Chirigota por chirigota

Chirigota por chirigota
Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Antes de que ‘Black Mirror’ vuelva a Netfix, ha vuelto Mariló Montero. Mucho más inquietante. No tanto por lo que diga, sino por la que se arma diga lo que diga. La fuente es una entrevista en Chance, sección corazonera de Europa Press. Hablando de La Manada: «Afortunadamente estamos ahora conociendo esas desgracias y nos hacen luchar contra ellas. Por eso tenemos que defender el machismo desde un buen punto de vista que es el que los hombres nos defiendan a nosotras y un sistema educativo desde el inicio compartido y que haya igualdad desde la raíz».

Lo de «defender el machismo desde un buen punto de vista» es el delito. Mariló no mide sus palabras con un calibre de Vernier y precisión de décimas de milímetro, pero yo quiero que me defiendan los hombres, me abran la puerta, me dejen pasar primero, paguen en el restaurante y eviten que otros me violen. También ha contado que una vez no le iban a subir el sueldo porque su marido tenía dinero y a su compañero, que hacía menos, sí porque tenía dos divorcios. Se quejó. También recuerda que las mujeres que en España denuncian abusos no dicen el nombre del agresor «porque son ellas las que van a perder el trabajo, aquí no somos heroínas». Mariló es a la vez blanco y chivo. Mejor protestar por el villancico de María Teresa Campos y Bigote que ayer presentaron en ‘El programa de Ana Rosa’. Lástima que no hubiera planos de AR cuando lo estaban cantando.

No sé por qué tomarse tan a pecho a Mariló, la única que hacía que TVE no fuera irrelevante (ahora tienen a ‘OT’ en la parte positiva y a Cárdenas en la negativa para que se hable de ellos). España es un sitio donde el ‘Deluxe’ baja con la visita de Ada Colau y sube con la de María Lapiedra. No me extraña que Telecinco haya decidido poner el último capítulo de ‘La que se avecina’ la electoral noche del jueves para contrarrestar los especiales informativos, sobre todo el de La Sexta. Para Trapiello los dirigentes separatistas catalanes forman una chirigota de Cádiz. A Hitler hay que oponerle otro Hitler, decía Curzio Malaparte. A la chirigota, otra chirigota.

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