Seis fotógrafos vascos, a por el Mundial de la imagen

«Buscaba el momento en el que los buitres atacan la comida, ese momento especial y una composición difícil, pero muy atractiva»./Jesús de Pedro
«Buscaba el momento en el que los buitres atacan la comida, ese momento especial y una composición difícil, pero muy atractiva». / Jesús de Pedro

Protagonizan la selección española que intentará ganar la World Photographic Cup

GERARDO ELORRIAGA

Hugh Jackman quedó atrapado por los entusiastas fans que le reclamaban un selfie y Rebeca Alonso estaba allí, en el lugar indicado y el momento oportuno. La fotógrafa de Gallarta reconoce su interés por retratar personas, tal vez por ser ya toda una veterana del reportaje gráfico. Su imagen del avasallado actor australiano es una de las piezas incluidas en la selección española que compite en la Word Photographic Cup. «La hice en el último Festival de San Sebastián y surgió de la ocasión, de aprovechar ese breve momento en el que nos permiten retratar a las estrellas». Cinco minutos esenciales en el que una multitud de compañeros se afanan por conseguir, tal vez, un plano diferente, «y que emocione», apunta.

Junto a Rebeca Alonso, otros cinco compañeros vascos participan en este evento internacional con 37 países a concurso que, cada año, elige tanto las mejores obras de los fotógrafos profesionales como al país con el mayor talento reunido. En esta ocasión, seis de las dieciocho obras presentadas por la federación nacional corresponden a autores de Euskadi. El torneo ha presentado a los diez nominados en las seis categorías establecidas y, durante el próximo mes de mayo, en Australia, se dará a conocer la clasificación definitiva, con la atribución de las respectivas medallas de oro, plata y bronce, y el Estado ganador.

Un tercio de las candidaturas corresponde a autores ligados a la asociación vizcaína, miembro de la Federación Española de Fotógrafos Profesionales (FEPFI). Hasta la fecha, nuestro país ha conseguido dos cuartos puestos en la Copa del Mundo como mejor posición y varias medallas de todos los metales, aunque los vascos no se han colgado todavía ninguna. La relación de esta edición incluye a un autor guipuzcoano y otro alavés porque sus entidades no forman parte de la organización nacional. «Estamos viviendo un momento envidiable y yo creo que el éxito radica en la formación», explica Iñigo Sierra, otro de los nominados. «Acudimos masivamente a concursos y talleres porque es indispensable en una disciplina sometida a una constante renovación. Si no estás al día, te quedas irremediablemente atrás».

1. Alex Berasategi «Siempre aspiro a hacer algo diferente y quería destacar las líneas de la bicicleta, su estética, algo atípico en la foto comercial». 2. Alex de Pedro. «Aproveché la oscuridad para darle un toque ambiguo y sugerir un animal que te desafía con su cornamenta». 3. Josu Izarra. «Sin correr el carrete volví a tomar otra instantánea y, como ella es modelo y fotógrafa, propongo el guiño de que ha salido de su propia cámara».

Parece un estilizado bosque sobre un fondo granuloso, pero se trata de un sutil trampantojo. El espectador que acerque su mirada a la obra realizada por este bilbaíno encontrará, en realidad, los caprichosos surcos de la ola en la arena. Sierra se ha especializado en trabajos para empresas y eventos, pero su pasión es el paisaje desde la forma minimalista. «Me gusta contar mucho con pocos medios». Participa en la categoría de Naturaleza y no duda en lanzar guijarros e, incluso, pedruscos sobre sus esperanzas de victoria. «La calidad de los candidatos es altísima. La verdad es que yo elegiría muchas otras imágenes antes que la mía».

Otro de los apartados en liza es el comercial y, en este caso, la casualidad no conoce límites porque compiten el zornotzarra Alex de Pedro y el azpeitiarra Alex Berasategi. Ambos comparten nombre, su predilección por las bicicletas y un parejo interés por revelar que este sencillo vehículo esconde enormes posibilidades artísticas. El primero suele fotografiar las máquinas hechas a mano de una empresa bilbaína. Tras cumplir el último encargo con la firma, quiso desvelar, literalmente, la esencia animal de un aparato de dócil apariencia. «Lo he tratado ambiguamente, como si fuera una bestia con cuernos desafiantes porque me gusta esa ambigüedad que puede regalar la imagen».

