El triunfo de los replicantes del rock

El cantante y guitarra de God Save The Queen, calcando a Freddie Mercury y Brian May. /EFE
El cantante y guitarra de God Save The Queen, calcando a Freddie Mercury y Brian May. / EFE

La cultura de la nostalgia y una industria en horas bajas favorecen la oleada de grupos de tributo que calcan la música y hasta el físico de los originales

JOSU OLARTE

Hay músicos que se ganan la vida imitando a grupos y solistas clásicos. Rara es la semana en que no actúa en nuestros escenarios una banda que intenta emular el sonido y la imagen de sus artistas favoritos. Favorecidos por la cultura de la nostalgia y una industria que en horas bajas tira del catálogo clásico, los grupos de tributo no han dejado de crecer en España. «A mucha gente las propuestas nuevas no le llegan. Había gente de más edad que no iba a conciertos y que acude a estos», explica Requel Bassas, de Beba 33, agencia barcelonesa cuya cartera cuenta con pioneros como Abbey Road, Smoking Stones o émulos de Springsteen como el presentador Manel Fuentes.

«A todo el mundo le gusta oír a sus grupos favoritos y normalmente es difícil ver a los clásicos, si es que aún existen», subraya Elisabet Francesch, fundadora de la agencia de tributos decana Tinglados Management, que el 3 de marzo anuncia un nuevo concierto en Bilbao (Sala Backstage) de los catalanes El Último Tributo, que fotocopian a El Último de la Fila.

El apogeo de los conciertos de homenaje da para melómanos ciclos paralelos como el Izar & Star, en el que músicos vascos versionean a sus artistas de cabecera; o las sesiones que, a micro abierto, viene programando un jueves al mes la sala Satélite T de Deusto .

Los promotores del ramo niegan que su aumento afecte a los conciertos de grupos originales. «El personal solo va a lo que conoce. Prefiere pasarlo bien escuchando con sus colegas sus canciones de toda la vida. Habrá una criba porque muchos se han subido al carro, pero no creo que la demanda vaya a parar», explican en Producciones Salvajes, agencia madrileña impulsora de ‘Hay poco rock and roll’ y otros festivales como ‘Gods of Metal’ o ‘Grunge is Back’.

Pero este fenómeno también tiene sus detractores. Robe Iniesta, líder de Extremoduro, recurrió a abogados para prohibir «por publicidad engañosa» la edición de 2015 que se celebraba en Bermeo del mismo festival que por tercer año consecutivo tiene lugar este fin de semana en Bilbao. A su juicio, la oleada de grupos de tributo «es el reflejo de lo mal que está la música». «Hay gente que prefiere ir a un concierto a cantar en plan verbena que escuchar a una banda nueva», se lamenta.

El fenómeno

Australia.
Las bandas de homenaje surgieron en los años setenta en las antípodas, alejada de las giras estelares de los grandes grupos internacionales.
U2.
Escogieron en un casting a los componentes de sus replicantes irlandeses, Doppleganger. The Edge y Adam Clayton se subieron al escenario en uno de los bolos de su tributo en Nueva York.
God Save The Queen.
Dos décadas en activo cumple este año la solvente y masiva banda argentina de tributo a Queen que lidera el sosias de Freddie Mercury Pablo Padín. Más de un millón de almas les han visto en vivo en Latinoamérica, Estados Unidos, Europa, Australia, India o China. En su última visita hace año y medio actuaron en el BEC, nada menos.

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