Los 100 conciertos de Izar & Star: «Todo lo que sea dinamizar la escena vasca me motiva»

Jerry callejeando por Times Square, Nueva York. /E.C.
Jerry callejeando por Times Square, Nueva York. / E.C.

El periodista y organizador de la iniciativa mitómana, Javier Corral, celebra el centenario de la serie con triple directo el martes 26

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El Izar & Star, el ciclo de conciertos en que músicos vascos versionan y adaptan a sus influencias, ídolos y favoritos, llegará el martes 26 de diciembre a su celebración centenaria. Semejante aventura arrancó el 7 de abril de 2011 en La Cúpula del Teatro Campos con un show de los bilbaíno-argentinos Capsula recreando el LP 'Ziggy Stardust' de David Bowie. El Izar & Star desde siempre ha estado organizado por el periodista musical en prensa y radio Javier Corral, Jerry para los amigos, quien de momento se siente con fuerzas y entusiasmo suficientes para tirar del carro varias temporadas más.

En estos días navideños el Izar & Star ha programado dos excitantes conciertos: primero el viernes 22 en el Euskalduna (Sala A-1, 21.30 h, 15-18 €), con el pianista Juan Ortiz y el vocalista David Elejalde atreviéndose con el legado de Frank Sinatra y varios de sus villancicos, y el martes 26 en el Kafe Antzokia (20.30 h, 10-12 €), conmemorando su centenario (en realidad es la cita número 105) con un tridente trepidante y arriesgado: los bilbaínos Señores frente a R.E.M., los irundarras Jupiter Jon bautizando 'Punky Reggae Party' a un repertorio que no pertenece a los skatalíticos vitorianos Potato, sino que es un batiburrillo de temas de Gong, Lydia Lunch, Psychic TV, Swell Maps, etc., más los getxotarras McEnroe osando con El Último De La Fila, el grupo anterior de Manolo García. Aprovechando la cifra redonda, departimos con Jerry.

- ¿A quién se le ocurrió la idea de montar una serie de conciertos como esta del Izar & Star?

- Hace ahora siete años, desde el reinaugurado Teatro Campos, me propusieron organizar conciertos en la sala Cúpula con grupos vascos a los que llevo siguiendo toda mi vida. Tras darle una vuelta, pensé en la posibilidad de preparar conciertos especiales en los que los grupos cotejaran su propio repertorio con la relectura de alguna referencia, que puede ser un disco, un artista, un género, una época o cualquier hilo que pueda aglutinar una serie de canciones ajenas. En aquel momento me rondaban en la cabeza algunas grandes versiones que había escuchado, por ejemplo de los guerniqueses Audience con el 'Hurricane' de Dylan. Quiero creer que este ciclo es una manera de enfocar al gran nivel de las bandas vascas actuales y también de mostrar la gran riqueza de toda la cultura musical del rock y el pop del siglo XX. Y que todo ello sirviera de acicate para que el público se acercara más a nuestros grupos.

- ¿La SGAE sigue apoyando el Izar & Star? Es una iniciativa muy de su campo: el cuidado de las versiones, el darles vida, el moverlas...

- Sí, hace ya unas temporadas que nos ayuda la Fundación SGAE a través de su Consejo Territorial de Euskadi en un número determinado de citas. Es un apoyo fundamental para los conciertos pequeños. Y es que la esencia muchas veces es esa: presentar a bandas emergentes o difíciles que aún no tienen un público hecho.

- ¿A quién se le ocurrió el nombre de Izar & Star, estrella en euskera e inglés? ¿Qué pretende significar o sugerir?

- El nombre es mío. Quiere sugerir que estrellas vascas reinterpretan a estrellas universales. De tú a tú, de estrella a estrella, en el sentido artístico del término.

- Ya.

Es un juego de palabras también entre el euskera y el inglés, entre lo local y lo global.

- Siempre subrayas que no son conciertos tributo, sino adaptaciones de cancioneros ajenos a la personalidad de un artista determinado. ¿Tan mal vistos están los grupos tributo?

