El Rey emérito, a José María García: «No sabía que te vestías de maricón»

José María García con Jordi Évole/La Sexta
José María García con Jordi Évole / La Sexta

El mítico periodista deportivo protagonizó en 'Salvados' una reconciliación ante las cámaras con su eterno rival José Ramón De La Morena

JOSEBA FIESTRAS

Ya sabíamos que el Rey emérito iba a colgar el teléfono a Jordi Évole, lo que ignorábamos era lo mucho que iba a dar de sí esa breve llamada en un programa cargado de titulares, denuncias y reconciliaciones. ‘Salvados’ volvió a demostrar que un espacio interesante puede cautivar a la audiencia. El protagonista fue José María García, de quien rostros tan dispares como Fernando Ónega, Cristina Pardo, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Mercé o Pedro Delgado dijeron que «tenía mucho poder porque le escuchaba mucha gente» o que «imponía miedo porque una crítica suya hacía temblar bastantes estructuras».

El mítico periodista deportivo se sentó ante Jordi Évole y éste le sorprendió con una llamada telefónica de Juan Carlos I. «Es una referencia del periodismo español y no solo en el deporte, y ha defendido su independencia por encima de todo», brindó el monarca emérito antes de zanjar bruscamente la comunicación cuando Évole le invitó a su programa. «No hay que salirse del guión», apuntó el Borbón antes del cerrojazo.

Tras unos segundos de sorpresa, García calificó el acto como una «equivocación grosera» y comentó al entrevistador: «Me ha molestado el comportamiento que ha tenido contigo». No salió bien parado el soberano retirado, ya que antes el legendario locutor radiofónico había explicado que la última vez que se encontraron fue en una clínica donde él iba vestido con un llamativo jersey rojo y don Juan Carlos, al verle, exclamó: «Hombre, no sabía que te vestías de maricón». A lo que García contestó: «Es lo único de lo que a usted no se le puede acusar». El políticamente incorrecto diálogo desconcertó a Évole.

Con textura cinematográfica, la entrevista prosiguió y García habló de su marcha como portavoz de los Premios Príncipe de Asturias del Deporte. «Me fui porque un secretario de Estado llamó para decir a quién había que darle el premio», denunció.

De Rajoy dijo que lo ve «hundido» y añadió que «votar ahora al PP es perder el voto». Admitió que le gusta Albert Rivera, y no dudó en señalar que en la historia de España, «solo hay un partido que es tan torpe o más que el PP: Podemos». La cadena anfitriona tampoco se libró de los ‘dardos’ del veterano periodista: «A este país le hace tanto daño una cadena escorada a la derecha como La Sexta, que no es plural. Se ha ganado todo lo que tiene a pulso, pero a mí me gustaría menos show y más pluralidad», espetó.

«Villar no ha trincado»

Sobre su amigo Ángel María Villar, recientemente destituido de la presidencia de la Federación Española de Fútbol, aseguró estar convencido de que «no ha trincado», aunque puntualizó que se sentía decepcionado, «porque no hizo, pero dejó hacer». Y de su polémica con Perico Delgado desveló que «hice lo que tenía que hacer». Ocurrió en 1988, cuando el ciclista accedió a comentar la Vuelta a España con la SER, su competencia. Y tan mal cayeron los comentarios del locutor en Segovia, que ataron un burro al helicóptero que debía trasladarlo, «y en el lomo del asno ponía ‘Butano’ cabrón», aseguró.

El momento más emocionante del espacio fue el encuentro entre García y José Ramón De La Morena. La suya fue una guerra salvaje en las ondas, batallas nocturnas en las que se dijeron de todo. «Fue una guerra empresarial. Estábamos muy pendientes de lo que decía el otro y hay muchísimas cosas que ahora no las diría», se disculpó el de ‘Supergarcía’, que asumió que se «equivocaron». «Yo luchaba porque un tío fuese antes a mi programa que al de él, y ahora sé que eso es una soplapollez», manifestó antes del momento histórico de la reconciliación.

El responsable de ‘El Larguero’ matizó que aquello «no se olvida, pero se aprende mucho» y sintió sobre todo los «daños colaterales» que aquella contienda verbal acarreó entre sus familiares, amigos y compañeros. Sobre el por qué de la insólita reunión, ambos coincidieron en que con ella quieren mandar un mensaje. «Hoy el tiempo lo marca la reconciliación y la generosidad. Al final todo se olvida», argumentaron. Fue un ‘partido’ que supo a poco (lo cual no es malo) y Jordi les dejó solos hablando de la existencia de Dios.

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