Los caniggia

' Los reyes del barrio' han diversificado con varios especímenes de sitios distintos

Los caniggia
ROSA BELMONTE

Hay nuevo reality ('Los reyes del barrio', Cuatro). Después de los 'Gipsy Kings', sus creadores han diversificado con varios especímenes de sitios distintos. Las 613 de Burjasot, La Moraleja, El Raval y el barrio de Salamanca. Pijos, chonis, canis y, en general, gente a la que no quieres tener cerca, sobre todo si pretendes saber el resultado de 8x5. Otro de esos programas que enseña un tipo de gente que no sabes qué tiene de verdad y qué de guión malvado. Postproducción aparte. Ficción y no ficción. La perpetuación de lo tróspido, que es a la televisión lo que lo psicotrónico fue al cine.

Pero más extraordinario es que niños que aparecían en un reality de hace tiempo tengan ahora el suyo propio, cosa que no sé si apuntala la madurez del género o su degeneración. Los hijos de Claudio Caniggia (ese gol a Taffarel en Italia 90) y Mariana Nannis aparecían brevemente en 'Mujeres ricas' (La Sexta). Ahora son los papás las estrellas invitadas en 'Caniggia libre' (MTV). El vehículo de lucimiento de los mellizos de 24 años lleva unas semanas sustituyendo a 'Supershore'. Alexander Dimitri y Charlotte Chantal vuelven a Buenos Aires. Él es rapero. En la canción de cabecera entona un «Charlotte, champán, choripán» que luego se transforma en «Charlotte, champéin, choripéin» (por supuesto pronunciado como mucha shhh). En una escena, madre e hija están en la peluquería. Miran el '¡Hola!'. «¿Te gusta la boda de Messi y Antonella?», pregunta mamá Nannis. «No, medio grasa». Mamá también le sugiere que si va a contratar un nuevo mucamo sea filipino para que no se entere de nada de lo que se hable en casa y así no pueda ir a la televisión a contarlo.

A Alexander, que se llama a sí mismo emperador, le gusta el reguetón y las chicas gordas (a Charlotte, lo que más le gusta es «coger»). Según Pla, las tres cosas que más gustan a los hombres normales son la ópera italiana, el vino dulce y las mujeres gordas. Hay cosas en las que hemos cambiado y cosas en las que no. 'Los reyes del barrio' y 'Caniggia libre' comparten ese placer culpable que produce mirar la burricie ajena.

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