«Estamos orgullosos de no haber cambiado»

The Prodigy. /R.C.
The Prodigy. / R.C.
Liam Howlett, líder de The Prodigy

El trío británico lidera la segunda jornada del BIME Live: «No estamos atados a ningún sonido», dicen

JOSU OLARTE

Sin recordar «apenas» su sonado pasó por el BBK Live de 2014 regresan The Prodigy a Bilbao -haciendo escala en el nuevo festival madrileño Negua, junto a Idles y Vitalic-, que también estarán este sábado en el BEC, donde la banda británica amplificará la pegada de su electro punk radical y fiestero en la segunda jornada del BIME Live. Ese triturado de ritmos junglistas, hardcore, techno, sampladelia caótica y caña rockera que su cerebro, teclista y programador Liam Howlett lleva defendiendo desde que, a rebufo de la cultura rave, se aliara al bailarín y cantante Keith Flint y el mc Maxim Reality (alias 'Keeti' Palmer)

«Estamos orgullosos de continuar con nuestro nivel de seguimiento sin haber cambiado, incluso llamando la atención de gente nueva. Hemos llegado aquí haciendo todo según nuestros propios términos y sin comprometer nunca nuestra actitud», comenta desde Londres Howlett aludiendo de manera a la radical independencia que el trío de Essex dice conservar desde que trascendieran el 'underground' con su colección de maxis iniciáticos 'Experience' (1992) y su debut oficial 'Music for the Jited Generation' (1994).

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Apoyados en músicos reales, The Prodigy se convirtieron en el grupo más punk del universo electrónico colocando más de 10 millones de copias de su mediático debut multinacional 'Fat of the Land' (1997). En el ojo de huracán por sus letras, lo mismo les acusaron de provocar incendios con su hit 'Firestarter' que de incitar a la violencia doméstica con 'Smack My Bitch Up', el segundo número uno de aquel disco.

Por boca de su máximo impulsor creativo, The Prodigy manifestaron no hace mucho su intención de editar EPs o singles en lugar de álbumes, por mucho que hayan llegado con todos ellos a lo más alto de las listas británicas. «Nos llevan demasiado tiempo», comentó Howlett a propósito de la compleja gestación de los discos que, con lapsos de unos seis años de media, vienen lanzado desde hace dos décadas. Pero parece que Liam ve ahora las cosas de otra manera: «Hemos compuesto un montón de temas nuevos que sacaremos el año que viene, así que creo que mentí sobre eso. Me temo que no puedo parar el rock», se desdice el líder prodigioso quizás movido por el provechoso nuevo contrato que el grupo ha firmado con BMG. «Seguimos manteniendo nuestra independencia y actitud. En ese sentido no ha cambiado nada, es de lo que más orgullosos estamos. Aún hacemos las cosas a nuestra manera, en el universo en que nos movemos siempre hemos sido un un poco 'outsiders', extraños, ya sabes».

De hecho, Howlett anticipa que el disco que al perecer ultiman estará enfocado -al igual que su antecedente 'The Day Is My Enemy' (2015)- a los intensos y masivos directos que siguen encadenando. «Componemos casi todos nuestros temas pensando en cómo funcionaran en directo. Es nuestra principal motivación y el medio donde puedes conectar de verdad con la gente. Solo hasta ver su reacción por la vía directa puedo saber si la canción funciona o no».

A lo mejor por eso, da la sensación de que el ingrediente orgánico y rockero de su radical y fiestero batido electrónico ha aumentado su peso desde el crucial 'Fat Of The Land', el disco con el que, reciclando con 'riffs' metaleros su techno con raigambre punk, se convirtieron en estrellas del rock para estadios y festivales. Una impresión que Howlett matiza: «Yo nunca lo he visto como cosas diferenciadas. Simplemente uso cualquier sonido que necesita el tema en cuestión. Nunca hemos sido una banda purista así que no nos sentimos atados a un sonido o estilo concreto. No tenemos reglas. Mientras la base fundacional de ritmos y graves esté ahí, nos vale. Tan solo quiero hacer un ruido que mole».

Como bastiones del «lado más duro» de los ritmos binarios, The Prodigy recelan de la deriva comercial de la llamada EDM o electrónica de masas: «Creo que todo el mundo sabe ya lo que nos parece. Pero ya da igual, la EDM está muerta de todos modos, ¿no? O espero. No es algo de lo que sepa mucho, deberías preguntar a otra persona», se desmarca el líder en la sombra de unos The Prodigy que siguen proyectando su influjo sobre grupos de diverso pelaje como sus politizados paisanos Enter Shiraki o los sudafricanos Die Antwoord, que el pasado verano expusieron con más pena que gloria su zafio hip hop-rave en el BBK Live. «Me gustan ambas bandas, tienen su propio sonido y se lo montan a su manera aunque, en realidad, no aprecio nuestra gran influencia en ellos», apunta Howlett que despeja los rumores de retiro que planearon no hace mucho sobre el grupo: «Fue Keef el que dijo eso, creo que debía tener un mal día. Como he dicho, seguiremos mientras el alboroto continúe y el ruido aún sea muy fuerte. Seguro que en Bilbao lo será también», augura Howlett en vísperas del concierto que el sábado ofrecen las 00.35 horas en el escenario principal de BIME.

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