Estirpe de Amorebieta

Su tocayo recorrió muchos modelos de gama alta hasta encontrar el más hermoso y estilizado. «Buscaba unas líneas. Quería revelar cierta estética diferente, en blanco y negro, una elegancia particular. En fotografía siempre hay que refrescar y apostar por lo diferente».

Hay estirpes de toreros, actores, dictadores coreanos y de fotógrafos. En Amorebieta, dos generaciones de la familia De Pedro concurrirán este año en la Copa, aunque en diferentes modalidades. Jesús, el padre, se decanta por las instantáneas de aves y, en esta ocasión, ha conseguido captar el momento en el que los buitres se disputan la carroña. Él asegura que la satisfacción de inmortalizar ese feroz instante compensó horas de acecho. «La profesionalidad es necesaria, pero también la ilusión, satisfacer el placer de tu propia fotografía y, en este caso, hacerte con ese instante tan fugaz, cuando concurren todos los animales, de golpe, y se produce el impacto visual».

«Es una foto que casi no puedes planificar porque tan sólo cuentas con cinco minutos cuando los actores entran en la sala de prensa».
«Es una foto que casi no puedes planificar porque tan sólo cuentas con cinco minutos cuando los actores entran en la sala de prensa». / Rebeca Alonso

Las instantáneas nupciales son otra de las categorías en liza y la principal fuente de ingresos de los fotógrafos comerciales, pero ninguno de los vascos participa en este apartado que todos practican. Las bodas nutren al sector, pero en España su peso económico se reduce progresivamente. «El número cae un 15% cada año y, a menudo, en las ceremonias hay más cámaras que invitados», lamenta Sierra. El sector se esfuerza por la renovación, pero ha sido muy golpeado por la crisis y el cambio de hábitos. La entidad nacional llegó a contar con 2.700 afiliados y hoy apenas alcanza los 1.000 integrantes. «La universalización ha hecho mucho daño», admite José Hidalgo, el responsable de la organización del WPC en el territorio.

«Los paisajes más bellos son los minimalistas, me gusta conjugar sobriedad de medios y capacidad expresiva».
«Los paisajes más bellos son los minimalistas, me gusta conjugar sobriedad de medios y capacidad expresiva». / Gorka Sierra

Existe un mundo creativo más allá del ‘sí, quiero’, un esfuerzo constante para descubrir nuevas miradas tanto en el ejercicio de la profesión como en el de una vocación personal. Pero ¿hay dos tipos de clic? ¿Uno detrás del comercial, de estudio y encargo, y otro, quizás más prestigioso, asociado a galerías, libros y festivales fotográficos? «Sí, puede parecer que ellos son los artistas y nosotros, los artesanos», confiesa Sierra. «La verdad es que estamos separados y pocos participan de ambos bandos, aunque muchos compartan la misma titulación académica en Bellas Artes y similares inquietudes».

El alavés Josu Izarra resulta una excepción por su perfil y la obra con la que compite en el certamen. Su aportación es un retrato con doble exposición, de una modelo que porta una cámara y el resultado también destila cierta ambigüedad, como si nos encontráramos ante una fotógrafa surgida del interior de su propia herramienta. Además, el uso del blanco y negro nos remite a la época de los pioneros, cuando se experimentaba con las posibilidades de un arte en ciernes. Este autor acumula premios, tres tan sólo en los últimos meses, y ha sido nombrado el Mejor Fotógrafo Profesional del Año. Asimismo, ha mostrado su trabajo más personal en la Sala Fundación Caja Vital de Vitoria. «En cualquier caso, no sé si se puede hablar de ellos y nosotros. Son muy pocos los autores que puedan vivir de la venta de su obra. Yo diría que contados con los dedos de una mano, Chema Madoz, Juan Manuel Castro Prieto, Ouka Lele, Isabel Muñoz y pocos más».

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