¡Tres bises!

El marido de Yoko Ono y el fan de la maraca. /Juan Gómez
El marido de Yoko Ono y el fan de la maraca. / Juan Gómez
EL BAFLE

Los euronipones The Routes, basados en Londres, vencieron con su garaje atronador a la lluvia que jarreaba en la noche al otro lado de la cristalera de la Nave 9

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El martes desapacible, medio centenar de aficionados animosos se refugiaron en el bar Nave 9 del Museo Marítimo para chequear al trío garajero euronipón The Routes, basado en Londres y formado por el blanco Chris Jack (guitarra y voz; está casado con una japonesa llamada también Yoko Ono) más los amarillos Toru Nishimuta (bajo) y Shinichi Nakayama (batería). Ataviados los tres con camisetas pintureras abotonadas hasta el cuello (premio por chocarrera a la del anglolíder), los dos kamikazes del ritmo y el flacurrio jefe con pinta de Austin Powers underground (peinado a lo Oasis, esa sempiterna sonrisa roedora, ojos abiertos con cara de susto…) arbitraron un set con ¡tres bises!, un repertorio de 22 piezas en 73 minutos a volumen exagerado.

El local, o sea la Nave 9, es triangular y así veíamos el show: a la derecha la barra, la pared de hormigón y la sombra del eurolíder proyectada sobre el cemento, a la izquierda las cristaleras que se abrían a las luces de la ciudad de noche, el puente Euskalduna y los charcos del Museo Marítimo salpicados por la intensa lluvia, y en el vértice, el baterista Shinichi dándole duro con la solemnidad de un samurái (premio al peinado revuelto e ingrávido). Pues eso, que a volumen imponente (varias veces me tuve que apretar el tímpano para evitar la crepitación), The Routes roquearon con soltura y hasta resultaron empáticos en los temas más rudos, menos redondos, que chocaban con el nivel general de su habilidad innata.

Armados con un bajo Fender Mustang y una guitarra Fender Jaguar, ésta dotada de un pedal fuzz que a menudo desbrozaba el camino, Chris Jack y sus dos nipones remitieron a los yanquis The Cynics (‘Do What's Right By You’), intercalaron varias piezas instrumentales (‘You Nearly Got Me’, que empezó fusilando a los Kinks y desembocó en surf a lo Link Wray, guitarrista indio al que evocaron en posteriores instros), más fuzz recordó a los Cramps (‘Worry’) y el bajo a los Jam (‘Mantohihi Mama’, un instrumental con reflejos del ‘Batman’), The Routes sonaron tan brutales como los australes Lime Spiders, que ya es decir (‘Skeletons’) y también canónicamente garajeros como los Fuzztones, en una pieza invitaron a un espectador indígena a que tocara la maraca con ellos («hey, si soy artista puedo fumar», soltó nada más subir), cerraron con garaje beat cavernícola (‘Be My Jane’), y en los tres bises dobles obtuvieron varios hitos más: manejando psychobilly y beat yeyé loco en el primero, versionando el urgente instrumental ‘Blues Theme’ de Davie Allan & The Arrows y el standard garajero ‘I'm Gonna Make You Mine’ de Lou Christie en el segundo; y rematando con un instrumental escuela Link Wray y el ‘Fire’ de Hendrix en el tercero. Una sesión que nos dejó muy contentos. Y más al pensar que casi nos rajamos y no vamos al bolo y que ni siquiera nos llovió en los dos trayectos del metro.

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