Voces de América en familia

Abrazados en ‘Good Year For The Roses’, de George Jones. /ÓSCAR ESTEBAN
Abrazados en ‘Good Year For The Roses’, de George Jones. / ÓSCAR ESTEBAN

Fructífera tarde de jueves en el Kafe Antzokia con el matrimonio country My Darling Clementine y el absorbente trance de folk vanguardista euskaldun ‘Bas(h)oan’ generado por los Achiary e Irazoki

ÓSCAR CUBILLO

El jueves subimos y bajamos las escaleras del Kafe Antzokia para ver dos buenos y puntuales conciertos de voces marcadas por la influencia estadounidense y elevadas en familia: arriba, en el Antxiki, con entrada libre y un centenar pasadito de espectadores, el matrimonio inglés My Darling Clementine se rindió al country puro en una cita muy cómplice, cercana y teatralizada, y después, abajo, en la sala grande, preparada con sillas para un encuentro de abono, una setentena de personas vibraron con el proyecto ‘Bas(h)oan’, en el que los vascofranceses Achiary (padre e hijo) y el guitarrista navarro Joseba Irazoki adaptan el folk cósmico y renovador del yanqui underground Robbie Basho (1940-86). El bolo de arriba estuvo bien, el de abajo excepcional, y en ambos el público mixto ovacionó, silbó y sonrió de felicidad.

A las 8 era la hora de My Darling Clementine, que oficiaron en dúo en la sala de arriba, con ella librando la velada a pesar de arrastrar una gripe («en disco me recuerda a Emmylou Harris, aquí cuanto peor canta a Dolly Parton», expresó el experto Óscar Esteban), y notándosele la fragilidad de la garganta en varias piezas de las 17 que entonaron en 78 minutos levemente menguantes. Vinieron en coche desde Calais, cruzando Francia bajo la lluvia, y este del jueves fue el primer concierto que darán en 2018, coincidente con su primera gira española, de siete conciertos. Operaron discutiendo en broma como Pimpinela («¡parecían Los Roper!», dijo al acabar Javi Dinamita), metiéndose al público en el bolsillo, reconociendo su gripe ella, la rubia con gorra y corazón pintado bajo un ojo Lou Dalgleish (cantaba, llenaba el ritmo con la pandereta y tocó un poco el piano de modo académico), y cantando, tocando la guitarra y a veces soplando la armónica él, Michael Weston King, con sombrero y quien nos informó que hacía varios años había actuado en el Kafe Antzokia grande, con Chris Hillman, el de los Byrds, a quien teloneó. Fueron muy cercanos y graciosos, y en una ocasión preguntó ella: «¿Alguien vio ayer en la televisión la película de Liberace?». Nadie la había visto, y él la ubicó: «Ayer estuvimos en Francia».

Pues eso, que tan amantes del country americano como el londinense Alan Tyler (Michael con sus patillas y su voz grave recordaba a él, aunque Tsustas y Javi opinaron que es clavado al actor Kevin Spacey), My Darling Clementine, de Birmingham, avisaron de que cantarían un montón de canciones de corazones rotos y sonaron fronterizos como los Hacienda Brothers, entraron en el honky tonk como el mentado Alan Tyler (‘No Heart Is My Heartache’, luego la pinturera ‘I No Longer Take Pride’), mecieron el vals a lo Dwight Yoakam (‘Fryday Night, Tulip Hotel’), compararon la voz ronca de ella con la de Bonnie Tyler (antes de ‘Eugene’), reconocieron sus influencias (Michael reveló que su original ‘Going Back To Memphis’ podría ser tomado como la continuación del ‘That’s How I Go To Memphis’ de Tom T. Hall -con armónica dylaniana, después confesó que su «slow burning ballad» ‘Our Race Is Run’ se inspira en el estilo de su admirado Dann Penn, y luego Lou explicó que ‘No Matter What Tammy Said (I Won't Stand By Him)’ está basada en el hit de Tammy Wynette ‘Stand By Your Man’ -este es el clip oficial, en blanco y negro y muy de pub inglés- interpretaron una pieza positiva en la que la pareja no rompe sino que sigue junta (‘Since I Fell For You’), y espolvorearon varias versiones que presentaron en su mayoría: ‘That’s All I Took’ de George Jones (pero vía Gram Parsons y Emmylou Harris), el ‘Good Year For The Roses’ también de George Jones (vía Elvis Costello) y, abriendo el bis, ‘Your Cheatin’ Heart’ de Hank Williams, con ella aportando la voz rota a lo Lucinda Williams y él reconociendo que Hank ha sido el compositor más grande del country. Todo el mundo acabó satisfecho y gran parte satisfecho, y la rubiales Lou ella dijo que si queríamos oír las canciones bien entonadas y con el sonido completo, compráramos discos. Tienen tres editados, el último ‘Still Testifying’ (los tres se pueden oír en su web)

El proyecto ‘Bas(h)oan’ hace vibrar al público

Beñat Achiary combado en un trance inspirado por Robbie Basho.
Beñat Achiary combado en un trance inspirado por Robbie Basho. / ÓSCAR ESTEBAN

Después, muchos espectadores del Antxiki repetimos en la sala de abajo, donde a las 9.30 se celebró el primer concierto del año de ‘Bas(h)oan’, el segundo en la historia naciente de la asociación entre el vocalista y profesor de conservatorio Beñat Achiary, su hijo el baterista y vocalista Julen Achiary, ambos de Bayona, más el guitarrista navarro Joseba Irazoki (Atom Rhumba, Petti, Lagunak…). Este arriesgado proyecto tributa y adapta en inglés y euskera al místico folkster yanqui Robbie Basho (1940-86), y lo hace con vigor y descaro, con poderío y capacidad de comunicación, con más trascendencia que mística, con sostenidos multiétnicos y con improvisación una pizca jazzística (y tribal) y electricidad contemporánea.

Beñat estuvo todo el rato leyendo las letras de un atril, pero ello no restó efectividad a su show de 10 temas en 76 minutos crecientes, obsesivos e infecciosos, en cuarteto completado por el bajista Mikel Artieda. Beñat cantaba en trance mientras Joseba dibujaba blues retumbante, luego el hijo Julen entonaba lamentos sobre fondos de ragas hindúes y Joseba jugaba con un arco de guitarra y con el txistu (y en la misma pieza indómita captábamos crepitaciones palúdicas, ecos de ‘Alien’, reminiscencias de Laboa, Martikorena e incluso de Niko Etxart), los cuatro sonaban tan modernos y globales que se aproximaban al soul de Antony y de Mark Eitzel, mejoraron el síncope de Atom Rhumba, con la acústica de Irazoki remitieron a Kelly Joe Phelps y en el mismo tema se atrevieron con lapsos aindiados al gusto de The Cult, en un par de ocasiones compartieron malos viajes de exótica oriental en plan los Doors, y se despidieron iconoclastas a lo Genesis P-Orridge. Buf, ¿y estos es folk? Ojalá nos los volvamos a cruzar este año.

Irazoki y los Achiary tocanco ‘Orphan’s Lament’ en su primer concierto en la Sala Club del Victoria Eugenia.

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