La expulsión más justa de 'El Conquistador del Caribe'

Maritxu, concursante de 'El Conquistador del Caribe'./EiTB
Maritxu, concursante de 'El Conquistador del Caribe'. / EiTB

El equipo rojo perdió la última prueba grupal antes de la unificación y Maritxu se fue a casa tras perder el duelo final contra Lorea

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Son muchos los 'caídos' y grandes los tormentos sufridos en pos de los colores. Luchar por el conjunto ya no basta, a partir de ahora cada uno debe 'salvar su culo'. La llegada de la unificación y el final de la etapa por equipos marcó la última aventura de 'El conquistador del Caribe', que siempre atento con los suyos no quiso despedir la competencia grupal sin poner de nuevo en guardia a los aventureros. Al enterarse de las novedades, Eneko animó a los suyos: «Hay que ganar el último juego de inmunidad para que nadie se la juegue», arengó el líder Wüi. Y entre los 'colorados', Isma también apostaba fuerte, «hoy es el día de estar más inspirados que nunca», rogaba el capitán. Alguna le hizo poco caso.

Llevaban tiempo esperando el momento, pero aún quedaba una prueba que superar. El último desafío entre bandas les condujo hasta una compleja pista americana en mitad de un río de la que más de uno salió escaldado. Los equipos debían recopilar peldaños para montar una escalera, lo malo es que para juntarlos tenían que ir superando obstáculos y nadie podía quedarse rezagado porque eso retrasaba a todos. Curiosamente, dos de los más fuertes cayeron en esta competición. Ambos arrastraban lesiones y aquello les pasó factura. Seleta sufrió un duro golpe en un juego anterior (se pegó con una raíz en las costillas) y no aguantó el tirón, acabando ante el equipo médico. Krasi no se quedó atrás, provocándose un desgarro muscular en el brazo que también le llevó a los doctores. ¡Ojo! Ambas heridas pueden dar guerra en el futuro.

Los verdes ganaron de calle y lo celebraron por todo lo alto con su líder, Eneko, que ha hecho un trabajo encomiable y así se lo agradecieron. Los Puyuii no dieron la talla, sobre todo algunos. Maritxu se llevó la palma al negarse a intentar subir una cuerda, pensando en ahorrar fuerzas por si le tocaba batirse en el duelo final. «Muy mala actitud», reprochó Isma visiblemente decepcionado. La palentina acabó acusando el cargo de conciencia: «Me he bloqueado», se justificaba sin demasiada credibilidad. Y su pasividad en el reto le llevó al duelo final, nominada por sus capitanes. Pero faltaba un contrincante y, al estar Krasi lesionado y Delfo inmunizado, pagó la de siempre: Lorea. A veces hay justicia. El combate final consistía en cruzar un puente colgante sin base. El camino debían construirlo las concursantes con dos tablas. Hacia la mitad del recorrido, ambas debían encender una antorcha y transportarla hasta el otro lado. Con calma y tino, Lorea superó su tercer duelo enviando a su compañera Maritxu a casa. No ha habido expulsión más justa. Fue cobarde escoger a la de Aizarnazabal y exponerla a un castigo que no merecía. Pero ella, como siempre sin perder la sonrisa, afrontó el enfrentamiento revelándose como el gran descubrimiento de la edición de este año.

Atentos porque puede dar la campanada aún más veces, pero aunque no lo haga, ya es la gran heroína del formato y se ha granjeado la simpatía de miles de espectadores.

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