- Es que son algo diferente. Se trata de artistas vascos con su propio repertorio y su propia personalidad, no son 'impersonators'. Todo el mundo empieza tomando referencias, en todos los campos y desde siempre. Nadie inventa nada de la nada, pero cada generación crea su impronta. A partir de ahí, la libertad es total. Se puede ser fiel, o se puede ser absolutamente heterodoxo y transformar el original a tu antojo. En ambos lados hemos disfrutado mucho con lo conseguido. Imagínate: a veces se ha musicado a Leopoldo Panero, o a Gloria Fuertes, o a artistas huéspedes del Chelsea Hotel. Y hemos tenido a la Coral de Bilbao interpretando pop. O a Anari en mi menor. O a Tulsa llevando a Dylan a un rock electrónico. Estos ejemplos a los que me refiero no tienen nada que ver con los conciertos tributo al uso.

- La personalidad específica de cada grupo vasco actuante se notará especialmente en la tripleta participante en el concierto centenario, este martes en el Antzoki, ¿verdad?

- Para ese día he buscado la sorpresa y un cierto sentido festivo. Nadie podía esperar que un grupo joven y del área independiente como Señores recree a R.E.M.. Ni a Ricardo Lezón de McEnroe interpretando a los primeros El Ultimo de la Fila. La expectación es máxima.

- ¿Hasta cuándo se prolongará la serie? Antes pensabas que no estaría mal llegar al bolo número 100. ¿Cuál es el próximo hito?

- No lo sé. En momentos de bajón te dices que hay que parar, pero siempre me puede la ilusión por lo que va a venir. Los conciertos se preparan con muchos meses de adelanto, a veces con años. Aún estoy esperando a confirmar propuestas muy antiguas que puede que acaben saliendo, pero hay que tener paciencia con las agendas y las circunstancias de cada artista. Incluso me gustaría que cuando yo no pueda más, alguien continúe con el Izar & Star. La música cada vez tiene más presente y más presencia en nuestra sociedad. Es parte del paisaje. Y la historia de la música cada día es más extensa, abarcable e inabarcable al mismo tiempo. Disfruto mucho los conciertos, sobre todo cuando músicos y público se funden en comunión. Músicos inspirados y público atento. Todos complacidos. Lo demás son peajes.

- Recuerdo el concierto inaugural, el número 1, el de Cápsula revisando en la Cúpula del Campos el 'Ziggy Stardust' de Bowie. Entre el público se veía a muchos personajes de la movida local y se mascaba la expectación. ¿Lo recuerdas?

- ¡Cómo no! Fue apoteósico aquel 7 de abril de 2011. Se llenó La Cúpula y, a pesar de algunos problemas iniciales, salió redondo. Recuerdo mucho las largas conversaciones con Martín de Cápsula las semanas previas y cómo se llenó la sala de caras queridas. Estaba toda la escena bilbaína. Aquella noche apenas dormí. También recuerdo mucho tu titular en El Correo, haciendo una referencia a la discoteca Pachá, que se inauguró ese mismo día en Bilbao. Y pensé: seguro que lo nuestro dura más. Acerté de largo.

- Pues yo no me acuerdo, oye. Por cierto: Cápsula dicen que están dando los últimos conciertos con ese repertorio de Bowie que han paseado por todo el mundo. No estaría mal que cerraran el círculo en el bolo número 111 del Izar & Star, se me ocurre.

- Pues es una buena idea. Habrá que decírselo cuando vuelvan de sus navidades argentinas. Esta semana hablé con Martín. En realidad este 100 es el 105, pero es imposible compaginar un número con una fecha concreta cuando lo tienes que diseñar meses antes.

- Oh, vaya. Se supone que los del Izar & Star son bolos únicos, singulares, que se celebran una vez. Pero Cápsula y algún otro, como Last Fair Deal con Rory Gallagher, los ha repetido en otras localizaciones. Es motivo de orgullo que tú seas la chispa que lo enciende. ¿Qué más grupos han repetido?

