Josele, escritor de bosques y lobos

El sarcástico y profundo Josele en Bilbao.: / CARLOS Gª AZPIAZU

Josele Santiago, líder de Los Enemigos, presentó en el FNAC su quinto disco en solitario,'Transilvania'. Fue una sesión acústica, autoestilística y satisfactoria en dúo

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

La tarde del lunes, en un FNAC casi lleno y con sillas (al menos hubo 60 personas), Josele Santiago (Madrid, 1965), el líder de Los Enemigos, estrenó en dúo acústico su quinto disco en solitario, 'Transilvania', donde no hay ninguna canción con ese título y así explicó su elección: «Significa 'más allá de la selva'. Es una idea bonita que ilustra bien el oficio de escritor». O sea, que Josele se autodefine como escritor, lo cual se refleja en que parece dar más importancia al texto y en su modo de cantar, muy teatral, estirando los vocablos, ahuecándolos, jugando con las palabras como si estuviera solo ante el espejo.

En 49 minutos tocó 10 piezas a dúo, escoltado por Javier Krahe (guitarrista de Los Coronas y Corizonas). La mayoría fueron de la novedad transilvana, «un disco más, un poco así», como comentó antes de tocar la primera, 'Un guardia civil', una pieza dolida de estilo sostenido, un estilismo algo retorcido como a él le gustan. En 'Magia negra' creó un marasmo de músico profesional, serio y también estilista de sí mismo, y en 'Cómo reír', una suerte de folk acuático al modo de Madeleine Peyroux cañí con acordes a lo Nina Simone, nos impartió «un cursillo acelerado y práctico de cómo reírle las gracias al jefe», un opúsculo irónico que retrata por dentro al pelota de 'baba desatada'.

En el sustrato de sus guitarras se respiraba algo de jazz, bossa en la bastante notable 'Prestao' («que va de eso, de vivir de prestao»), y desentrañó bastante de 'El bosque', una pieza estirada y jazz como podría hacer Kelly Joe Phelps: «Habla de esas cosas que te puedes encontrar en un bosque, no sé, un guardia civil, un Carrefour, un cartel de gire a la izquierda, un cartel de gire a la derecha, uno de propiedad privada, un campo de tiro… ¡Cómo mola la naturaleza!».

Tras la estilista 'Que hable el sol', comunicó que no tocarían más de 'Transilvania', pero un espectador le hizo una petición que Josele aceptó ante la prevención de Krahe («no la hemos preparado»). Pero el jefe enemigo, que ya andaba abandonando su personal letargo, introspección, caraja, ensimismamiento o como prefieran llamarlo, se dijo «qué cosa más espontánea» y cantó la solicitada, 'Ángel', que es «un niño muy enfadado con el mundo», y remitió a Robe Extremoduro (él es el Mesías y nosotros un error), y que fue muy ovacionada.

A esas alturas ya había tocado siete de las doce piezas de 'Transilvania'. «El resto del disco también está muy bien», informó, pero tomó un cambio de sentido y procedió a tirar de repertorio previo, conocido, más antiguo, en las tres últimas: el folk-blues ‘El lobo’, donde sentencia «más tristes son ustedes, rodeados de paredes, y sin querer salir» («me la inspiró un señor que estaba pidiendo en el metro y decía: ‘señores, es triste pedir, pero más tristes son ustedes’»); y las dos mejores de la decena de la velada gratuita, ‘Ole papa’, agónica y surrealista, con epílogo algo Lou Reed y versos tipo «he sembrado gominolas / las riego con anís» o «he desarmao el tejao / para hacerme un xilofón / La lluvia me lo ha afinao / para que él despeje el sol»; y el inesperado extra, cuando ya se habían encendido las luces y dijo Josele: «Vamos a hacer como los profesionales. Cobrar no, dar un bis. Un charlestón, 'El baile de los peces'», y sonó campero como Los Enemigo del primer LP (ese 'Ferpectamente' de 1986 que nunca igualarían) y donde Josele hasta puso voz ronca de bluesman.

Más o menos así fue un encuentro promocional muy bonito y satisfactorio del que nos fuimos cuando se había formado una larga cola de aficionados que deseaban que el artista, el escritor, les autografiara el artefacto transilvano. Ah, Josele volverá el 25 de noviembre a la sala Stage Live.

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