Adiós a Horacio VaLcárcel

Adiós a Horacio VaLcárcel
Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Horacio Valcárcel y José Luis Garci acostumbraban a quedar todos los lunes con Antonio Mercero. El director de 'Verano azul', víctima del alzhéimer en los últimos años, no sabía muy bien quién era esa pareja que le arrastraba hasta el bar y le hablaba de fútbol, de la actualidad, de cine, a modo de terapia. En una de aquellas comidas de lunes, hace ya mucho tiempo, los tres amigos imaginaron un gag sin salir de una cabina de teléfonos, que acabó protagonizando José Luis López Vázquez y ganando un premio Emmy. Garci siempre ha sostenido que la relación más larga que ha tenido en su vida es con Valcárcel, socio en la productora y editora Nickleodeon y guionista de todo su cine, desde los tiempos de 'El crack', con Alfredo Landa haciendo de Bogart cañí en la España de la Transición, hasta sus últimos tostones de época, tipo 'Luz de domingo' y 'Sangre de mayo'.

Valcárcel, fallecido el pasado domingo a los 86 años, era el autor de algunas de las películas y series más aplaudidas de este país. De su pluma salió el «señoría, yo no estaba borracho, a lo sumo tenía un pedete lúcido» con el que Juan Echanove se disculpaba ante el juez en 'Turno de oficio', una serie que en los 80 despertó no pocas vocaciones de abogado. Una década después, ocho millones de espectadores entraban cada semana en la 'Farmacia de guardia' de Antena 3. Que silbemos la sintonía de 'Verano azul' cuando andamos en bici tiene un culpable: Horacio Valcárcel.

Gallego de Rábade, discreto y humilde como buen guionista, el autor de 'La guerra de papá' y 'Sesión continua' firmó como director un solo largometraje, 'Miguelín' (1964), la historia de un niño que tiene que vender a su burro para poder cuidar a su abuela y con la que consiguió el Gran Premio del Jurado en Cannes. Las dificultades al levantar su segunda película le convencieron para ser guionista el resto de su vida. Cuatro nominaciones al Goya reconocen la filmografía de un escritor que era 'showrunner' antes de que se inventara el término. Un tipo querido en la profesión, por algo un día Mercero se despidió de él y de Garci revelándoles un secreto: «No sé quiénes sois, pero sé que os quiero mucho».

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