«Los adolescentes están hipersexualizados», dice el rapero Kase O

Kase O pondrá sobre el escenario del BEC, por segunda vez en la misma gira, los temas que componen su disco ‘El círculo’./e.c.
Kase O pondrá sobre el escenario del BEC, por segunda vez en la misma gira, los temas que componen su disco ‘El círculo’. / e.c.

La estrella del hip hop nacional recala este sábado en el BEC con un repertorio que rompe los clichés del género

MIKEL FONSECA

Tras 20 años rapeando junto a Violadores del Verso, Javier Ibarra (Zaragoza, 1980), más conocido como Kase O, se ha lanzado a conquistar los escenarios en solitario con ‘El círculo’, un álbum que rompe con los clichés del género y donde habla del amor, de la depresión y hasta de Dios. Los carteles de ‘Entradas agotadas’ que va colgando avalan un éxito sin precedentes en la historia del hip hop nacional, que este sábado recala en el BEC de Barakaldo por segunda vez dentro de su gira.

- ¿Vuelve la moda del rap?

- Esto sube y baja. Yo, que llevo 20 años, ya he visto varias épocas. Ahora parece que vuelve a estar en boga… Diría que también la mente de la sociedad se ha abierto al rap.

- En el álbum deja de hablar tanto de la calle y la cultura hip hop para tocar otros temas más profundos. ¿Puede ser esa la clave de su éxito?

- ‘El círculo’ es un disco para todos los públicos, que se deja oír. Creo que he llegado al punto en el que el mensaje es muy humano y muy sincero. Y, en estos tiempos de tanta superficialidad y tanto artificio, cuando sale algo sincero la gente sabe apreciarlo. Cuando tratas temas universales, como el amor, la depresión o los traumas de la adolescencia, hablas en un idioma que todo el mundo entiende. En cambio, si estás dándole vueltas al rap, al ‘metarap’ y a las rimas tan buenas que haces, no captas tanto la atención.

- Hasta ahora esos eran temas tabú en el rap…

- Es parte de la madurez de cada uno. No porque la gente vaya a criticarme voy a dejar de hablar de temas como el amor. No me sirven de nada los cánones o lo que diga el tipo duro de turno. Es cuestión de madurez. Y de echarle huevos.

- ¿Qué ha cambiado en su manera de escribir tras 20 años en los escenarios?

- Lo que más noto es la responsabilidad. Antes me daba igual si decía la palabra coño, si decía puta o cualquier tipo de majadería típica de los 16 años. Cuando planteé ‘El círculo’, cada rima estaba milimétricamente pensada para que me representara, y la puedo defender en todos los ámbitos de mi vida, delante de mis padres, cuando subo a un escenario o cuando hago esta entrevista contigo. Antes no me pensaba las rimas dos veces, bastaba con que tuviera buen ‘flow’ e impresionara un poquillo.

- En ‘El círculo’ también habla de política, en un momento en el que los raperos como Pablo Hassel, Valtonyc y La Insurgencia están en el punto de mira de la Audiencia Nacional. ¿Se ataca más a este género que a otros?

- El mensaje del rap es muy explícito. Hay mucho de visceralidad en nuestra manera de expresarnos, y eso triunfa entre los jóvenes. Estos que me citas son cabezas de turco; el mensaje es para el resto, los que están empezando, como diciéndoles: «Mira lo que te pasa si dices según qué cosas». Pero, a ver, si sus canciones tienen como mucho 5.000 visitas en YouTube…

Mucha vanidad

- ¿Qué opina del trap?

- No se puede generalizar, pero son tiempos superficiales. Los chicos de hoy en día, los adolescentes, están hipersexualizados. Los están diseñando y controlando con el sexo, con el dinero fácil y las drogas. El trap no tiene raíces, ni tampoco mensaje, es una música de traficantes de droga… y es una música muy joven.

- Habrá que esperar a ver qué tal crece.

- A ver, yo cuando tenía 15 años también hablaba solo de beber. Ahora estoy haciendo mucho mejor rap, y se oye más porque es bueno, porque llevo 20 años puliéndolo. Pero a esas edades lo que tienes es mucho orgullo, mucha vanidad y poca cabeza. Con un ordenador cualquier chaval puede sacar una maqueta y colgarla. Hay demasiada oferta y poco criterio, ya no se sabe quién es bueno y quién es malo.

- ¿Diría que se ha desvirtuado el rap?

- Cosas que a mí me parecen horrendas musical y líricamente, a los chavales les flipan; y otros que para mí son grandes rimadores y grandes productores se comen los mocos, no tienen visitas y no saben cómo promocionarse. Los chavales ahora cogen unos violines ‘to’ feos y sonidos MIDI asquerosos y eso es rap para ellos.

- ¿Sigue existiendo la competición dentro del rap?

- En general ya no se habla tanto como antes. Hay que tener estilo, porque si no el rap no es rap, es un tío recitando. Esa es la verdadera competición. Y ahora se ha relajado con el trap… Ahora las rimas dan igual si sales guapito en el videoclip. Se compite más con la estética y la imagen que con rimas.

- ¿Volverán al ejercicio Violadores del Verso?

- Ahora mismo estamos bien haciendo cosas individuales. Para volver tiene que haber un detonante, una motivación. Por lo pronto, vivir en la misma ciudad, ir al local a ensayar, tener roce y tener contacto. Así se hacen las cosas, no porque toque o porque la gente lo esté pidiendo. Tendremos que sentirlo, que sea creíble.

- ¿Y con Jazz Magnetism, su proyecto en el que mezclaba jazz y rap?

- Últimamente, pienso en ello bastante. Es una de las experiencias más bonitas que he tenido con la música en toda mi carrera. Tengo más proyectos musicales por ahí, pero el jazz volverá, aunque igual no con la misma con la misma formación, quizás añada piano.

- Al margen de los proyectos musicales ¿qué hay en su horizonte?

- Bueno, aparte del DVD y el documental que vamos a sacar el año que viene, tengo ofertas de escribir un libro, pero no lo tengo muy claro. Es mucho trabajo para mí. Es como un proyecto muy serio. Me gustaría escribir sobre Dios, ya que se ha creado tanta polémica, (recientemente, Kase O fue criticado en las redes sociales por unas reflexiones teológicas). Es que no se puede hablar en Twitter acerca de Dios.

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