Sergio Dalma: «Ahora soy menos machista»

Sergio Dalma: «Ahora soy menos machista»

El cantante admite que también ha hecho «el ridículo en un karaoke». «Una vez canté ‘Bailar pegados’ con voz de mujer»

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Está claro que la pasta viene de Italia. Que se lo digan si no a Sergio Dalma, que triunfa con ‘Vía Dalma III’, su tercer disco de versiones sobre clásicos italianos. Entre ellos, un ‘Volare’ con mucho ‘swing’ que a Dalma le ha salido del alma... “Porque no todo es la pasta”, matiza este catalán que asegura dominar el ‘risotto con boletus’, lleva treinta años sin aclarar esa flema en la garganta y dice haber “sufrido mucho con todo esto de la independencia”.

Canta en español, pero creo que domina el italiano.

–Empecé la carrera de Filología Románica, o sea, francés e italiano. Luego fui al instituto Dante Alighieri en Barcelona y hasta me dieron una beca de estudios para Siena. Ahora hablo italiano a menudo porque voy mucho a Italia por trabajo, es un país que me gusta. Incluso no descarto pasar en el futuro alguna temporada allí.

¿Las mañas del ‘latin lover’ también las versiona?

–Eso lo llevan ellos en los genes y lo hacen muy bien, la verdad. Pero en el fondo somos como primos hermanos. Siempre digo que si nosotros supiéramos vendernos como los italianos seríamos los reyes del mundo, con el potencial que tenemos aquí. Deberíamos sentirnos orgullosos de la diversidad de nuestro país.

¿‘Nuestro país’ para usted es España?

–Soy catalán de Sabadell, llevo 26 años en Madrid... Igual es que los de Sabadell somos muy chulos e internacionales... Al final, tienes que sentirte a gusto con tu lengua y tu país, pero yo soy más de sumar que de restar.

Lo cual traducido al cristiano significa...

–Que yo con todo esto de la independencia lo he pasado muy mal. Como tanta gente. No soy partidario de la independencia. Soy catalán y español. Y siempre he dicho que, si llega a hacerse un referéndum como Dios manda, se hubieran evitado muchas de estas cosas.

¿Y si llega a triunfar el sí?

–Bueno, pues oye, esa es la democracia ¿no? Se tendría que aceptar. A mí creo que se me partiría el alma. Pero hay que respetar todas las opiniones. A lo mejor hace un tiempo habría salido que no, ahora tengo muchas dudas. Pero aún así estoy a favor de que se haga. Y si sale sí, no pienso borrarme de ninguna nacionalidad. Ya digo: soy más de sumar.

Dicen que es el cantante más masacrado en los karaokes.

–A mí me encantan. El karaoke es sinónimo de popularidad y yo me siento una persona muy querida y respetada.

¿Le gusta que la gente destroce sus canciones?

–No. Pero imitar a alguien significa que has escuchado mucho a ese cantante. Además, este es un país donde a la gente le gusta cantar. Yo mismo, animado por un grupo de amigos, he llegado a cantar un ‘Bailar pegados’ en un karaoke con voz de mujer... Hice el más absoluto ridículo.

¿En qué han convertido los años a Josep Sergi Capdevilla?

–¿A mis 53? En un tío que disfruta cada vez más de las cosas. Pequeños detalles: salir a pasear, disfrutar de ese ‘pintxo’ más que nunca, tomarte ese vino con aquel amigo. O una tormenta: el olor de la tierra mojada...

«Me he teñido algunas veces, pero creo que con canas estoy de coña»

Me está enumerando placeres de jubilado, sustitutivos del sexo.

–¡No, hombre, no! Vamos a ver, el sexo yo siempre... Es que le voy a contar una cosa. A mí hace años me preguntaban: ¿Y a ti cómo te gustaría morirte? Y yo decía: En el escenario. ¡Pues no! ¡Para nada! A mí me gustaría morirme echando el polvo del siglo, de un orgasmo. Faltaría más. Tengo un compañero que siempre me dice que soy un disfrutón de la vida. A mis 53, me analizo a mí mismo y creo que he mejorado en muchos aspectos. Y que a nivel personal y emocional he llegado a esta edad con una salud emocional y profesional muy buena.

También ha dicho que a partir de los 50 decidió estar solo.

–Es que estaba con pareja y tuve un ‘click’. A veces hay que escuchar no tan solo el corazón, también la cabeza. Creo que era necesario. Ahora estoy disfrutando mucho más de mi hijo, comparto mi casa con él. Pero siempre hay algo por ahí... Si se me ve bien es por algo.

Le veo muy bien, con canas.

–Me considero un tío coqueto y me he teñido más de una vez. Pero luego me salían canas en la barba y eso contrastaba con el tinte. Hasta que una vez, un año en el que no tenía gira, decidí descansar y así fue de una forma gradual... Hasta que pensé: oye, pero si con canas estoy de coña. Además, ¿tú sabes como catalán lo que me ahorro en tinte?, ja, ja, ja...

¿De verdad es mirado para la ‘pela’?

–Noooo... Para nada. Ese es el tópico de siempre sobre los catalanes. Yo creo que soy un tipo tremendamente generoso. Y eso que ejerzo mucho de catalán en muchos aspectos. Siempre presumo de mi lengua. Me gusta mucho leer y leo mucho en catalán, con mi hijo hablo en catalán, pero el tópico de la tacañería no lo cumplo.

¿El mundo de la música es tan machista como el del cine?

–Imagino que sí. No dejamos de vivir en una sociedad todavía muy machista.

¿Lo es usted?

–Yo nací en el 64, me tocó vivir los últimos coletazos de esa dictadura. Antes quizá era un pelín más machista, hoy me siento con una mente muy abierta y viviendo mucho el momento que está viviendo la sociedad.

Su primera canción oficial fue ‘Esa chica es mía’, título hoy políticamente incorrecto.

–Hoy en día sí, porque todo se magnifica y se mira con lupa. Pero la música siempre tiene que tener alguna licencia. Por supuesto, respetando. Posesivo nunca me ha gustado ser, ni que lo sean conmigo. Yo defiendo mucho que la mujer tenga un sitio en la sociedad igual que el hombre. De hecho en mi oficina estoy rodeado de mujeres y trabajo muy a gusto con ellas. Cuando una mujer se centra en el trabajo es increíble.

Julio Iglesias parece encantado de que sus gemelas, con solo 16 años, posen en las revistas. Usted no quería que su hijo fuera famoso.

–Cada uno que haga lo que quiera. Nunca he sido partidario de una excesiva exposición, ni en los medios ni en las redes sociales. Siempre he sido muy de preservar lo mío y a los míos. Mi hijo no quiere ser artista. Pero yo le apoyaré en cualquier decisión que tome.

¿Haría de jurado en O.T. como Mónica Naranjo?

–Ya hice de jurado en un programa que se llamaba ‘Número uno’. Fue una experiencia que no estuvo mal pero creo que no sirvo para eso.

¿Demasiado blando?

–No, no. Al contrario, soy muy transparente y a veces es necesario hacer un poco de teatro. Yo soy más directo.

¿Qué república independiente le gustaría proclamar a Sergio Dalma?

–Una donde no haya puertas ni barreras, que esté totalmente abierta. Una república sin fronteras.

¿Y qué le hace volar ahora mismo?

–Cuando escucho la canción ‘Volare’ me dan ganas de bailar, y eso que yo solo sé ‘Bailar pegados’, ja, ja, ja... Soy una persona a la que siempre le ha gustado soñar con los ojos abiertos. Y lo sigo haciendo.

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