Noche de leyendas

Ian Hunter, envidiable a sus 78 años en el Antzokia./FRAN CEA
Ian Hunter, envidiable a sus 78 años en el Antzokia. / FRAN CEA
El Bafle

Noche de rock intenso, legendario y legendario con los australianos James McCann & The New Vindictives en el Shake! más Ian Hunter, ex Mott The Hoople, en una WOP Special Night en el Kafe Antzokia

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Dos conciertos dirigidos a un sustrato de público similar coincidieron una vez más la noche del viernes en Bilbao y ambos llenaron sus recintos. Hubo peña que vino de Gipuzkoa para presenciar ambos, por ejemplo miembros de los grupos Nuevo Catecismo Católico o Discípulos De Dionisos. La promoción aseguraba que el primer concierto, el del Shake!, acabaría con tiempo suficiente para acudir sin prisa al del Kafe Antzokia, e incluso se hacía un descuento de 4 euros en el primero para quien tuviera la entrada del segundo. Al final, para no variar, por culpa de las demoras inherentes al rock underground (quizá por eso sigue siendo underground, minoritario) se solaparon ambos encuentros y arribamos al Antzoki cuando Hunter tocaba la segunda canción. Y nos acordamos de las veces que hemos ido a conciertos de metal brutal porque aseguraban puntualidad en el arranque y hora de cierre establecida para coger los últimos metres y autobuses, pero nada, otra mentira: empezaban tarde y acababan más tarde mientras la gente se dirigía al transporte público antes de acabar los shows. ¡Menos mal que a nosotros nos pagan el taxi si es menester!

Pues eso, que abrimos la noche del viernes en el Shake!, donde, teloneados por los guipuzcoanos The Northaguirres, oficiaron James McCann & The New Vindictives, cuatro australianos liderados por un fundador de los Drones a la guitarra y la voz (y se trajo a otro ex dron al bajo: Rui Pereira). A volumen insoportable por varios espectadores de las primeras filas que recularon, los antípodas (el grupo 299 que vamos viendo este 2017) dieron un bolazo creciente de 53 minutos para unas 11 piezas. «¡De lo mejor del año!», manifestaron un par de aficionados al acabar, aún impregnados de excitación. Pero no compartimos su impresión: fue un bolazo con las garantías salvajes de los australes, aunque no se extendió la explosividad suprema a lo largo de todo él.

James McCann y Los Nuevos Vengativos venían divulgando el disco ‘Gotta Lotta Move - Boom!’ y repartieron cera como unos Stooges palurdos (la apertura con ‘It’s A Dirty Old World’), facturaron garaje corrosivo (‘Sheena Says’), formularon rock combinando rollo vikingo, alta energía a lo MC5 y el embate volcánico de los New Christs (‘Midnight Train’) y desarrollaron largos epílogos guitarreros (el pasaje postrero ácido en ‘I Can Control Your Mind’). Y alcanzaron su culmen por el ecuador, cuando encadenaron una terna enloquecedora: la versión de su paisano Spencer P. Jones que fue un rock and roll como podría lanzar el canadiense Danko Jones (‘What’s Life In Jail’), blues austral de romper el espinazo a Atom Rhumba con largos desarrollos finales a lo Lynyrd Skynyrd en el pantano de los locos (‘Blues in E’; según consigna el setlist, pero quizá bailen estos dos últimos títulos), y garaje explosivo que arrancó como los Sonics a mil y derivó hacia la locura de los Meanies y demás especímenes aborígenes (‘Tar On The Lip’). Tras esta terna absorbente, los New Vindictives continuaron con más rock en plan su gran influencia los New Christs (‘Ambition’, ‘Lies Start Here’ con su guiño final a los Dead Boys), y se alargaron con un bis de blues hendrixiano mutado en rollo Stooges y más guitarras largamente desplegadas. Ahí estábamos, pegados como moscas a la miel.

James McCann y Los Nuevos Vengativos vistos desde la barra.
James McCann y Los Nuevos Vengativos vistos desde la barra. / SHAKE!

A lo Rod Stewart

Tras recibir tal derroche energético austral, el concierto del Kafe Antzokia, en una noche benéfica de la serie WOP Special Night (patrocinada por la fundación Walk On Project), protagonizado por el histórico roquero inglés hoy vecino neoyorquino Ian Hunter (ex Mott The Hoople -1969-1974- y ex Las Arañas de Marte de David Bowie) nos pareció correcto. Vale, fue bueno, incluso excelente para su edad: 78 años estupendamente llevados, con cuerpo espigado, frondosa cabellera rizada y sus icónicas gafas de sol. Sin tener que mirar al atril (no había ninguno: otro mérito del mito) y liderando a The Rant Band, un sexteto veterano (tres sombreros, dos ventiladores, ora tres guitarras ora dos teclados…), Ian Hunter condujo un encuentro feliz de 113 minutos crecientes en intensidad para una veintena de piezas de sonido muy americano y, según acertadamente opinó La Reina, con estética y bastantes reminiscencias de Rod Stewart.

Rock americano melódico entre Rod y Elliott Murphy fue ‘When I’m President’, y luego Hunter se tiró un largo pasaje al piano, remitiendo a las baladas setenteras de Queen o incluso de Bob Seger (‘Fingers Crossed’, la que titula su último disco) y soltando algún rock and roll a lo Faces y Burning (‘Just Another Night’) o a lo Elton John (‘All American Alien Boy’). Sin que se apagara su leyenda (qué contraste Hunter con la pobre imagen que dejó hace poco en Bilbao David Knopfler), el inglés americanizado prosiguió creciendo e intercalando hitos, como el dramático y creciente soul-rock-gospel ‘Standing In My Light’ (lo arrancó al piano dándose golpes en el pecho), el rock de Mott The Hoople ‘All The Way From Memphis’ (muy coreado por el público entregado), la versión del ‘Sweet Jane’ de la Velvet Underground (que arrancó stoniana y se desarrolló en plan el Bruce Springsteen fresco mientras el respetable coreaba y daba palmas), o el rock and roll americano tipo Elliott y Willie Nile ‘23ª, Swan Hill’ (con él acabaron tocando cuatro guitarras y mostrando cinco mástiles en señal de poderío al borde del escenario). Y quedaba el bis, claro, donde destacó la reapertura con el soul rock torrencial ‘Dandy’, el reciente tributo de Hunter al difunto Bowie, y donde también se versionó el ‘All The Young Dudes’ del Duque Blanco.

Ian Hunter actuó en junio de 2004 en el mismo Kafe Antzokia, hace 13 años, cuando tenía 65. Dejó también una buena impresión. Pato, que presenció los dos bolos, opina que el de 2004 le sorprendió más porque era la primera vez, porque entonces teníamos todos menos bagaje musical y porque encima ese día Ian ‘Mott The Hoople’ Hunter se trajo a la guitarra a Mick Ralphs, de Mott The Hoople y además de Bad Company.

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