«El odio está aumentando en Estados Unidos»

John Verdon, durante un momento de la entrevista./José Ramón Ladra
John Verdon, durante un momento de la entrevista. / José Ramón Ladra

El novelista John Verdon presenta en Bilbao 'Arderás en la tormenta', sexta entrega de la serie del detective Gurney, que transcurre en un ambiente de violencia racial

César Coca
CÉSAR COCA

Este hombre de sonrisa fácil y mirada limpia ha imaginado algunos de los más extraños y difíciles crímenes de la ficción moderna. Y empezó a hacerlo cuando, ya jubilado como publicista, se propuso entretener a su mujer con una historia policial. Aquel 'entretenimiento' se titulaba 'Sé lo que estás pensando' y se convirtió en uno de los best sellers más populares de la pasada década. John Verdon (Nueva York, 1942) creó para aquella novela los personajes del detective retirado Dave Gurney y, en un segundo término pero cada vez con más peso, su esposa, Madeleine. El propio Verdon y su mujer, Naomi, han prestado no pocos rasgos de personalidad -además de la descripción de la casa y el lugar en el que viven- a ambos, que protagonizan de nuevo la sexta entrega de la serie: 'Arderás en la tormenta' (Ed. Roca). En esta ocasión, el fondo del relato es la violencia desatada por la confrontación racial en una pequeña localidad del este de EE UU. De todo ello habla en esta entrevista Verdon, que hoy martes presenta su libro en Bilbao (Azkuna Zentroa, 19.30 horas).

- Su sexta novela encamina la serie hacia la novela negra pura, con un desolador retrato social de los EE UU de hoy. ¿Es un giro buscado o lo pedía la trama?

- Las dos cosas, pero sobre todo lo pedía la trama. Hace un tiempo encontré una cita de finales del siglo XVII, de un líder puritano que escribía sobre los juicios de Salem. Decía que no hay calamidad social de la que alguien no saque provecho. Empecé a pensar sobre ello porque EE UU vive un drama social. Hay grupos de población que se odian, la sociedad se está haciendo cada vez más tribal. En la segunda parte de la novela hablo del provecho que algunos obtienen de esa calamidad.

- La novela transcurre en una pequeña población en la que personas de raza negra odian a las de raza blanca y viceversa, sin razón concreta. ¿Realmente está pasando?

- Esto viene de muy antiguo. La esclavitud ha estado presente en la Historia de EE UU desde su fundación. Y no hablamos de algo que solo se daba en el sur. En 1700, en Nueva York mucha gente tenía esclavos y había quienes comerciaban con ellos. Eso no acabó con la Guerra Civil. Aún hoy esa herida está sangrando. En los sesenta hubo grandes avances, pero el problema está sin resolver y por eso están las cosas como están.

- ¿Ha empeorado la situación con Trump tras el paso por la Casa Blanca del primer presidente negro?

- La elección de Obama fue algo bueno, pero se exageró su importancia respecto de este tema en concreto. Se extendió la creencia de que el problema se acababa. Ni él ni después Trump han hecho demasiado en un sentido o en otro, pero ahora hay mayor fragmentación social.

«Un puritano del XVII escribía tras los juicios de Salem que de toda calamidad social alguien obtiene un beneficio»

- Hace un momento, hablaba de odio. ¿Lo hay solo en grupos muy radicales y minoritarios o es una mancha que se va extendiendo?

- Es difícil cuantificarlo, pero va creciendo y es uno de los peores problemas que hoy tenemos. Quizá internet tenga algo de responsabilidad en ello porque cualquier radical de un lado o del otro expone sus opiniones y tiene un eco inmediato.

El bien y el mal

- En su libro aparecen policías que inventan pruebas o quieren cerrar los casos aunque sea en falso para colgarse medallas. Usted tiene un hijo policía. Sabrá bien si eso sucede realmente.

- Sé que todo eso existe, pero son casos extremos. Todo ese retrato social no es el tema central del libro. La novela trata sobre qué sucede y quién lo ha hecho, con el añadido de que alguien quiere sacar provecho de lo que está pasando. Con una referencia complementaria a algo que dijo Solzhenitsyn: la línea entre el bien y el mal no separa grupos, está en el corazón de cada uno. 'Arderás en la tormenta' trata más sobre ese odio en el individuo.

«En internet, cualquier radical expone sus ideas y tiene un eco inmediato»

- Otro asunto relevante en la novela es la difusión de datos falsos o medias verdades. ¿La sociedad es más vulnerable con todo eso?

- Sin duda, y eso da miedo. Es imposible predecir dónde puede acabar algo cuando se difunden datos así que incendian a muchos grupos. Y hay medios que aprovechan para alimentar esa agresividad. Vivimos en una sociedad en la que la gente aplaude más a unos tipos que se golpean sobre un ring que cuando terminan y se dan la mano.

- Su protagonista tiene problemas porque no se conforma con las soluciones fáciles. ¿Pasa a todos los niveles en nuestra sociedad?

- Sí, el deseo de encontrar una solución es mayor que el de saber qué ha pasado realmente. Quienes tienen que solucionar los problemas se ven presionados por sus socios, sus clientes, sus jefes, la propia proyección de sus carreras... A Gurney, como ya está fuera de eso, solo le mueve la curiosidad. Quiere descubrir lo que sucedió.

«No tengo interés por escribir libros sin Gurney»

- La edición en castellano de su libro sale antes que la original en inglés. ¿Por qué?

- Porque en las entregas anteriores fue la edición en español la que mejor funcionó.

- ¿Cuánto recorrido le queda a Gurney?

- Estoy tomando notas para un séptimo libro, pero no sé si lo escribiré. No estoy seguro. Solo lo haré si la idea me empuja verdaderamente a ello.

- ¿Se ha planteado escribir una novela sin Gurney como protagonista?

- No. No tengo interés por escribir libros en los que no estén él y Madeleine.

- ¿Participa su mujer de alguna forma en la construcción del personaje femenino?

- No le paso el texto hasta que la novela no está terminada, pero cuando la lee a veces me comenta cosas sobre frases que dicen algunos personajes.

- ¿Le hace caso? ¿Cambia esos diálogos?

- Son más bien pocas las quejas que tiene, pero en alguna ocasión me ha dicho que algo no le gustaba y lo he cambiado. Habría estado casado más tiempo si hubiese sido escritor antes (se ríe).

- Alguna vez ha contado que siempre lleva un papel en el bolsillo porque las ideas se le ocurren en cualquier momento y así puede anotarlas. ¿También lo hace cuando está de viaje?

- Sí, claro. Mire (y saca un papel cuidadosamente doblado del bolsillo de la camisa).

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