York. ¿Las coreografías? Mucha danza urbana y contemporánea. La iluminación y la disposición de los pocos elementos escenográficos del enclave en el que se desarrolló la primera gala (y las que vendrán) fueron diseñados con gusto y creando un muy buen ambiente. Para los bailarines se eligió un vestuario minimalista con el fin de que no desentonasen con el envoltorio. Faltaría más. Es el mismo 'Fama' de antes, pero algo más pijo. Claro, ahora se emite en cadena de pago, y eso se nota.

El estreno en Cero de este concurso olía a declaración de intenciones. Esta nueva apuesta quiere seguir los pasos del último 'Operación Triunfo' –no lo disimula– y demostrar que los jóvenes de hoy en día son mucho más que lo que muestra 'Mujeres y hombres y viceversa'. A los bailarines que han concurrido al 'casting' se les ve bien preparados y con ganas de destacar por su trabajo. Deseaban dejar tan claro que este 'Fama' es un digno sucesor de 'OT' que hasta llevaron a dos de sus protagonistas, Ana War y Aitana, para que cantaran 'Lo malo'. Lo malo fue que la canción se escuchó francamente mal. Esperemos que fuese una excepción.

También es verdad que en este programa lo importante es cómo bailan los jóvenes y que se les vea bien. Y eso se consiguió más o menos. Por lo demás, los distintos aspirantes se mostraron por primera vez ante el público y el jurado ofreció su veredicto, todo en un contexto bastante frío. Frío como la propia fábrica en la que van a convivir los chavales. Y ese es un problema, que el programa no termine de llegar a los espectadores, que se quede solo en lo superficial y no alcance a la audiencia. Habrá que esperar para ver cómo discurren las primeras semanas y dar confianza a un espacio cargado de buenas intenciones.

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