La líder de Mäbu, hija de Sergio y Estíbaliz: «No nos conoce nadie»

Txarly y María llevan diez años trabajando juntos, «aguantándose»./CARLOS Gª AZPIAZU
Txarly y María llevan diez años trabajando juntos, «aguantándose». / CARLOS Gª AZPIAZU

María Blanco Uranga, embarazada de meses, dio un agradable bolo promocional en el Fnac escoltada por otro músico vasco emigrado a Madrid: Txarly Solano

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

La tarde del viernes pudimos disfrutar de otra agradable sesión acústica en el Fnac. Oficiaban Mäbu, trío bilbaíno afincado en Madrid liderado por la cantante María Blanco Uranga (hija de Sergio y Estíbaliz; de hecho, el nombre del grupo proviene de las iniciales de ella) y que a esta sesión promocional llegó sin el batería César Uña, en formato dúo: María a la voz y la acústica y su fiel escudero Txarly Solano a la delicada guitarra eléctrica. Vinieron a promocionar el álbum ‘Buenaventura’ (16), que se hallaba a la venta en el FNAC (aunque solo sonaron tres temas de él), picaron en su novísimo directo con el que celebran diez años de andadura y anunciaron que presentarían el disco con formación al completo el 3 de marzo en la Sala Cúpula del Campos.

La sesión comenzó con 20 minutos de demora, lo cual no suele ser habitual en el Fnac, y consistió de 6 canciones en 35 minutos. Sólo hubo un tercio de entrada y encima la gente se colocó sobre todo en la parte de atrás. Llevó el peso de la cita María, embarazada de meses y, aunque ello no fue un hándicap, advirtió: «Vengo un poco resfriada del viaje, disculpadme». En su primer parlamento la hija de Sergio y Estíbaliz contó que en 2018 celebran su décimo aniversario como banda y que tienen un disco novísimo, ‘Décimo – Directo en Estudio Uno’, con colaboraciones de Marlango, Izal, Mikel Erentxun. En un parlamento posterior intercaló bruscamente que su madre Estíbaliz (antes en Mocedades y ahora en El Consorcio) colabora en la canción ‘Buenos días’, que la podemos buscar en YouTube. María también contó que conoció a Solano en 2007, que en 2008 empezaron a trabajar juntos, que «la verdad es que nos seguimos aguantando», y que son el núcleo del proyecto. Además ironizó: «no nos conoce nadie, pero llevamos diez años».

Venga, vayamos al lío con sus canciones, que como ellos afirman con razón son difíciles de etiquetar. Abrieron con un par de piezas de su segundo álbum, ‘Detrás de las luces’ (2013): ‘Caimán’, etérea a lo Vanesa Martín con frases imbuidas de la vulnerabilidad contemporánea («antes de que el miedo te atrape…»), y ‘Quédate a dormir’, una composición que le «salió sola», que nos recomendó buscarla en YouTube en la versión en la que colabora Marlango, y que en el Fnac sonó algo ‘alt co’ por la guitarra y por la voz como Depedro en chica, o sea como Depedra (ejem… perdón por el chiste malo).

Del disco ‘Buenaventura’ espigaron los tres temas restantes. Un buen momento fue ‘Los viajes con Sam’, una canción recogida, algo dream pop como haría Jorge Drexler (marido de la cantante de Marlango, Leonor Watling), ‘Cara triste’ le salió luminoso y alegre a lo Bambikina, tuvo arreglos de pop étnico mejores que los de India Martínez y mantuvo su lírica inspirada en la cotidianeidad («dejo mi postura en todas partes / no me obligues tanto a decidir»); y también les quedó muy bien la marlanguiana ‘Los amantes’, que en el nuevo directo cuenta con la colaboración de Mikel Izal y cuela coros ‘ooohhh’ a lo Mumford & Sons y demás.

Y se despidieron con ‘De negro y amarillo’, un corte del segundo disco, ‘Detrás de las luces’, otro tema doméstico en la escuela de Vainica Doble y con versos tipo «una inocente luz que no querrá quemar sobrevuela el Atlántico / soy consciente de que el mundo acabará por enterrarnos vivos / mientras tú y yo abrazándonos sin miedo ni mal».

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