Asesinatos sin resolver

Asesinatos sin resolver
Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

El «voy a hacer algo» de Ana Rosa Quintana sonó tan críptico como el «Pasan cosas en mi casa» de Paula Echevarría. O Echebarrila. Cuando entrevistó a Mariano Rajoy, este repreguntó a Ana Rosa si iba a hacer huelga. «Voy a hacer algo. No huelga». La hizo. Su programa no se emitió y pusieron ‘La Voz Kids’. Cualquiera puede cambiar sus planes, faltaría más. Por convicción sobrevenida, por la marea, porque no vas a ser menos (mujer, feminista, pongan lo que quieran) que Susanna Griso o Julia Otero. Lo malo es conectar con Irene Montero al día siguiente y que esta vuelva a lo de Rajoy. A los abogados se les enseña a no hacer preguntas cuyas respuestas no conozcan. Dar la palabra a Irene Montero es darle pie para que te lo recuerde. Y AR casi lo niega. Yo no me acuerdo de lo que he dicho hace diez minutos.

En todo caso, asegura que la decisión fue suya y que la cadena la apoyó, que había equipo y se podía hacer el programa. Lo indiscutible es que secundó esa huelga que Montero le jalea y propició que ‘Espejo público’ consiguiera una audiencia impensable (26,2% de cuota y 829.000 espectadores). Porque Griso no estaba, pero ‘Espejo público’ sí. El satírico ‘El Mundo Today’ dio con el titular perfecto: ‘La huelga de Ana Rosa y Susanna Griso deja más de cien asesinatos sin resolver’. Pero por Susanna estaba Albert Castillón para no descuidar un suceso. Ni el ‘share’.

A las 8.25, Ana Rosa tuiteó: «Si las mujeres paramos, que se note. No hay programa». Se notó. En la calle y las empresas, no, pero en la tele, sí. Por las caras que no salieron, por los programas que no se hicieron. Un espejismo. La huelga no triunfó en España, las manifestaciones, sí. Cuando las reinas huelguistas de las mañanas volvieron parecían los aliados entrando en París en agosto del 44. «Hoy empieza una nueva etapa de nuestra historia» (Ana Rosa). Hombre. «Salimos a la calle a pedir el fin de las desigualdades, el fin de la violencia machista, el fin de la brecha salarial». Unas peticiones tan necesarias como abstractas. Todos los hombres, encantados y solidarios. A ninguno se le exigía nada expresamente.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos