¡Los Zigarros lo tienen!

Ovidi Tormo dominando a las fieras que llenaron el Antzoki./CARLOS Gª AZPIAZU
Ovidi Tormo dominando a las fieras que llenaron el Antzoki. / CARLOS Gª AZPIAZU

Verdaderamente admirables los hermanos valencianos Ovidi y Álvaro Tormo, que el sábado noche llenaron el Kafe Antzokia y lo convirtieron en una olla a presión a base de rock and roll en español verosímil y bien asimilado

ÓSCAR CUBILLO

Éxtasis colectivo el sábado noche con Los Zigarros (Valencia, 2011) en un Kafe Antzokia con entradas agotadas desde el miércoles: la última la compró el fotógrafo Azpiazu y las cuatro anteriores El Dandy de Indautxu, en serio. Salidos de Los Perros del Boogie, conocidos en primera instancia por haber teloneado una gira de Fito y Los Fitipaldis y liderados por Ovidi Tormo, guitarrista, cantante, carisma absoluto (camisa roja sudadísima y tan despechugado que avisó: «se me ha jodido el botón y voy un poco Michael Knight», el de ‘El coche fantástico’, sí) y hermano del guitarrista solista Álvaro Tormo («se llama Álvaro y no tiene novia», le presentó en un momento en que éste bajó a tocar entre el público con las luces encendidas), los roqueros levantinos llegaron para dar el penúltimo concierto de la gira de su segundo álbum, ‘A todo que sí’ (Universal, 2016) y dieron un conciertazo de 92 minutos crecientes hasta lo incendiario y 20 temas, sin contar estas tres viñetas: una introducción con el ‘Blue Moon’ de Elvis que sonó a holograma de ‘Blade Runner II’, un fugaz inserto del ‘Lucille’ de Little Richard y una extensita parte incrustada del ‘My Sharona’ de The Knack coreadísima por la parroquia (mai-ai-ai-ai-hu).

Además, hicieron otras dos versiones consignables: ‘Smell Like Teen Spirit’ de Nirvana, que frenaron en seco a la mitad en una demostración de chulería que ni el bluesman Buddy Guy, y a modo de cierre del show una magníficamente eléctrica ‘You Really Got Me’ de los Kinks. ¿Y saben qué? Que Los Zigarros son un ejemplo de cómo el rock and roll puede funcionar perfectamente en castellano si se tiene algo que decir, si se domina el lenguaje (‘No obstante lo cual’, je, je…) y si se asimilan con personalidad los ritmos ajenos (uf, la negritud rampante con coros pegajosos de ‘A todo que sí’). Y si encima las guitarras se desparraman afiladas y con actitud y esencia sureña emparentable con Elvin Bishop, ni se imaginan.

La única pega a su show en un Kafe Antzokia que se hizo extremadamente pequeño (y la semana que viene también ahí M-Clan con otros dos bolos con entradas agotadas, buf), fue el sonido, un tanto opaco. Pero ellos se salieron de la tabla, se les notó contentos (Ovidi no dejó de sonreír) y compactados (vaya sección de ritmo más poderosa les sostiene), y fagocitaron las influencias con una naturalidad pasmosa: fusilamientos de Status Quo en los riffs, los coros, la melodía y hasta los punteos (‘Baila conmigo’), miradas a los M-Clan más movidos (‘Voy hacia el mar’), la diana de un Tom Petty españolizado (‘Desde que ya no eres mía’, una composición excelente), blindajes a George Thorogood (‘Cayendo por el agujero’), traducciones de Bob Seger (‘Qué demonios hago yo aquí’), las sacudidas del riff de AC/DC (‘Dispárame’, en comunión con el público) y, claro, rendiciones a Tequila (explosiva ‘Hablar, hablar, hablar’ y, abriendo el bis, la rijosa ‘Dentro de la ley’).

Pero no son unos versioneros hosteleros ni unos simples imitadores: Los Zigarros lo tienen y para certificarlos sirvan ejemplos como el rocanrol ‘¿Qué harás amor?’ (redondo y con sabor sudista), el pyschobilly troglodita ‘Odiar me gusta’, el rocanrol desquiciado ‘Resaca’ unido a ‘Volar encima de ti’ (con el Antzoki ya en éxtasis en el tema trece), o la idiosincrasia epidérmica y cardíaca de ‘Suena rock and roll’ (donde Ovidi canta «escucha el ritmo de mi corazón»)… Todo el mundo encantado. El próximo concierto suyo en Bilbao que sea en la Fever, por ejemplo, que cabemos más. La próxima gira de Fito que sea de telonero de Los Zigarros, se nos ocurre.

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