Las tres tímidas

Lorna, Karen y Joleen McLaughlin abriendo a capella el bis. /CARLOS Gª AZPIAZU
Lorna, Karen y Joleen McLaughlin abriendo a capella el bis. / CARLOS Gª AZPIAZU
El Bafle

Imponiéndose a los contratiempos coyunturales y a sus concepciones estructurales, las hermanas irlandesas The Henry Girls arrebataron al nutrido respetable del 25º Musiketan

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El público que llenó este domingo más de tres cuartos de la Sala BBK en la cuarta sesión del 25º Musiketan, el ciclo de conciertos en pequeño formato patrocinado por EL CORREO, acabó arrobado, enamorado y arrebatado por las tres actuantes, The Henry Girls , tres hermanas irlandesas manufactureras de un folk cercano y bastante country. La gente ovacionaba, silbaba y hasta gritaba 'bravo' ajena a todos los contratiempos y hándicaps de la actuación: al principio problemas de sonido que nos presentaron un show decepcionantemente doméstico (es que ellas no se oían bien por dentro), humor dudoso de las tres oficiantes, infranqueables barreras idiomáticas (sobre todo en sus intentos en euskera), el cambio constante de instrumentación (piano, ukelele, violín, acordeón, huevo a modo de percusión, y arpa; no tocaron banjo, ni guitarra, ni mandolina, ni whistle), ejecución canónica apenas virtuosa (priman sus años de estudios sobre sus sesiones en los pubs), y actitud muy tímida (¿y estas chicas han tocado en la calle en Australia?; no se entiende: o fueron cinco minutos, o no las vio nadie, o es mentira, o antaño eran todavía mucho más cortadas).

The Henry Girls surgieron hace diez años en el condado de Donegal, Irlanda. De las seis hermanas que son en la familia, tres se dedican a la música profesionalmente: Lorna McLaughlin (acordeón y huevo este domingo), Karen McLaughlin (violín y ukelele solamente), más Joleen McLaughlin (arpa esta tarde). «La guapa, la chapas y la tímida», las describió el fotógrafo Azpiazu, ahíto de los discursos postreros de Karen, la mayor de estas tres. Las tres cantan y quizá los temas más bonitos fueron los tres a capella que desperdigaron en su repertorio de 18 piezas en 83 minutos: el inaugural y prometedor ‘Far Beyond The Stars’ (que titula su último álbum, el tercero suyo de producción profesional, autoeditado), la demostración de amor a su tierra chica ‘Here Beside Me’ (este es su clip, coral y naturalista, filmado con drones, como Kepa Junkera en Urdaibai), y el tradicional irlandés (en realidad surgido en Escocia) habitual para cerrar las veladas entre amigos ‘The Parting Glass’ (o sea ‘La última copa’, la canción que abrió el bis y que entonaron las tres alrededor del mismo micrófono).

Fue un repertorio irregular, no solo por los problemas de sonido iniciales, sino por los conceptos cambiantes de estilo y la instrumentación mutante. Mejores en disco que en vivo, The Henry Girls empezaron en plan fiesta doméstica poco afortunada y derivaron hacia las demostraciones de folk de cámara con elementos variados: destellos indies, tradicionalismo irish, scat presumido intercalado un par de veces… Y entre el timorato academicismo apartado de la calle, anotamos varios títulos destacables, atrapadores, por ejemplo estos: ‘Couldn't Ask For More’ (alegre y tradicional, muy bluegrass, con solo de arpa que resonó a pedal steel guitar); ‘Falling In Love Again’ (celestial y amorosa, muy rocker años 50, con voces melosas y desarmadoras); el añejo instrumental de arpa ejecutado a solas por la tímida Joleen; la versión de las Boswell Sisters ‘Why Don´t You Practice What You Preach? (‘¿Por qué no practicas lo que predicas?’, un viejo jazz yanqui tipo The Andrew Sisters, como ellas compararon en la presentación); o el swing también celestial previo al bis ‘So Long But Not Goodbye’. Y estas cinco piezas las citamos al margen de las tres a capella de antes, ¿eh? 8 de 18, ya ven qué justo. No obstante, el público las aprobó con nota.

Clip de su canción ‘Falling In Love Again’, celestial, amorosa y muy rocker

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