El simpático australiano Owen Campbell

En su mejor faceta, sentado a la slide./MIKEL M. DE TRESPUENTES –SALA BBK
En su mejor faceta, sentado a la slide. / MIKEL M. DE TRESPUENTES –SALA BBK
El bafle

Bluesman y folklorista de onda muy americana, el guitarrista y cantante antípoda se ganó a todo el público del 25º Musiketan

ÓSCAR CUBILLO

Nos sorprendió el mucho público que hubo el domingo en la Sala BBK presenciando la décima sesión dominical del 25º Musiketan, el ciclo de conciertos en pequeño formato patrocinado por EL CORREO. Ofició el solitario el simpático bluesman australiano Owen Campbell (Queanbeyan, 'el viernes 29 cumple 30 años), que se metió al respetable en el bolsillo con sus pinitos en castellano (hasta cantó en español una canción que compuso en su país con un amigo colombiano, la titulada 'Hermosa visión'), con sus brindis (tenía a mano una copa de tinto riojano que le encantó y así lo manifestó), con sus confesiones (¡aseguró que no disfrutó nada cuando se tiró varios meses por Estados Unidos dando bolos y conduciendo!), con sus trucos hosteleros (cuando pidió coros en el 'I'm On Fire' de Bruce Springsteen), con sus consejos («hay que respetar a la mujer, el mundo sin una mujer feliz no es mundo») y con sus informaciones (comentó que venía de un festival en el Himalaya y que después de esta gira española de cuatro días volvería a casa, «por el niño», manifestó en castellano; y también reconoció que durante diez años había estado 'demasiado' implicado en la música, que se había tirado los últimos seis meses un poco alejado de ella, y que había vuelto a abrazarla porque es su medicina). Ruló todo tan suave e íntimo que pareció que no se erigió la habitual barrera idiomática. No en vano, Owen se metió tanto a la gente en el bolsillo que al acabar su intervención tuvo un gran tropel de peña comprando sus CDs en la mesa del lobby.

No se hicieron largos los parlamentos que intercaló el empático Owen Campbell en su recital de 15 piezas en 84 minutos en los que demostró dos facetas con sendas guitarras acústicas: una sentado, frotando la guitarra slide apoyada sobre los muslos, donde se reveló como un bluesman atemporal sobrado de recursos, y la otra en pie, colgando otra guitarra acústica que en el avión se la habían dejado 'chof' (sic), que fue una parte más normalita e irregular (buf, aquí se podría haber ahorrado las dos versiones de Van Morrison).

Sentado tocó al principio y al final, o sea que abrió epatando y acabó dejando buen sabor. Con la steel sobre sus muslos, como Jeff Healey o Gaby Jogeix, Owen abrió con una terna en la que resonó al gran Robert Johnson ('Soldier Of Fortune'), asimiló el country blues melódico del Piedmont a lo Chris Smither ('A Mountain Home') e hizo turismo fusionando lo que él formuló como hindú-flamenco-blues (el instrumental 'The Hindu Blues', evocando la jam sesión que se marcó hacía cinco días en el Nepal con un músico de sitar con el que no podía hablar pero sí comunicarse mediante la música).

Sentado sonó alto, poderoso y verosímil, y se apoyó en un bombo pregrabado que a veces se tornaba molesto. Y retomó tal formato en el epílogo, en las tres últimas canciones: 'Rise', que grabó en Memphis, Tennessee, hace un par de años, tras esa gira insatisfactoria para él, y donde nos recordó al Springsteen autoafirmativo y acústico; la despedida blusera y muy slider 'Sunshine Road', bastante reminiscente del malogrado Jeff Healey; y el bis con quizá lo mejor de la cita, 'Money', otro pedazo blues del Mississippi de estilo muy americano.

En el medio del concierto Owen Campbell ofició en pie, en plan folkster americano ('Wrecking Ball' incluso la introdujo hablando como un bluesman negro, 'The Cool Moonlight' remitió a Steve Earle, al blues-rock 'Remember To Breathe' le insufló arreglos hispánicos), yendo a lo fácil con las dos versiones de Van Morrison: 'Crazy Love' y después 'Days Like This'), arrimandose a la frontera como si fuera Bryan Adams ('Hermosa visión')…

Owen nos dijo que era su primera gira española y que le encantaba el idioma. Que es muy bonito, pues lo había oído hablar a la gente cuando paseaba por Bilbao y que esperaba dominar más el castellano en una próxima gira. Seguro que mete más gente.

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