Los Alcántara no caducan

Los Alcántara no caducan
TVE

El estreno de la 19 temporada de 'Cuéntame cómo pasó' llegó cediendo el protagonismo a los más jóvenes de la familia

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

El objetivo era llegar a narrar la muerte de Franco. La inercia les llevó a plantearse alcanzar el fallido golpe de Estado de Tejero. Y a partir de ahí, como dicen los buenos escritores que pasa en sus libros, los personajes se rebelaron, crecieron, evolucionaron y se quitaron mochilas y metas. Ayer comenzó la decimonovena temporada de 'Cuéntame cómo pasó', y lo hizo con aún más vigencia que la que demostró hace 17 años, cuando TVE apostó por una ficción que llevaba años de cajón en cajón. La inmortal Herminia reflexionaba sobre el futuro, ese siglo XXI que tan lejano y fantasioso se veía en 1987. «Igual entonces hay lavadoras que ya te sacan la ropa planchada o igual entonces no existen las guerras ni hay niños que pasan hambre», imaginaba la abuela del clan. El guionista ya sabía que esas profecías no iban a cumplirse, y los espectadores también. Igual es que tampoco hemos cambiado tanto. Igual es que ese era el mensaje sibilino que querían transmitir con aquellas palabras.

La de los Alcántara es posiblemente la mejor serie española de todos los tiempos. Con sus aciertos y sus errores (dos décadas dan para mucho), el serial no ha dejado que sus personajes envejezcan (literariamente hablando) y no se ha dormido en los laureles repitiendo historias a lo largo del tiempo. Mucho se ha hablado ya de la exquisita labor de documentación, imprescindible, pero lo que han hecho con tino es planificar un relevo generacional que puede elevar al proyecto al infinito. Sí, Antonio y Merche siguen tirando del carro, pero son Carlos y Karina quienes centran ahora la atención. Dos actorazos (Ricardo Gómez y Elena Rivera) a los que hemos visto crecer en la tele. La interpretación de ella por Rocío Jurado fue de quitarse el sombrero. Y los cara a cara de él con su progenitor, sobresalientes. ¡Y ojo a la benjamina de la familia! Paula Gallego (María) está madurando capítulo a capítulo, realizando una labor que recoge el testigo de Ricardo y no le resta un ápice de brillo. Evitando spoilers, ella se perfila como la protagonista del siguiente episodio, porque el de ayer acabó en alto, un ‘cliffhanger’ en toda regla.

El estreno de la temporada fue 'turbulento'. Desde 'Falcon Crest' no se veía nada parecido. Gran parte del elenco a bordo de un avión a punto de estrellarse. Nada preocupante. Solo era un ardid para mantener el pulso, las historias fueron por otros derroteros. Los 'cuñados' se incorporan al reparto con fuerza. El novio de Inés y la de Toni parece que tienen mucho que decir a partir de ahora. También intuímos que los problemas económicos van a alterar a Carlos, que quiere quitarse la losa de ‘heredero’ que su padre le ha puesto antes de tiempo. Al patriarca lo envían a Londres a aprender inglés y Merche ya avisa de que tiene ganas de echarle de menos. Y por lo demás, un karaoke es la principal novedad de San Genaro, de momento. Y en el endiablado invento musical destacó un 'secundario' que ya llamó positivamente la atención en la anterior etapa y vuelve con ganas de seguir brillando. Miguel Canalejo encarna a Abraham, un chico con Asperger que también cantó ayer y cuyo trabajo merece una mención.

'Cuéntame cómo pasó' está viva. Y goza de una salud de hierro. Cabe sacar pecho de producciones así. El plantel de directores que abordan cada historia es admirable. Ayer le tocó a Óscar Aibar, pero por ahí han desfilado Gracia Querejeta, Agustín Crespí, Antonio Cano… y todos han sabido darle su toque al capítulo respetando la esencia del proyecto. Y qué decir de los guionistas, responsables directos del éxito de la serie. El equipo dirigido por Joaquín Oristrell e Ignacio del Moral sigue al pie del cañón en la recién estrenada etapa. En 17 años mucho ha cambiado la ficción española, y ese progreso no ha empujado del tren a los Alcántara, más bien han afianzado su posición, amoldándose a los tiempos y demostrando que cuando un buen producto se cuida, mantenerse es posible. Y lo mejor es que en su envase ya no hay fecha de caducidad.

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