- Yo encantado con que el esfuerzo de preparar un repertorio lo puedan explotar luego, aunque creo que los grupos deben priorizar evidentemente sus composiciones. Esto es un paréntesis en sus carreras. A Last Fair Deal su participación en el Izar & Star les llevó a Holanda varias veces, WAS publicaron el disco de los Clash en digital, Supersweet llevaron a los Who por toda la península... Y a Cápsula les ha permitido repetir en muchas ciudades y grandes festivales. Muchos grupos me han dicho que participar en el Izar & Star les ha servido además de aprendizaje y experiencia. A otros les ha animado a continuar o a unirse con otros músicos. Todo lo que signifique dinamizar la escena vasca me motiva sobremanera.

- El Izar & Star ha ampliado su actividad hasta San Sebastián, ¿no?

- Sí, empezamos tímidamente con el homenaje a Lou Reed. Ahora la idea es que se repita de forma habitual. No todos los conciertos, pero sí algunos. En principio contamos como locales con el Tabakalera y el Dabadaba. También hemos hecho algo en Vitoria. Y acabamos de empezar en el Palacio Euskalduna con el jazz y quizá pronto se sume el folk. Y este viernes 22 el gran Juan Ortiz, premio al mejor disco jazz de este año, repasará a Frank Sinatra en formato cuarteto y con un cantante, David Elejalde, que tiene su mismo timbre de voz. Será delicioso.

- ¿Qué homenajes de estos cien han funcionado estupendamente bien para la taquilla? Recuerdo estar apretado entre el público en uno de los Highlights con Last Fair Deal revisando respectivamente a Thin Lizzy y Led Zeppelin, en WAS con los Clash, que fue la mejor vez que les he visto…

- Para dar ese paso fue fundamental la incorporación del Kafe Antzokia, donde además nos sentimos como en casa. Hemos llenado la sala, o casi, en varias oportunidades: WAS, Travellin' Brothers, Lou Reed, Bowie, Joseba B. Lenoir y Willis Drummond, Quaoar, Last Fair Deal, Elvis, Cherry Boppers...

- Y por el contrario, ¿a qué citas ha acudido sorprendentemente poco público, de esas que pueden llegar a desanimar a un promotor?

- Unas cuantas también. Se pasa mal: por los músicos, por la sala, por el esfuerzo y la ilusión comunes... A veces se pone todo en contra: la climatología, la coincidencia con otros conciertos del mismo rango, un partido del Athletic... Se sufre, se sufre.

- ¿Por qué usas la preposición boxística versus, contra, a la hora de vincular el grupo actuante con el homenajeado?

- Porque generalmente se ofrecen dos repertorios. Es un concierto doble. No es un enfrentamiento en sentido competitivo, pero sí un contraste. Hasta cierto punto una comparación amistosa que se establece casi sin querer.

- De grupos vascos que ya no existen, ¿qué duelo te encantaría poder organizar? ¿Itoiz versus quién? ¿Kortatu? ¿Platero y Tú?

- Siempre se desea lo imposible. En este sentido, Benito Lertxundi repasando a Evaristo en La Polla Records, por ejemplo. Pero ya han pasado grandes de la escena vasca por el Izar & Star, como Ruper Ordorika, al que por cierto vamos a rendir un homenaje el próximo 14 de marzo, en colaboración con Loraldia y con la presencia del mismísimo Bernardo Atxaga. Nombres como Itoiz, Laboa, Cancer Moon, La Buena Vida, Derribos Arias, Eskorbuto o Kortatu son ya objeto de homenaje. Todo se andará. Quién sabe, igual algún día Fito nos hace un J.J. Cale en petit comité, je, je, je...

- Los grupos se suelen prestar ilusionados a tus propuestas, ¿no? Eso que no hay mucho presupuesto, sólo parte de la taquilla, y sí supone cierto trabajo extra para preparar un repertorio exclusivo para un show.

- En la mayoría de los casos la predisposición ha sido excelente. Por parte de músicos y del Antzoki. Siempre tratamos de ofrecerles las mejores condiciones en todos los sentidos. Nos une la pasión por la música y la confianza y el respeto mutuo. A veces incluso cierta amistad. Hacer conciertos por ejemplo en el Euskalduna es más costoso, pero lo tomo como un premio para todos. Y como justicia poética para los músicos vascos. No me perdonaría defraudar a alguien que pone todo su amor y su esfuerzo. Los músicos son la parte esencial de la historia y no siempre se les estima como merecen. Esto no es sólo para un día.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos