Trance colectivo al son de Chuck Prophet & The Mission Express

Prophet y su banda en el diddley beat inaugural. /Óscar Cubillo
Prophet y su banda en el diddley beat inaugural. / Óscar Cubillo
EL BAFLE

Éxtasis dominical de gente formal en el Antxiki antes una lección de rock americano con trucos de predicador

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

A tope estuvo el domingo la sala superior del Kafe Antzokia, o sea el 'Antxiki', para ver al quinteto americano Chuck Prophet & The Mission Express, conducido por un ex Green On Red. Hacía mucho calor y también la gente estaba caliente, tan exaltada que reaccionó de maravilla a todo lo que indicaba Chuck Prophet (Charles William Prophet, Whittier, California, 1963), quien ofició cual predicador no solo porque vino presentando su disco 'Bobby Fuller Died For Your Sins' (traducido, 'Bobby Fuller murió por vuestros pecados', de Yep Roc-PopStock!, 17). Ya saben que Bobby Fuller fue el roquero americano que compuso la canción 'I Fought The Law' ('Luché contra la ley'... y la ley ganó). Pues lo que se vivió el fue una misa dominical dotada de ironía, una sesión del culto de esas en los que los gitanos entran en trance, una cita gospel con los afrofeligreses chillando al Altísimo (no exageramos: tras un sermón sobre familias rotas y gente sin trabajo, Chuck acercó el micrófono a diversos espectadores de vida formal y estos dieron alaridos sin dudarlo). Le peña estaba apretada, pegada al tablado, como abalanzada sobre el escenario. Permaneció atenta y dominaba el inglés, pues respondió con exactitud a todo: coros, palmas, invocaciones, frases finales de las letras…

¿Y la música? Puro rock americano, oigan. A menudo pensábamos en Lou Reed por la chulería y de la misma la canción se tornaba más exuberante y coral en plan los Mink De Ville neoyorquinos. «¡¡Grande!!», le chillaban a Chuck, que se mostraba cercano y a menudo nos recordaba al getxotarra mudado a Madrid Coppel: nos contaba historias, rocanroleaba sobre la marcha, se metía él mismo como protagonista de las canciones, hablaba de Jesús…

La caliente sesión duró 90 minutos para 17 piezas variadas y siempre con gancho, contabilizando también la introducción instrumental a ritmo de diddley beat. Feliz de la vida, el ex Green On Red arrancó rocancolero y springsteeniano y a lo Willie Nile también ('Bobby Fuller Died For Your Sins', con la peña ya coreando de modo espontáneo), engrasó el blues rock, imitó a Tom Petty ('Rider Or The Train', cómo crecen todas estas canciones del disco al directo) y nos contó que eran malos tiempos porque se habían muerto Prince, Alan Vega, Leonard Cohen antes de tocar 'Bad Year For Rock And roll' ('Mal año para el R&R'), en plan neoyorquino y con la peña coreando espontánea.

«Grande, grande», le jaleaban. Y sabiendo que estaba todo ganado, animó Chuck: «si queréis cantar, si queréis dar palmas…». Y tocó 'Temple Beautiful', un rock stoniano para el que suscribe, vía Kinks para Pato, pero el caso es que fue otra fiesta. Se puso serio en plan el Nuevo Rock Americano de Dream Syndicate en 'Doubter Out Of Jesus', se arrimó al soul, al góspel y hasta al country de los Jayhwaks en 'You And Me Baby (Holding On)' (una tema muy Daniel Romano, por cierto), volvió a amalgamar a los Stones, Lou Reed y Mink de Ville en 'Jesus Was A Social Drinker', conectó con el gentío en la mitómana e interactiva 'You Did (Bomp Shooby Dooby Bomp)' (con sus guitarras en plan los Eagles: América pura, sí, y qué ovación final, oigan), con la teclista cantó a medias el boogie 'In The Mausoleum' (dedicado a la memoria de Alan Vega, de Suicide, y con momentos de humor como cronometrar el punteo del guitarrista)…

Ya se imaginan el cuadro. Dominaba tanto el Antxiki que Chuck chistó al acabar una canción para que la gente callara e interpretó el emotivo country melódico 'Open Up Your Heart'. Qué concierto: subir, refrenarse, escuchar, cantar, chillar, corear… El quinteto roqueó como Drive By Truckers en 'Countrified Inner City Technological Man' y generó sendas comuniones en las dos últimas piezas: 'Wish Me Luck', con coros de la peña e intro con el 'Lodi' de la Creedence (aquí fue cuando tendió el micro y los de las primeras filas chillaron en éxtasis), y 'Willie Mays Is Up at Bat', con la espiral de ululantes coros springsteenianos, uuuh-uuuh-uhhh…

Acabó la cosa y los espectadores repetían una palabra: bolazo, bolazo, bolazo… Pero aún quedaba un temazo, y eso que era una versión: una genuina 'Shake Some Action' de los Flamin' Groovies, a los que Chuck vio de chaval, como nos contó en una introducción tan animada como las del getxotarra Coppel… Hoy es lunes, y seguro que los que lo atestiguaron están hoy más contentos que la gente normal.

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