Kurt Weiss y Bob Sands: Los amigos americanos

Amigos desde hace 33 años son Bob Sands (saxo) y Kurt Weiss (trompeta). /CARLOS Gª AZPIAZU
Amigos desde hace 33 años son Bob Sands (saxo) y Kurt Weiss (trompeta). / CARLOS Gª AZPIAZU

El quinteto con mucho swing y respaldados por tres maestros vascos con gafas, soplaron de ensueño los amigos yanquis Bob Sands (tenor) y Kurt Weiss (trompeta) en el Bilbaína Jazz Club

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El 27º curso del Bilbaína Jazz Club albergó el jueves en su nueva localización en el Hotel Conde Duque (el hotel del jazz lo llaman los jazzmen que siempre pernoctan en él: por Count Basie y Duke Ellington) una estupenda sesión protagonizada por dos profesionales americanos afincados en Europa, el trompetista Kurt Weiss y el saxofonista Bob Sands, que se conocen desde hace 33 años y que oficiaron respaldados por tres escuderos vascos curiosamente con gafas: Gonzalo Tejada (contrabajo, profesor de Musikene), Hasier Oleaga (batería, ahora toca para Ruper Ordorika, entre otros) y Javier Juanco (guitarra, otro profesor de Musikene hoy residente en Cataluña).

El saxo tenor sopla Bob Sands (Manhattan, 1966), que vive desde 1992 en Madrid, dirige una activa big band y ha tocado con Lionel Hampton, Dizzy Gillespie o Dee Dee Bridgewater (y para Sabina, Miquel Ríos, Lolita, Martirio, Ana Belén, Serrat…). Trompetista de Delaware es su amigo Kurt Weiss , que oculta su edad pero debe de ser coetáneo de Bob. Kurt reside en Holanda desde 2001, enseña en el Conservatorio Príncipe Claus en Groningen, ha actuado en más de 40 países, figurado en las orquestas de Ray Charles (1993-1995), Artie Shaw (1991-1992) y Glenn Miller (1989-2001), vivido en Nueva York, y tocado también para Aretha, Nancy Sinatra, Donna Summer...

Pues eso. Los dos rivalizaron en solvencia y sentimiento a lo largo de un show de 8 piezas en 90 minutos pilotados por Kurt Weiss, quien ejerció de maestro de ceremonias, presentó a los músicos, aportó las partituras bien leídas, introdujo los temas y bromeó con el respetable. Fue un encuentro clásico y contundente, con swing marcado, vientos estridentes, los tres vascos sin perder comba, solos en su justa medida y bilateralidad a cargo de los yanquis, que mano a mano convencieron a todos los presentes (tres cuartos de entrada habría en el BJC) y rascaron merecidas ovaciones esporádicas. Abrieron bien engrasados con el ‘Drew’s Blues’ del pianista Kenny Drew, con Weiss poniendo sordina a su trompeta con la mano, y por las nubes y felices de la vida evolucionaron en la más melódica, alegre y evocadora ‘There Goes My Heart’ del trompetista Kenny Dorham, ésta con suelos solistas entre los que cupo uno de guitarra afilada que atravesó la velada cual cuchillo la ensaladilla.

Aplausos y onomatopeyas tipo ‘guau’ recibieron los cinco en esta segunda pieza y los dos colíderes yanquis sonrieron ganadores. Weiss presentó una balada dedicada a su hija de nueve años, ‘Good Night Lina Sue’, que sonó bastante La La Land, y se dinamizó el asunto con el ‘Haig And Haig’ de Clark Terry y Bob Brookmeyerk, donde el quinteto funcionó como una máquina y Javier Juanco coló un punteo muy Kurt Rosenwinkel.

Muy moderna, algo oblicua y con solos a lo Sandoval e intención de big band resonó ‘Casa en venta’ (aunque el título original es en holandés; ya contó al comenzar sus parlamentos Weiss que está acostumbrado a hablar en holandés y cuando lo hace en otro idioma no sabe qué le va a salir, quizá chino). ‘Next To You Again’ fue un swing original de Weiss que evocó el balanceo, la salinidad y la luminosidad de Chet Baker, y antes de interpretarla su autor prometió invitar a un trago a quien reconociera qué tema de Lee Morgan había fusilado para componerla (‘Ceora’, le dijeron al poco de empezarla dos de la primera fila).

Se despidieron con ‘Fuego de Roberto’ (sic), con numerosos retos entre diversos instrumentos (muy apreciada la batería de Oleaga) y reflejos de las escalas de Byrd (de hecho fue una pieza inspirada en Charlie Parker, nos contó al acabar Bob Sands en perfecto castellano), y dieron un bis con el cadencioso ‘Seamus’, una pieza que Weiss compuso «en 1989, cuando tenía tres años». Hum… ya habíamos dicho que oculta su edad el de Delaware, pero lo compensa con bienvenido desenfado americano, pedagogía docente y divulgativa, capacidad compositora y facultades solistas trompetistas. A ver si vuelven los cinco, y esta vez con Bob Sands de líder, aportando sus partituras.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos