Shake!, ajenos a los tópicos

La banda ha actuado en el Txiringuito de Ereaga. / O. C.

Los barceloneses, conducidos por la chica Martillo Fontana, reivindicaron el soul sudista sin estilismos copiones sino revelando una actitud indómita. En el Txiringuito de Ereaga hasta se pararon los paseantes

ÓSCAR CUBILLO

Bolo sabatino de soul en el Txiringuito de Ereaga, un local playero que se distingue por la buena selección musical y sus numerosos conciertos ofrecidos con asistencia gratuita. Esta vez programaron a Shake!, un sexteto catalán con dos vientos y chica al micrófono, que suscitó el interés de un público nutrido y variopinto: espectadores habituales de la escena que coincidimos más que nunca porque pocas cosas interesante se celebran en agosto y copamos en pie el espacio delantero delante del combo, veraneantes que no abandonaron sus mesas cuando arrancó el show, numerosos niños sentados formales en el suelo, paseantes que se paraban sorprendidos por la música, y una veterana cuadrilla de un txoko que andaba de comida y de juerga desde la mañana y cuyos miembros más valientes se pusieron a bailar sin parar, a lo suelto y espasmódico, y a lo agarrado y enamorado. «Muchísimas gracias por cantar tan bien», le soltó exultante el txokoman más animoso a la vocalista, y luego agregó a sus compañeros: «¡Sois una banda buenísima!».

En buena onda, con el equipo de sonido justo y ningún tabladito ni luces (el bolo de soul se acabó a la caída del sol), los barceloneses Shake! suministraron 22 piezas en 75 minutos (algunas iban unidas). Arrancaron con 35 minutos de retraso, algo habitual cuando los bolos son hosteleros y de entrada libre, y expelieron una actitud que va más allá de la mera recreación retro (de lo antiguo) exhibida por bandas españolas similares, generalmente con una cantante negra. Shake! se autoetiquetan como 'soul & roll', al igual que su LP de debut, que se puede oír en su web, y en directo desplegaron una actitud roquista, casi punk, reminiscente de los Tokyo Sex Destruction de sus mejores años (y también pensamos en grupos de hard rock como The Answer cuando les embargaba más la ilusión primeriza que el profesionalismo internacional).

Al amigo Topo no le agradó la cantante, Martillo Fontana, pues para su gusto chillaba demasiado. Sin embargo, Martillo, alias belicoso de la teñida de rubio y muy tatuada Marta, es el atractivo principal de Shake!, pues entona con un poso ronco que le insufla rudeza y autenticidad, y encima la mujer tiene técnica suficiente como para no perder el chorro vocal (como le acaeció hace semanas a la afrolondinense Sister Cookie en el Kafe Antzokia).

Rocosa, temperamental, dinámica y verosímil, Martillo Fontana condujo una cita que trascendió de sus limitaciones organizativas (entorno despejado y abierto, ausencia de luces y escenario, sonorización suficiente…) y en la que ella remitió a la volcánica Lisa Kekaula ('Bet My Soul'), se atrevió con medios tiempos sureños a lo Janis Joplin ('Growin' Stronger'), se sumó al revival sincero de Eli Paperboy Reed ('I Don´t Need', de lo mejor), se igualó a sus convecinos The Excitements ('Little Lies'), se arrimó furiosa a MC5 ('Wildfire', de lo óptimo), se serenó en una balada sudista canónica ('Scars'; «con esto de ser madre me he emocionado, me he reblandecido», confió al acabarla; Marta tiene un bebé de cuatro mese), se soltó como los Blues Brothers ('Hold Me'), se reivindicó al afirmar «somos el lado salvaje del soul, o garrulo, si preferís» ('Soul Knackers'), apuró el groove bailón ('Dancing'), y cerró con otros dos de los mejores temas: punzante 'My Boy' e incisivo y también algo Excitements 'Survive'.

Aparte, la banda hizo un par de instrumentales sencillos (la introducción y por el medio 'Mavis'), y en el capítulo versionero cupieron estas: '…Said I Wasn't Gonna Tell Nobody' de Sam & Dave (de aire sofisticado, algo Motown), 'Pick Up The Pieces' de Carla Thomas (muy moderna les quedó), 'Lonely One' de Tom Jones (crepuscular), 'Rip It Up' de Little Richard (lo más rocanrolero del setlist) y un solvente 'Hold On I'm Coming' de Sam & Dave abriendo el bis (y muy bien resuelto, pues no sonó a tópico).

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