Música

Un Jedi llamado Georgie Dann

Un Jedi llamado Georgie Dann
EL PISCOLABIS

El cantante francés regresa para hacer frente al famoso 'Despacito'. Estuvo en la inauguración del Parque Infantil de Navidad de Bilbao de 1987

JON URIARTE

Regresa para pelear contra el Imperio y la Estrella de la Muerte. Traducido a términos musicales, el 'Despacito'. Solo por eso merecería que todas las galaxias, hasta la más lejana, le subieran a los altares. Vuelve Georgie Dann. Pero no para recordarnos sus viejos éxitos, como hizo en Basauri no hace mucho. Sino para presentar un nuevo tema. 'Que viva el vino'. Como lo leen. Una versión musical de aquel brindis que hizo en su día Mariano Rajoy. Y qué quieren que les diga, satisface saber que sigue ahí. Uno pensaba de él que era un vendedor de melodías chungas hasta que llegó el reggaeton. Georgie será de rima simple y mensaje casposo. Pero lo que nos llega ahora desde el otro lado del Atlántico es machista hasta el delito y vulgar hasta la saciedad. Además, debo confesar que tengo querencia hacia Dann. Todo empezó en 1987.

El 19 de diciembre de hace 30 años tenía lugar la inauguración del Parque Infantil de Navidad de ese año a cargo de Gloria Urteaga, esposa del lehendakari, con asistencia del alcalde de Bilbao. Este podría ser el resumen de las crónicas que recogieron la noticia. En ella añadieron que en los 50.000 metros cuadrados de la Feria de Muestras, iba a aparcar 'El coche fantástico, el famoso Kitt de Michael Knight, tras la gestión realizada por el Consistorio. Pero no contaban otro hecho que también tuvo su aquel. La actuación de Georgie Dann en el PIN. Algunos estuvimos allí. Estaba previsto que actuara en el stand de Radio Euskadi a eso de las siete de la tarde. De hecho había acordado hacer la actuación ante las cámaras de ETB. La cosa prometía pero hubo un problema. Tuvo lugar la tormenta perfecta. Llovió como si le debiéramos dinero al cielo, desde primera hora de la mañana. Y por otro lado, hubo problemas para acceder al centro de Bilbao por una huelga de transportes. No recuerdo si era de autobuses o trenes. Pero en el PIN estábamos cuatro gatos.

La hora de la conexión con la radio se acercaba y Dann se subió al escenario. Le acompañaban dos bailarinas. Voluntariosas, pero muy lejos de poder ser llamadas por los musicales de Broadway. Algo que se demostró en los compases que abrían el primer tema. 'El negro no puede'. Una oda a lo políticamente incorrecto que hoy sería imposible cantar. O sí. Sorpresas te da la vida. La presentaba Georgie en esas navidades y en el siguiente verano fue un éxito. Sea como fuere, la bailarina que estaba a su derecha perdió el ritmo y después el zapato. El leñazo se escuchó en Laponia. Pero el cantante y la otra bailarina ni se inmutaron. Total, que se levantó y, con un agujero en la media del mismo tamaño que el de la capa de ozono, siguió bailando o lo que fuera que hiciera. Ya saben, el espectáculo debe continuar. Y lo hizo.

Tras cantarnos que el señor de color no podía dormir por asuntos que no quedaron claros, valga la ironía, siguió con otro impagable tema. 'Macumba'. Una extraña mujer que no podía dejar de bailar. Como el propio Georgie Dann. La única persona que estos ojos han visto capaz de mover la cabeza a golpe de cuello y, lejos de desnucarse, convertirlo en sello propio y paso de baile. Por si fuera poco, no se le movía un pelo. Lo tenía duro y más negro que el culo de un grillo. Curiosamente hay un vídeo de 1967 en el que tiene mucha menos cabellera, y aparentemente más débil, donde canta una canción a mayor gloria de la España de entonces y criticando la canción protesta. Pero hasta eso le perdona un servidor por, entre otras cosas, aquella actuación del PIN. Tras las dos canciones, una de las cuales no se escuchó en la radio porque llegaba el boletín de noticias y había que cortar, saludó al respetable que éramos una señora con un bebé en brazos que no se dormía ni con anestesia, un chaval que repartía panfletos desganado, dos jubilados que tenían los ojos clavados en las bailarinas y un servidor. Aplaudimos por respeto. Y por admiración. Porque Georgie Dann sonreía y saludaba como si fuera Mick Jagger en un estadio abarrotado. Acto seguido recogió sus cosas, la bailarina recuperó el zapato y se fueron los tres a otro stand de otra radio o de otra tele.

Dicen que fue Luis Aguilé con el tema 'Dile' en los 60 el primero que puso de moda lo de los temas veraniegos tras hacerlo, en los 50, la siempre cantarina y mediterránea Italia. Pero si preguntamos por la calle quién es el rey, todos nos dirán que el francés Georgie Dann. Por cierto, y esa es otra, lleva toda la vida en España pero sigue hablando el castellano como Michael Robinson, pero en versión gala. Y aun así vuelve a la carga cantando en este idioma para alabar ahora al hijo de la uva. Ya lo hizo con la cerveza. No es listo ni nada. Sabe que sus temas entran mejor con alcohol. A poder ser en vaso de plástico y en verbena. Al fin y al cabo es una forma igual de respetable que otras para hacer danzar a los malditos. Y está claro que lo simple y repetitivo nos tira tanto que las más populares no son precisamente composiciones de finas batutas. Recordemos 'Macarena', 'Aserejé' o el actual 'Despacito'. Cómo será que King África ha perpetrado otro tema apuntando a este verano. 'El tembleque'. Digno candidato al éxito bailado por abuelo y nieta o dos señoras mayores en plaza de pueblo con banderines de balcón a balcón. Pero preferimos a Georgie Dann.

Hablamos de un tipo que ha dedicado canciones al huevo, la batidora, la ducha, la rana, el dinosaurio, al viajar, al chiringuito...y así hasta el infinito. Ha cantado a todo y para todos. Y siempre con un aire como si acabara de llegar de Benidorm, tras pasar por el 'Sábado Noche' que presentaba en 1987, ojo al dato, un tal Toni Cantó. Todos tenemos un pasado. Pero Georgie sigue en él. Tiene la misma cara acartonada pero impoluta de los 80. Como un sueño, o pesadilla si lo prefieren, que se repite todos los años. Tampoco esto lo decimos con reproche. Esas canciones han sido la banda sonora de amores de verano, fiestas navideñas o celebraciones familiares. Te puede gustar Serrat pero cuando le diste el beso a aquella chica sonaba 'el Bimbó'. O “Cachete, pechito y ombligo'. Su voz ha estado presente en más bodas que las de todos los curas del Vaticano. Y ahí sigue. Incombustible. Si los viejos rockeros nunca mueren, los reyes de la cinta de casette tampoco. Faltaría más. De ahí este texto cargado de respeto. Puestos a bailar un insulto a los dioses de la música y a todas las musas prefiero hacerlo con un nuevo tema de Georgie Dann que con un reggaeton. Si hay que beber de garrafón que sea del de siempre. Además, se lo debo por aquella actuación en el PIN en la que demostró que era todo un profesional, hubiera delante una o millones de personas. Maestro Dann, que la fuerza le acompañe en esta nueva batalla contra el imperio del twerking. Si usted no puede, ya no habrá esperanza. Eso sí, lo que me gustaría saber es qué fue de aquella bailarina y si sigue perdiendo el zapato.

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