Local y global

The Daltonics aberrando en el Shake!, pub que llenaron./EIDER SARATXAGA
The Daltonics aberrando en el Shake!, pub que llenaron. / EIDER SARATXAGA

Dos grupos vizcaínos presentaron sus discos en Bilbao: The Daltonics destaparon su garaje hostelero en el Shake! y los Bonzos dispararon su narco punk ramoniano en el Kafe Antzokia

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Animada tarde del jueves con dos grupos vizcaínos estrenando nuevas rodajas: los irónicos y locales The Daltonics llenaron el Shake! (con entrada libre, ¿eh?) para estrenar su debut homónimo producido por Martin Capsula, un listado de cotidianidad aberrante (desde el deporte escolar al pilates) narrado por unos cuarentañeros aplastados por la vida pero que encuentran una vía de escape dando bolos por bares con repertorio original (no versionero, ¿eh?), y los ramonianos y globales Bonzos, reactivados 20 años después con el disco ‘Hagamos América punk otra vez’, una colección de historias vitales a menudo narcotraficantes con la que están girando por clubes españoles, con la que esperan dar el salto a Sudamérica y que en el Kafe Antzokia y de abono reunieron a dos centenares de espectadores entregados.

Puntualísimos y seguramente marcando el record del local, The Daltonics en 60 minutos ejecutaron en quinteto 16 temas de garaje guitarrero y lírica doméstica con la que es fácil identificarse: desde el paro hasta llevar a la prole al deporte escolar del fin de semana o, hum… hasta la atracción por el sexo contrario. Con pinta variopinta (un collage con retales del rollo frat rock, la fiesta surfer, el barriero endomingado y el músico hostelero, esto para el orondo y veterano bajista Jesús Artetxe), voz demasiado grave y engolada (si la tuvieran más afilada podrían llegar más lejos) y soplidos armonistas que les vinculan al glorioso pub-rock británico, los cinco Daltónicos solo tocaron cuatro covers: ‘Outlaw blues’ de Dylan que sonó a garaje de Pittsburgh; ‘Pretty Pretty Pretty’ de los Fleshtones que les quedó un tanto melancólica; la traducción «del inglés aprendido en Burgos» del ‘Estricnina’ de los Sonics, ruda y a machete, con tanto ansia que un botellín fue tirado al suelo por el vocalista Alex Ron; y el cierre con el ‘Seven Night To Rock’, un clásico rockabilly de los años 50 que les quedó alocado, cañero, gritado, psychobilly y castellanizado.

Con su baterista Dani Oñate jaleado esporádicamente por el respetable (estaba de su parte y compuesto por amigos, familiares, curiosos y roqueros melómanos) y con el combo flanqueado en escena por sus dos guitarristas, Polako y El Coronel, The Daltonics cantaron al pilates como si fueran ZZ Top, dominaron la neologengua (‘Vintage’ o ‘Parking’, ésta en plan Jimmy Reed y rematada por el cantante con un «muchas gracias a los amigos del anglicismo»), y lanzaron una andanada triple que llegó más allá de las paredes de los bares: ‘El novio de mamá’, con la armónica de Mermelada, el garaje de los Cynics, y gritos mexicanos; un ‘Todos a gordo’ que cruzó a Billy Boy Arnold con el ‘Cinderella’ de los Sonics; y ‘Deporte escolar’, un híbrido entre Dr. Feelgood y Def Con Dos rematado con el soplido del silbato por Alex Ron.

También dedicaron a los músicos presentes el boogie vía Canned Heat ‘Tiempo para el rock’ (no pueden compaginarlo todo, no sacan tiempo para el ‘ruok’ –sic-), a los «parados de España la biográfica» ‘Parados’, y «a los hosteleros que sufren en silencio a los clientes como vosotros» ‘A cagar’ (un fusilamiento de los Who). Además, ya triunfantes, al acabar pidieron «comprad el disco, cabrones, uno para vosotros y otro para regalar en Reyes», agradecieron su predisposición a los responsables del Shake! y, según dijo Ron, «gracias sobre todo a mi madre, que me ha cuidado a la niña toda la tarde».

Narco punks

Fueron tan exquisitamente puntuales The Daltonics que nos dio tiempo a llegar al Kafe Antzokia, donde teloneados por el elegante hombre orquesta Hombre Lobo Internacional, los Bonzos presentaron su disco de resurrección ‘Hagamos América punk otra vez’ ante dos centenares de personas bastante mixtas, extasiadas y predispuestas a la fiesta. Bonzos dieron un bolo constante y ramoniano, al principio perjudicado por cierta burbuja sónica (aun así pensamos que sonaban mejor que Dictators NYC), y en cuarteto con tres invitados esporádicos: Suso, su primer bajista, en ‘Bonzo Girl’, la guapísima Virginia, de Toro y La Niña del Frenesí, en ‘Crush On You’, y Francis de Doctor Deseo en la surfera ‘Quise ser Gardel’, porque «si alguien en esta ciudad sabe de tango es el señor Francis», halagó el líder bonzo Juan Carlos Parlange, que le cedió el micrófono y el espacio para que bailara contento como Woody Allen.

Bonzos, con el líder Parlange y el invitado Francis Doctor Deseo.
Bonzos, con el líder Parlange y el invitado Francis Doctor Deseo. / KEPA ARISTEGUI

Contando la introducción de Ennio Morricone, en 67 minutos Bonzos tocaron 18 temas, entre ellos dos versiones: ‘Situaciones’, de Slaughter & The Dogs, y, abriendo el bis, ‘Rock and roll is Dead’ de los Rubinoos. Pero sobre todo destacaron las historietas que ahora escribe Parlange, al menos cuatro de ellas de inspiración narcotraficante: la inaugural ‘Rey de la ría’, la tipo Vegetales ‘El patrón del mal’, el himno ‘Narco punk’ o la nueva ‘El Expreso de Badajoz’, sobre un tipo que va a traficar a Bangkok y acaba en la cárcel, el Hilton de ahí, que le llaman. Con lírica retrojuvenil, pasión ramoniana vinculable a Depressin Claim, The Queers, los mentados Vegetales, Shock Treatment o Las Señoritas Estrechas, Parlange dirigió un bolo brillante, un reencuentro con su afición local, que logró hitos como las citadas ‘El patrón del mal’ y ‘Narco punk’, y también ‘Te cuidaré más que a mis ojos’ y en el bis la ardiente y altamente energética ‘Lluvia, hierro y rock & roll’, dedicada al ex Bonzo presente en la sala Álvaro Heras. Y otra dedicatoria fue a Juancar Muga, quien también estuvo atento al show y del que recordó Parlange que hace 22 años les llevó a tocar al Antzokia y fueron el primer grupo «en cantar en inglés en este santo templo». Hum… antes que nadie, porque telonearon a los Dictators en su segunda visita a Bilbao, allá por el 96 (la primera fue en el 95 a En Canal).

Mucho mejor los resucitados Bonzos en el mismo local donde la semana anterior actuaron los reactivados Atom Rhumba, por diversas razones: grupo más engrasado y comprometido, mejores canciones no solo más directas, repertorio mejor ordenado, liderazgo más sincero de Parlange y un baterista igual de bueno que el rhumbero Etxebeste (Jorge Hernández, miembro fundador de Bonzos y también con Parlange en Los Clavos).

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