«No podía dejar pasar este concurso»

«A estas alturas, yo hago ya televisión con naturalidad, como la vida misma», confiesa Sobera. / TELECINCO

Carlos Sobera conduce 'The Wall' en Telecinco y dirige el restaurante de 'First Dates' en Cuatro. «Estoy pensando en abrir una agencia matrimonial y un restaurante», bromea

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Amable y simpático en el trato cercano, Carlos Sobera (Barakaldo, Bizkaia, 1960) se ha sacado un máster de empatía emocional a base de presentar concursos en televisión y conformar parejas en 'First Dates' (Cuatro, de lunes a viernes, a partir de las 21.30 horas). Ahora ha vuelto a levantar la ceja y a repartir millones en 'The Wall', el programa que conduce cada viernes en Telecinco (a partir de las 22.00 horas). Con ambos formatos llega a coincidir en ambas cadenas durante media hora.

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- Estoy teniendo mucha suerte. En esta profesión necesitas, primero, que alguien confíe en ti, pero también que te ofrezcan cosas objetivamente buenas. Cuando vi 'The Wall' por primera vez y me lo ofrecieron, me vine como loco, no podía dejarlo pasar.

- No me sentía en segunda división por estar presentando 'First Dates' en Cuatro. Ya había vuelto técnicamente al presentar este año las Campanadas en Telecinco. Pero sí es cierto que no pisaba la cadena desde 2001 con '¿Quiere ser millonario?'. Tenía una espinita sentimental muy importante.

- Yo hago ya televisión con naturalidad, lo acepto como la vida misma. Puede ir bien o mal, pero lo importante es que me divierta cuando lo hago. No estoy nada presionado.

- Sí, pero este tiene una estructura perversa, eso de separar a dos personas que vienen unidas por un proyecto común... De repente, ves gente a la que le afloran todas sus emociones y es difícil de encontrar eso en otros concursos en los que la mecánica lo domina todo.

- Nunca había llorado en un concurso... Bueno, de risa, pero de emoción, no. 'Quién quiere ser millonario' tenía lo bueno de la puesta en escena, yo haciendo preguntas a otra persona que estaba a un metro, sobre un suelo de cristal que transmitía fragilidad. Este tiene eso también, te lleva con las bolas y las luces.

- Uno en concreto. Vino una pareja de novios y él quiso recurrir al humor para restarle dramatismo al hecho de que hubieran perdido mucho dinero, y lo estropeó. Se llevaron cero euros y la reacción de ella es para verla. Le molestó mucho.

- Amor, tengo amor para dar y regalar. ¡Dinero no! (risas). Antes me pedían que levantara la ceja y ahora que les encuentre pareja. Es algo muy empático. De hecho, estoy pensando en abrir una agencia matrimonial y un restaurante.

«Sin engaños»

- Creo que se tiene que seguir alimentando de lo mismo que hasta ahora, gente auténtica y buenas historias. No siempre vamos a tener la capacidad de sorprender, porque ya hemos vivido muchas cosas -han pasado más de 400 parejas por el programa-. Pero, mientras mantengamos la línea de autenticidad, habrá gente que siga viéndonos. Y eso que la versión inglesa, que, por cierto, es una vez a la semana, ya está dándole vueltas de tuerca al formato. Toda Europa está pasando por nuestro plató; les asombra que hagamos esto diariamente.

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- Sin engaños, yo quiero triunfar, pero no a costa de nadie. Una vez que haya hueco para todo el mundo, yo me pido el salón comedor. La cocina y el dormitorio se lo dejo a la competencia, pero no echo a nadie de casa.

- Termino de grabar 'First Dates' el 28 de julio (hoy) y volveremos con el programa sobre el 11 de septiembre. En agosto estaré con la gira de teatro de 'Cinco y acción'. Ya estoy presionando a la cadena para volver a grabar 'The Wall' en París otra vez.

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