¿Recuerdas la 21 noche de septiembre?

La banda Earth Wind & Fire en una foto de 1970.
La banda Earth Wind & Fire en una foto de 1970. / AP
EL PISCOLABIS

Algo tendrá este noveno mes que ha dado tantos títulos a tantas canciones

JON URIARTE

Da igual la fecha o el año. Septiembre siempre tendrá una 'p' y la música de fondo de Earth, Wind & Fire. Al menos, para quienes entendemos este mes como un cóctel de emociones. El número nueve. El que cierra vacaciones, incluso ahora que se ha vestido de agosto y ya no hay mes que se libre de turistas. Pero, sobre todo, es el mes de los libros con olor a imprenta. El dedicado a forrarlos y decorar carpetas. El momento de mostrar el estirón pegado y de conocer caras nuevas de pupitres cercanos. El de los zapatos nuevos de talla más grande, por el empeño materno de que fueran eternos. Pero antes de todo eso estaban los exámenes. Esos que debían pasar quienes a veces no pasaban, buscando cambiar el rojo de las notas por un color menos conflictivo. Y ante tanta novedad no sabías si reír o llorar. Así que ponías la radio y aguardabas el instante. Sabías que llegaría. Era tan recurrente que resultaba ocurrente. No existe en el mundo un locutor o un pinchadiscos que no haya caído en la tentación de lo evidente. Recibir a septiembre a ritmo de 'September'. Por algo será.

Todo empezó con una llamada a principios de 1978. Allee Willis descolgó el teléfono y escuchó una frase que cambiaría su vida: «Soy Maurice White. Quiero que vengas a escribir el siguiente álbum de Earth, Wind & Fire». Años más tarde confesaría que creyó que era una broma. «¿Cómo habrá conseguido mi número?», pensó aquella periodista, metida a letrista. Es curioso cómo llegan a nuestra mente las reflexiones más banales en los momentos más importantes. Pero lo cierto es que así se gestó una colaboración y, sobre todo, una canción que casi cuarenta años después sigue despidiendo los agostos y saludando a los septiembres. Lo más curioso es que no habla del fin del verano, ni del regreso a la rutina, ni de las nuevas etapas, ni de los libros y días de colegio. Habla de amor. O quizá simplemente es una canción que genera buen rollo. Algo que no imaginaba Allee cuando cogió papel y boli y se puso a escribirla.

Siempre tuvo claro que juntar letras para acompañar notas podía ser un buen futuro. Así que dejó Wisconsin, donde había estudiado la carrera, y se plantó en la ciudad que nunca duerme. Columbia y Epic fueron las empresas que le ofrecieron trabajo y sueldo al llegar a Nueva York. Se ve que tenía duende, porque Bonnie Raitt y Patti LaBelle le echaron el ojo y cantaron sus letras. Hasta que llegó la mencionada llamada. El reto era grande, porque los Earth, Wind & Fire eran mucho más que un grupo. Venían a ser otra forma de entender la música. Así que Allee decidió leer antes de escribir. En concreto, los libros que Maurice le había recomendado, amigo como era de los textos espirituales de la época. Ya saben, lo de busca tu Yo interior y deja que fluya la energía. Y todo ello entre noches eternas de discoteca, mañanas breves de resaca y tardes entre humo de cigarrillo y tertulia desmayada. Total que Allee se emocionó, se fue arriba...y escribió 30 folios. Como para llenar una ópera.

'September'. Ese era el título elegido para la primera canción. La que, paradojas de la vida, iba a ser una de las tres nuevas de un disco recopilatorio elaborado con anteriores éxitos. Y algo tenía el tema porque se convirtió, nada más salir, en el más popular. A quien no le extrañó fue a Allee. Sobre todo cuando acudió al estudio y escuchó los primeros acordes y la inmensa intro de la canción. Le bastaron para entender que sería un rotundo e implacable número uno. Lo que no imaginaba ella ni nadie es que se convertiría en uno de los temas más legendarios de la música. Sobre todo, porque la letra tampoco era como para echar cohetes.

«¿Recuerdas la 21 noche de septiembre?». Esa era la frase con la que arrancaban. Lo cierto es que, con los años, supimos que el número había sido elegido porque encajaba y rimaba. Punto. No busquen más mensajes. O sí. Las grandes canciones siempre esconden secretos y sugieren dobles sentidos. Esta, en concreto, supuso un cambio en la actitud de ambos compositores. Tanto Allee como Maurice aceptaron que una letra, por muy buena que fuera, no debía jamás perturbar el ritmo. Al final la gente recuerda, como pasa con este tema, más un «Ba de ya» que no significa nada que la frase más profunda. Quizá tenga que ver con algo más simple. Que nos gustan las canciones porque significan momentos. Y, más allá de lo que diga su letra, cuentan muchas cosas. Tantas como caben en un septiembre.

El mes al que cantaron Tony Benett ('Maybe september'), Rod Stewart ('September in the rain'), Green Day ('Wake me up when september ends'), Carole King ('It might as well rain until september'), Johnny Cash y su hija Rossane ('September when it comes'), Neil Diamond ('September morn'), Barry White ('September when I first met you'), Al Stewart ('Blue september'), Willie Nelson ('September song'), James Taylor ('September grass'), Bryan Ferry ('September'), Lou Reed ('September song'), The Happenings ('See you in september') o Sinatra que le cantó dos veces en un mismo disco ('September song' y 'September of my years').

Hay más. Algunas en castellano o en otros idiomas. Porque mayo se llevará las flores, octubre la nostalgia y diciembre las guirnaldas. Enero podrá ser el primero, febrero el alternativo y marzo el primaveral. Puede que abril sea el lluvioso y junio apunte a ocioso. Y que julio y agosto sean los más deseados. Pero algo tiene el mes que vive en la casilla nueve para que le canten tanto y tan bien. Quizá, en el fondo, es porque admite muchas letras. Por eso no nos extraña que la más famosa de ellas sea la de un día que no tiene historia pero que vive en una canción cargada de ella. Sea como fuere, que tengan un feliz september. Y que recuerden, al menos, alguna de sus noches.

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