Tomatito triunfó en Bilbao sin bajarse del autobús

José Fernández Torres, alias Tomatito, gitano melenudo de 59 años /Mikel Martínez de Trespuentes
José Fernández Torres, alias Tomatito, gitano melenudo de 59 años / Mikel Martínez de Trespuentes
El Bafle

El tocaor almeriense cerró el 13º Ciclo Flamenco BBK rebosando calidez y calidad, pero se echó de menos algún pellizquito rebelde. El 8 de julio regresará al Getxo Jazz

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El miércoles se clausuró el 13º Ciclo Flamenco BBK con su quinta actuación, la del guitarrista calé Tomatito (José Fernández Torres, nacido en Almería el 20 de agosto de 1958), quien agotó el aforo, como seguramente consiga en su próxima visita a Bizkaia: el domingo 8 de julio en la última de las cinco jornadas del 42º Festival Internacional de Jazz de Getxo, donde oficiará con el pianista dominicano Michel Camilo, que seguramente le opacará con sus marfiles tímbricos. El miércoles, en la Sala BBK, Tomatito ofició en sexteto flamenco, y no es que le opacara el percusionista Piraña, un elegante hípster gitano esquinado a la derecha del tablado, aunque según los válidos criterios de la flamencólica Merche y del cantaor bilbaíno Juanjo Navas, éste fue quien sostuvo el concierto.

En efecto, Tomatito se conformó con comparecer y demostrar calidad y profesionalismo, que por supuesto le rebosan. Se podría afirmar que ganó el encuentro sin bajarse del autobús. Y aunque sonrió todo el rato contento y satisfecho, a la cita se le pudo pedir un plus que llegara más allá de las notas cálidas ketameras devotas del maestro Paco de Lucía (las rondeñas iniciales nos recordaron al tocaor Vicente Amigo), unas notas a veces étnicas debido a su atractivo global (las alegrías llevadas a su terreno), puntualmente jazzísticas y casi fusioneras por mor del virtuosismo en la ejecución (las bulerías primeras, con precisión percusionista propia de Torrotrón y con el Piraña marcando el campo, sí). El mejor momento del miércoles fue su revisión de la esencial y renovadora 'La leyenda del tiempo' de Camarón de La Isla, el LP más famoso del flamenco, editado en 1979 y en cuya grabación participó Tomatito. Fue una revisión cálida, sí, atemporal y cabalgadora, y también sorpresiva.

El concierto duró 86 minutos para 9 piezas con sonido soberbio y cursó lastrado por numerosos parones paa afinar el jefe entre tema y tema. «Lo hace de oído, pero tarda menos que yo con el afinador», comentó un atentísimo Óscar Esteban. Entre la profesionalidad sin tacha aunque un tanto distante señalada en el párrafo anterior, en este encuentro decreciente por el tempo y la efusión se intercalaron varios temas más morosos, como los excesivamente dilatados tangos de los tres cantaores (El Saúl, Kiki Kortiñas más el no anunciado en el programa de mano Morenito de Illora), el dueto guitarrista con su hijo José del Tomate que no pasó de la lección a un meritorio ('Two Much', de la película de Trueba), y el bis muy lento también, una minera por bulerías con improvisaciones un poco cogidas por los pelos. Pero para pelo, el de Tomatito, de 59 años: «qué bien está y qué melena tiene», elogiaban unas señoras en el metro después del show.

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Bbk, Bilbao

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