Minami Deutsch, tokiotas motóricos

Kyotaro Miula, Taku Idemoto, Keita Ise y Go Kurosawa elevando drones en el Antxiki. /Carlos Gª Azpiazu
Kyotaro Miula, Taku Idemoto, Keita Ise y Go Kurosawa elevando drones en el Antxiki. / Carlos Gª Azpiazu

El cuarteto japonés de kraut rock germanófilo supo actualizarse mediante espirales post-rock y ambientes post-punk que abdujeron a la audiencia del Antxiki, que acabó aullando de excitación astral

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Un viaje espacial despegando desde lo guay hasta orbitar por lo desatado nos propusieron el martes en el Kafe Antzokia (en la sala superior, la pequeña) los japoneses Minami Deutsch, que dieron un concierto con tanta influencia del kraut rock alemán al que reivindican desde su apelativo, Alemania del Sur o Sur de Alemania (influjo por aplastamiento de Can y Neu!, batería de ritmo motorik o motórico…), como del post rock contemporáneo (espirales guitarrísticas y ambientales en las estelas astrales de Explosions In The Sky o God Is An Astronaut?, que ahora que los escribimos nos damos cuenta de que tienen bautismos siderales).

Los cuatro tokiotas proyectaron 7 piezas eminentemente instrumentales en 70 minutos atendidos por unas 70 personas. El líder Kyotaro Miula (guitarra solista Yamaha y voz, a la izquierda del tablado), sus fieles Taku Idemoto (guitarra Gretsch, voz y ruidos, a la derecha) y Keita Ise (bajo), más el baterista Go Kurosawa, los cuatro jóvenes, flacos, melenudos y con estética setentera, cursaron crecientes y no sonaron retros, aunque al principio, durante la parte únicamente guay, parecieron más bien recreativos: sonaron muy circular y actualmente post-rock ('Sunrise, Sunset', de su primer disco homónimo, audible en Bandcamp como su revalida, 'With Dim Light ', ambas referencias no hacen justicia a su sonido en vivo), desde la lisergia a lo Allah-Las medraron hasta el ruidismo de Sonic Youth, el bajista y el baterista (unos máquinas los dos, los que subliminalmente atrapaban al oyente) jugaron jazzísticos, las voces narcóticas sugirieron a Luna…

Go Kurosawa, saltando del ritmo motórico a la explosión en el cielo.
Go Kurosawa, saltando del ritmo motórico a la explosión en el cielo. / Carlos Gª Azpiazu

…y las tres últimas piezas fueron una locura, con ovaciones, bravos y aullidos del respetable abducido: el kraut rock prototípico a lo Can derivó hacia drones post-punk y al post-rock de unos Mogwai despiertos, los timbales motóricos (también algo Trogloditas) despegaron desde el post-punk hacia lo espacial, y el bis generó vórtices entre improvisaciones con los cuatro nipones mirándose y con el baterista Go Kurosawa el más expresivo de los cuatro, el único que dijo 'arigato' (gracias), el único que chilló efusivo en un lapso excitante, el que salió a escena con una vaso de vino tinto y el que en el bis entró comiendo una mandarina cuyo aroma llegó desde el fondo de la escena hasta la primera fila.

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